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FARC, MARCHA PATRIÓTICA Y VIOLENCIA EN EL CATATUMBO

23 jul

FARC, MARCHA PATRIÓTICA Y VIOLENCIA EN EL CATATUMBODespués de negar insistentemente su participación en los hechos violentos que han acompañado la ‘protesta social’ en El Catatumbo, las Farc terminan por reconocer ese hecho y minimizar su responsabilidad mediante un comunicado en el que ofrecen sus hombres y sus armas para presionar la consecución de las pretensiones de los campesinos forzados a permanecer en un paro para exigir el fin de la erradicación de cultivos ilícitos y la creación de una zona de reserva campesina conforme a lo presentado por la organización narcoterrorista en los diálogos de La Habana.

Pueden contar con nuestras filas, con nuestras armas, con nuestros combatientes. Dispuestos a recibirlos, a apoyarlos, a conducirlos a la victoria final“, señalan las Farc en un boletín de su página en internet, ofrecimiento rechazado de dientes para afuera por su alfil en El Catatumbo, Cesar Jerez, quien cínicamente asegura desconocer el comunicado, y por los voceros de la Marcha Patriótica que han estado en el terreno instigando a la revuelta violenta, como ya lo habían hecho en el Cauca en la famosa toma del cerro Berlín.

En el comunicado citado, las Farc desnudan también cuál será su táctica frente al proceso de La Habana; incentivar levantamientos violentos y señalar la necesaria y legítima respuesta del Estado para preservar el orden público como una causa para entorpecer las negociaciones. “Es cierto que adelantamos con este gobierno un proceso encaminado a pactar la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera“, dicen las Farc y advierten que “debe quedarles claro a ustedes y a todos los colombianos que mientras el pueblo colombiano siga siendo violentado como hoy, ese acuerdo será imposible“.

Hay toda una acción política de las narcoguerrillas y la izquierda para crear un ambiente de desestabilización en el país; las Farc y Eln por alcanzar objetivos políticos en La Habana y un eventual inicio de negociaciones con el Eln y la izquierda para posicionarse electoralmente con miras a los comicios del 2014; la ‘protesta social’ está amparada constitucionalmente si se realiza dentro de los claros límites allí mismo establecidos, dentro de la legalidad, pero cuando ella va acompañada de hechos violentos como los vividos en los últimos días pierde toda legitimidad y el Estado no puede ceder ante la violencia so pena de renunciar a los principios que lo fundamentan.

Hay que tener en cuenta otro factor que acompaña la acción violenta en El Catatumbo y es la intención perversa de buscar una condena internacional contra Colombia y el respaldo abierto de los llamados gobiernos socialistas o bolivarianos a la acción política de la narcoguerrilla y la izquierda, presentando a los victimarios como víctimas. A la par que las Farc se muestran como el poder violento detrás de la protesta, la Asociación Campesina del Catatumbo dio a conocer una carta en que solicita refugio en territorio venezolano al presidente venezolano, Nicolás Maduro, porque asegura que sus dirigentes temen represalias.

La carta, dirigida a Maduro, fue publicada en internet por la Agencia Prensa Rural. Según el texto, los campesinos piden refugio al gobernante venezolano “ante la eventualidad de una operación militar contra nuestra justa protesta, acción represiva que dejará víctimas inocentes“, sostiene la misiva.

No se requiere mayor esfuerzo para entender el alcance de la carta citada. La acción violenta pretende radicalizarse ya con la ejecución de conductas terroristas abiertas por parte de las Farc utilizando a los campesinos en paro como escudo humano frente a la necesaria respuesta del Estado; este hecho debe merecer el mayor repudio de la sociedad colombiana y la comunidad internacional pues es abiertamente violatorio de las normas del Derecho Internacional Humanitario que una organización como las Farc debe respetar para ser acogida como interlocutor en las negociaciones de La Habana.

Esta conducta también debe ser repudiada cuando es utilizada por organizaciones políticas como la Marcha Patriótica o el Polo Democrático para tratar de obtener réditos electoreros; el respaldo tácito de esos partidos o movimientos representa ni más, ni menos, que una apología abierta al narcoterrorismo y las autoridades judiciales no pueden seguir omitiendo descaradamente su obligación de investigar y judicializar a quienes hacen parte de la llamada farcpolítica en cualquiera de sus presentaciones.

La violencia desarrollada en El Catatumbo y que quiere expandirse a Arauca, Cundinamarca, Caquetá y otras regiones del país, incluidos los 19 militares asesinados este fin de semana, no son otra cosa más que una acción extorsiva tendiente a doblegar la legitimidad del Estado. La presión terrorista que, mediante amenazas y acciones como las citadas, se ejerce sobre las instituciones para obligarlas a obrar o abstenerse en determinado sentido está prohibida y condenada en el Derecho Internacional Humanitario, frente a ese hecho no puede existir duda o confusión de ninguna naturaleza porque de manera notoria supera cualquier límite de la justa protesta social.

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Publicado por en julio 23, 2013 en Opinión Pública

 

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