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LO QUE VA DE ESPAÑA A COLOMBIA

20 Oct
LO QUE VA DE ESPAÑA A COLOMBIA

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Como sufre Colombia desde hace medio siglo, una injustificada y criminal violencia desatada por grupos narcoterroristas en nombre del comunismo, España, sufre desde hace varias décadas el terrorismo brutal de ETA (Euskadi Ta Askatasuna, “Patria Vasca y Libertad”). Aunque ciertos despachos internacionales de prensa aún la califiquen como “banda separatista”, la realidad indica que es un feroz grupo de asesinos que hace años perdieron contacto con la realidad plural de su país para encerrarse en el más ciego fanatismo nacionalista[1], como lo han hecho las bandas criminales colombianas.

También debe saberse que, a pesar del repudio generalizado que en España se siente contra los terroristas, en su tierra de origen, el País Vasco, aún gozan de ciertas simpatías por parte de grupos no tan minoritarios. Incluso han tenido acompañamiento político de la mano de partidos nacionalistas con representación parlamentaria (la llamada “izquierda abertzale”), que cambian de nombre cada vez que la justicia les pisa los talones y descubre sus entramados de complicidad criminal[2].

Como ocurre en España aunque no con la misma continuidad y vehemencia, el país entero ha expresado su repudio con las bandas criminales Farc y Eln, pero también existen grupúsculos y ONGs interesadas en mostrar una imagen diferente de las narcoguerrillas; debemos recordar que la gran marcha nacional y mundial de repudio a las Farc del 4 de febrero de 2008, fue contestada con un desfile de apoyo a los terroristas el 6 de marzo del mismo año, liderada por Iván Cepeda, representante a la Cámara del partido comunista, Piedad Córdoba y su movimiento político, entre otros.

Al igual que en España, en Colombia las narcoguerrillas fueron producto de decisiones políticas de partidos como el comunista que instituyeron ante la idiotez nacional la llamada ‘combinación de las formas de lucha’ y tienen como apologistas oficiales en la legalidad a organizaciones no gubernamentales y movimientos de todo pelambre, siempre liderados por los mismos personajes, que también cambian de nombre cuando presienten que deben responder por alguna acción delictual o para mostrar que crece artificialmente el rechazo al Estado.

En España circula un manifiesto de una pretendida  “Conferencia Internacional de Paz”, integrada, entre otros, por el líder del Sinn Fein y exmiembro del IRA, Gerry Adams; el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, y la exprimera ministra noruega, Gro Harlem. La finalidad: hacer “un llamado” inmediato a ETA para que “haga una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada”. El manifiesto, que no ha sido de buen recibo en el país ibérico, es una meliflua declaración que busca recuperar alguna legitimidad para la banda criminal.

De por sí, “llamar a un cese definitivo de la actividad armada” es distinto de exigir una desmovilización y desintegración de la banda terrorista, como bien lo ha hecho notar el candidato y posible futuro presidente, Mariano Rajoy. Y hacer referencia a “la última confrontación armada en Europa” es darle un cariz de conflicto armado a un embate terrorista que no ha dejado sino muertos, heridos, fracturas sociales y políticas. En Colombia algo sabemos de las diferencias entre estos conceptos[3].

Pero a pesar de conocer esa diferencia no hay día que el PC3 y otros aparatos políticos del narcoterrorismo no traten de engañar a la sociedad colombiana con discursos sensibleros que pretenden en aras de ‘humanizar el conflicto’, abrir las compuertas para que las bandas criminales Farc y Eln puedan imponer su chantaje y sean reconocidas como elemento legítimo, para ello no han ahorrado esfuerzo alguno en poner al mismo nivel de los criminales a las Fuerzas Militares y de Policía, como lo contempla incluso el mismo gobierno Santos.

A tal grado ha llegado la vuelta al período de la idiotez que en el Congreso hoy se promueven reformas constitucionales y legales que le permitan a los narcoterroristas salir del monte a ocupar curules en el Senado, la Cámara, Asambleas o Concejos sin haber pagado pena por sus crímenes, o al menos haber pedido perdón y reparado a sus víctimas de estos 50 años de narcoterrorismo injustificado.

El pueblo colombiano no puede caer en ese engaño. Las invocaciones oídas en Euskadi nos suenan muy familiares. Un lenguaje amigo de la paz, apaciguador, pero también inclinado hacia las concesiones para quienes sólo han manifestado sus propuestas a través de las armas y los asesinatos. Y que pretende que el Estado no solo ceda, sino casi que claudique y premie a quienes intentaron su derribo por la vía violenta[4].


  1. EL COLOMBIANO. De Euskadi a otros parajes. Editorial. Jueves 20 de octubre de 2011. En: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elcolombiano.com
  2. Ibíd.
  3. Ibíd.
  4. Ibíd.
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Publicado por en octubre 20, 2011 en Opinión Pública

 

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