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PERDÓN Y OLVIDO EN LA ERA SANTOS

24 Oct
PERDÓN Y OLVIDO EN LA ERA SANTOS

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Tiene razón Hernando Gómez B., columnista de El Heraldo cuando señala hoy que la paz a costa de una impunidad, presentada como justicia transicional, es aún más descarada que las otras 63 amnistías por decreto, por ley o por “artículo transitorio” que hemos tenido desde el siglo XIX. Y es la más descarada porque no habría siquiera un proceso judicial como los de la ya complaciente Ley de Justicia y Paz[1].

Los grandes criminales del terrorismo en Colombia se acostumbraron a esperar la nueva coyuntura para que sus horrores sean perdonados. Es la primera -y principal- condición que no se cumple para que tenga sentido sacrificar justicia por paz: en lugar de acabarla, esta costumbre aumenta la violencia[2].

En otras partes estas leyes se llaman de ‘punto final’, porque vienen después de acabarse el conflicto. La ‘justicia transicional’ solo vino a operar cuando Mandela ya era presidente, cuando Videla o Pinochet se habían ido, cuando en Centroamérica se había puesto fin a las hostilidades. Pero aquí estas leyes se anticipan con la buena intención de abrir campo a los acuerdos… y el resultado es una paz incompleta y contrahecha, como las que siguieron a nuestras 63 amnistías[3].

Cuestionar estas propuestas no es una cosa de insania mental como pretendió señalar el Presidente Santos, no es ser amigo de la prolongación del conflicto como dicen sus áulicos, es apreciar en su entera dimensión la experiencia histórica que ha vivido Colombia con relación a las señaladas 63 amnistías que jamás consolidaron la paz en el país.

Los alegres congresistas que ya están proponiendo reformar la Constitución para garantizarle a los narcoterroristas una curul en las corporaciones públicas a cambio de desmovilizarse, deberán tener en cuenta un factor primordial para no generar falsas expectativas. El más obvio es que el perdón produzca paz. Y como en este momento no se esperan negociaciones con ningún grupo armado, el argumento grueso es evitar que los desmovilizados vuelvan a sus andadas. Pero por una parte no es mucho lo que ellos tienen que temer de la justicia (de 3.682 casos postulados, se han resuelto 4 en estos 7 años) y por otra parte, no solo los desmovilizados, sino millones de muchachos, tendrían motivos u ocasión para irse a las andadas.

Otro límite son los crímenes de guerra y de lesa humanidad, la destrucción de pueblos o las torturas que por ningún motivo pueden perdonarse. Si Colombia lo hiciera, serían juzgados por la CPI.

¿Podrá el COCE del ELN repetir la hazaña de León Valencia y reincorporarse tranquilamente a la vida nacional sin haber respondido penalmente por los hechos de Machuca? ¿El Secretariado de las Farc podrá engavetar tranquilamente los hechos de Bojayá, El Nogal, y otros crímenes atroces cometidos contra la población civil, por no hablar de su práctica consuetudinaria de rematar soldados y policías heridos como acaban de repetir en Tame?

La paz no puede ser producto de una oportunista coyuntura política. En el Congreso cursa otro proyecto de reforma constitucional que permite al Estado “renunciar a la persecución” de los delitos que estime necesarios para terminar “el conflicto armado interno”. Para “proteger” a las víctimas, se aplicarían “mecanismos colectivos y no judiciales”, como decir la verdad o devolver las tierras[4].

Pero como señala el columnista, La justicia tiene que ser administrada por jueces y si no, no es justicia. Por tanto renunciar a la persecución penal supone que los jueces califiquen los casos (así sea de modo muy sumario). Pero el proyecto ignora la separación de poderes y confunde Estado con Presidente[5].

El gobernante que pone en la balanza la justicia y la paz tiene que desear la justicia tanto como la paz. Si esto se cumple o no en Colombia es algo sobre lo cual solo puede pronunciarse el juicio prudencial de los ciudadanos.


  1. GÓMEZ B. Hernando. Justicia versus paz. El Heraldo. En: http://www.elheraldo.co/columnistas/justicia-versus-paz-42840
  2. Ibíd.
  3. Ibíd.
  4. Ibíd.
  5. Ibíd.
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2 comentarios

Publicado por en octubre 24, 2011 en Opinión Pública

 

2 Respuestas a “PERDÓN Y OLVIDO EN LA ERA SANTOS

  1. Ricardo Castiblanco Bedoya

    octubre 24, 2011 at 3:51 pm

    Si sin justicia transicional el Ejército es puesto en calzas prietas para ´responder’ por los delincuentes de las AUC. ¿Qué nos espera después?

     
  2. Rosita Welcker

    octubre 24, 2011 at 7:03 pm

    ASI ES SANTOS EL TRAIDOR SOLO ES PURO ENGANO ES LO PEOR QUE HEMOS TENIDO DE PRESIDENTE SOLO LE IMPORTA LAS FFMM UN SOBERANO COMINO NADA ES NADA ASI QUE POR ESO NOS TOCA UNIRNOS SOLOS SACAR TODO ADELANTE VOLANDO Y SI TENEMOS QUE PASAR POR ENCIMA DE SANTOS LO HACEMOS PORQUE EL LE IMPORTAMOS UN SOBERANO COMINO Y EL SE CREE OMNIPOTENTE QUE NO NECESITA DE LAS FFMM ASI SIGAMOS LOS PLANES LOGRAREMOS EL OBJETIVO SIN PRESIDENTE PORQUE NO TENEMOS PRESIDENTE SI UN CANTIDAD DE RATAS IZQUIERDISTAS

     

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