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EL DIALOGO CON LAS NARCOGUERRILLAS COMO ALTERNATIVA

21 Oct
DIALOGO CON LAS NARCOGUERRILLAS COMO ALTERNATIVA

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En el diario El Colombiano de la fecha se encuentra una interesante disertación del señor General (r) Eduardo Antonio Herrera Berbel, que bajo el título Victoria o prolongación, plantea escenarios posibles para la solución del conflicto armado en Colombia[1].

Su interés radica en que las propuestas contenidas o los escenarios visualizados provienen de un hombre que conoció la realidad del conflicto desde las filas del Ejército Nacional de Colombia. Ha sido polémico, pero no exento por completo de razón, sus planteamientos desde la cátedra, como rector de la UMNG, muestran la faceta humanista de nuestros soldados, diferente a la cuadrícula que se empeñan en mostrar quienes no conocen la realidad de la carrera de las armas.

Dice el señor General (r) Herrera Berbel con relación al conflicto actual, que la lucha de las narcoguerrillas nunca ha sido una lucha por reivindicaciones políticas o sociales, pues se presentan profundos estadios de deshumanización, degradación y mutación hacia un escenario de multicriminalidad, narcotráfico y perversidad en sus referentes ideológicos. Por otra parte, las Farc y el Eln continúan empecinados en utilizar la violencia como método de cambio, aunque está mandado a recoger; ¿en qué quedó entonces, el fin del fin? Y por último, hay variados sectores de opinión que han expresado el agotamiento del recurso de la fuerza; si es válida esta premisa, ¿qué hacer entonces?[2]

Sobre la posibilidad de la victoria militar sobre las bandas criminales Farc y Eln, como sobre las otras manifestaciones de violencia criminal en el país, señala que la derrota militar de las Farc y el Eln, es viable, Sí; a corto plazo, ن. Los ocho años de la administración del presidente Uribe y lo que va de la administración Santos, nos indican que aunque hay logros operacionales importantes, como la neutralización estratégica, para lograr una derrota militar definitiva, el trecho por recorrer es aún largo[3].

Sin triunfalismos innecesarios, la derrota militar de las Farc y Eln es una realidad innegable. Que hayan tenido que retroceder a sus etapas primigenias cuando anunciaban que pasarían a una guerra de posiciones (2002), es en sí una importante y definitiva derrota. Lo es también el hecho de que políticamente no tienen ningún respaldo real, su desprestigio en este campo es del orden internacional.

Ahora bien, los resultados de la Política de Defensa y Seguridad Democrática se aprecian en toda su dimensión cuando se tienen hoy unas bandas criminales sin una real y eficaz dirección y mando, cuando su plataforma política bolivariana no es más que un mascarón que oculta los intereses reales de las Farc y Eln, el narcotráfico y el delito común; lo que se puede apreciar es que las estructuras delincuenciales de estas bandas criminales están actuando casi que como ruedas sueltas, unas en procura de una precaria subsistencia y otras en la consolidación de los intereses narcotraficantes en alianza con la transnacional mafiosa.

Que se quiera, contra toda lógica, seguir apreciando a las Farc y Eln no como organizaciones criminales que son, sino como altruistas guerrillas con motivaciones políticas, es otra cosa. Las bandas criminales degradadas que hoy son las guerrillas mutan a pasos acelerados a suplir los antiguos cárteles de las drogas en Colombia, mientras el narcotráfico alimente ese nuevo conflicto y se señale que combatirlo es una función más judicial o policial, es cierto que su derrota se prolongará en el tiempo con graves efectos para la república, pero al final terminará alcanzándose.

Plantea el señor General (r) Herrera Berbel un segundo escenario, frente al cual dice que la negociación como alternativa estratégica, no se puede ni debe descartar, así no guste en algunos sectores muy amigos de la salida militar. Es una posibilidad real por considerar y hay que prepararse para ello. Tampoco es necesario estar en la clandestinidad para hablar del tema ni puede ser el coco de los áulicos de la guerra[4].

En suma, hay que evaluar esta alternativa sin ingenuidades ni claudicaciones anticipadas; la maduración del conflicto indicará el momento oportuno para hacerlo, eso sí, con el pleno convencimiento de que es el camino adecuado para buscar la paz[5].

Sea lo primero dejar en claro algo, no ha sido el Ejército colombiano, o la Fuerza Pública de la cual hizo parte el señor General Herrera Berbel, la partidaria de la prolongación innecesaria del conflicto; es más, históricamente fue el Ejército el que planteó la primera solución pacífica al mismo con el Plan Lazo (1964), que no solo contemplaba las acciones militares para derrotar las incipientes guerrillas, sino que fundamentalmente planteaba una política de acción social integral para garantizar la paz y la tranquilidad en todo el territorio nacional.

De tal manera que resulta osado el hablar de áulicos de la guerra o amigos de la salida puramente militar cuando se generaliza, pues al lector no conocedor del tema, le puede parecer que el señor General (r) Herrera Berbel hace referencia a sus antiguos camaradas de armas, lo que sería un error histórico imperdonable. Por ello se hacía referencia al carácter polémico de algunas de las bien intencionadas afirmaciones del egregio Oficial.

Ya quisiéramos los ciudadanos que nuestros Generales y soldados pudieren expresar abiertamente sus opiniones sobre el conflicto, como si lo pueden hacer los miembros de las bandas criminales y tener que sus discursos sean repetidos tal cual por sus apologistas en la legalidad. Pero hay que recordar precisamente que el art. 219 de la Constitución señala que la fuerza pública no es deliberante, que fue voluntad del constituyente privar a los miembros de esa fuerza pública de los derechos de participación política y así ha sido, para el bien de la patria, desde el fin de la división de ejércitos según el partido al que pusieran el servicio de las armas.

Debe recordarse incluso que ateniéndose al mandato constitucional, nuestras Fuerzas Militares de manera sensata y sapiente evitaron convertirse en parte del juego político del gobierno del Presidente Andrés Pastrana y la banda criminal Farc cuando la llamada zona de despeje del Caguán.

Así mismo y de manera gallarda y honrosa nuestros soldados han rechazado la posibilidad de ser sujetos de amnistías e indultos por el cumplimiento legal de su deber constitucional; sería una afrenta al honor militar del soldado el ser equiparado a las bandas criminales y las otras manifestaciones delincuenciales que han generado las etapas de violencia irracional que han asolado el país.

Hecha la anterior y necesaria aclaración, es bueno también recordar que tanto en el Ejército Nacional como en el conjunto de las Fuerzas Militares, jamás ha primado la tesis de que únicamente la solución se dará por la vía armada; tanto es así que desde la misma institución de la Política de Defensa y Seguridad Democrática una de las cátedras que ocupa a las Escuelas de Formación y especialmente a la Escuela Superior de Guerra, es la situación posconflicto, de tal manera que el tema y los escenarios propuestos no son novedad.

La misma UMNG que preside el señor General (r) Herrera Berbel ha desarrollado teorías y estudios de gran validez que sirven como tema de discusión y análisis al interior de las Fuerzas; en sus aulas se preparan precisamente un gran número de Oficiales y Suboficiales para hacer más exitosa la labor militar. El Ejército y el conjunto de las Fuerzas Militares se han preparado suficientemente para la negociación con las bandas criminales Farc y Eln como alternativa estratégica.

Para hacerlo más gráfico, el modelo prusiano del siglo XIX y los primeros años del siglo XX, de formación de los Oficiales, Suboficiales y Tropas de nuestro Ejército y nuestras Fuerzas Militares, hace rato fue mandado a recoger y en su lugar, como ha sido reconocido mundialmente, tenemos unos soldados formados profesionalmente con los más altos valores y principios de la democracia moderna.

De ahí que la sujeción del poder militar al poder civil no sea vista por el militar como una subordinación oprobiosa, pese a los atropellos que ahora comete por ejemplo el poder judicial, sino como el acatamiento a una jerarquía natural que rige las relaciones de la sociedad democrática. Porque el soldado confía en la democracia es que tiene Fe en la Causa y se sacrifica heroicamente para garantizarla al resto de colombianos y ciudadanos del mundo que habitan nuestro territorio.

Eso es precisamente los que diferencia a nuestros soldados de los narcoterroristas, eso es precisamente lo que los legisladores y los operadores judiciales deben de tener en cuenta para todos los efectos, aún cuando pretendan privilegiar su personal y particular interés político por sobre el bienestar general. Pedir eso como elemento básico no puede ser motivo de señalamiento de amigos de la guerra o de enfermos mentales como señaló en algún momento el Presidente Santos.

Estamos de acuerdo, señor General (r) Herrera Berbel, el diálogo no puede significar ingenuidad, ni claudicaciones anticipadas como la que representa el frenético correr de algunos legisladores, inspirados por el Ejecutivo, para que se modifique la Constitución y se permita a las bandas criminales pasar del monte a las curules del Congreso u otros órganos de elección particular, con la esperanza de que renuncien a la vía armada.

Eso no nos hace guerreristas, nos exige prudencia y ponderación para no atropellar los derechos de las víctimas, especialmente de los miles de soldados muertos, lisiados o desaparecidos que durante más de 50 años le ha provocado a la Patria el accionar criminal de las Farc y Eln.

Qué pensar de las posibilidades ahora de algún diálogo con las bandas criminales cuando precisamente son sus ex comandantes, como Francisco Galán, quienes señalan que cualquier diálogo o negociación con ellas no arrojaría ningún resultado, diálogo con guerrillas no llevaría a la paz en las actuales condiciones, señalo hace cuatro días el exterrorista[6].

Ojalá que el paso a la reserva activa no ablande nuestros corazones y nos impida dimensionar cada día lo que es tener Fe en la Causa.

  1. HERRERA BERBEL, Eduardo. Victoria o prolongación. El Colombiano. Opinión.  21 de octubre de 2011. En: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elcolombiano.com
  2. Ibíd.
  3. Ibíd.
  4. Ibíd.
  5. Ibíd.
  6. EL TIEMPO. Diálogo con guerrillas no llevaría a la paz en las actuales condiciones. Justicia.  Lunes 17 de octubre de 2011. En: http://www.eltiempo.com/justicia/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-10582487.html
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1 comentario

Publicado por en octubre 21, 2011 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “EL DIALOGO CON LAS NARCOGUERRILLAS COMO ALTERNATIVA

  1. Ricardo Castiblanco Bedoya

    octubre 24, 2011 at 4:17 pm

    ¿Quién dijo que los humanistas no hacen parte de nuestras FF.MM? Leer al General Valencia Tovar o ahora a Herrera Berbel, es suficiente.

     

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