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LA VÍA DEMOCRÁTICA ES LA ÚNICA VÍA REAL PARA LLEGAR AL PODER

01 Nov
LA VÍA DEMOCRÁTICA ES LA ÚNICA VÍA REAL PARA LLEGAR AL PODER

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El amigo ‘rikylo’ escribe en el blog y propone algo que tiene lógica, la victoria de Petro en Bogotá debe verse desde un lado positivo, aún cuando ello no lleve compartir su programa y su ideología, es necesario compartir una realidad: La victoria del candidato de la izquierda es una demostración palpable de que en Colombia si se respetan los derechos fundamentales de los opositores, tanto así que ajustarán 12 años de gobierno en la ciudad capital.

Tal hecho deslegitima ante el pueblo colombiano y ante la comunidad mundial, de manera absoluta las acciones y el pretendido discurso del Movimiento Bolivariano de las Farc como los del ELN. Hace tiempo terminó la edad de piedra barbárica en que ellos todavía viven. La Constitución del 91 puso fin a las presuntas injusticias que permitía la Carta del 86 y fue precisamente esa realidad la que ha permitido que ex miembros del M-19, EPL y otras organizaciones no sólo desempeñen cargos públicos sino que lleguen a todas las corporaciones públicas en el país. Petro es una demostración palpable de ello.

El voto de ayer en Bogotá más que un voto por Petro, o contra Peñalosa, fue un voto contra el Polo Democrático y su orientación extremista que no ha sabido romper vínculos con la llamada combinación de formas de lucha, esto es con las organizaciones narcoterroristas y sus prácticas violatorias de los DD.HH. y el D.I.H.

No es un voto que demuestre una mayoría de izquierdas en la capital, la suma de quienes son rotulados como derecha o centroderecha fue mayor, de eso no hay duda. Pero el voto por Petro tiene un significado especial, es el rechazo a la violencia terrorista, a la violencia de la delincuencia común y de la corrupción que representó la administración de Samuel Moreno y el ala radical del Polo.

Algo hay que reconocerle a Gustavo Petro, cree en el bolivarianismo socialista pero dejó de creer en la lucha armada como medio para llegar al poder, su decisión de dejar las armas ha sido más que probada y en el momento más crítico del proceso de reinserción del M-19 a la legalidad, supo mantener la decisión de abandonar la guerra para abrazar la paz.

Podemos y tenemos el derecho a cuestionar que pese al cambio del panorama judicial para nuevas amnistías o indultos, como el que obtuvo Petro y el M-19, estas personas no hayan asumido el deber moral y ético con la Nación para decir la verdad sobre sus acciones criminales contra el pueblo colombiano, entre ellas la Toma sangrienta del Palacio de Justicia, sin esguinces discursivos para trasladarle la culpa al Ejército por el final trágico de esa aventura; reclamamos también la reparación a sus víctimas y la ratificación pública del compromiso de no repetición. Pero eso no quiere decir que no hay que reconocerles que han contribuido a trazar el camino hacia la paz.

No es gratuito que despectivamente la izquierda radical y las narcoguerrillas ahora hablen del ‘petroburguesismo’ como lo hacen los senadores Robledo y López y se publica ahora en las distintas páginas de las narcoguerrillas.

Por eso como sociedad tenemos el deber de acudir a su favor frente a las amenazas de muerte que en su contra han proferido los narcoterroristas de las Farc, señaladas por la Fiscalía General de la Nación a través de su ente 125 Seccional, razón por la cual la Fuerza Pública ha fortalecido su esquema de seguridad.

En algunos círculos de Petro subsisten guerrilleros semióticos, los del discurso calenturiento y anacrónico que olvidan que hace 22 años abandonaron el monte para encarar la ciudad en el campo de la política democrática, los que añoran la chamarra verde y la boina roja, los que envejecerán soñando con el desfile victorioso por la Carrera 7ª de Bogotá montados en un tanque y esgrimiendo su fusil, muchos de los cuales apenas hoy podrían desfilar arrastrando el tanque de oxígeno y sosteniendo el atril de los medicamentos.

Son esos guerrillos de cafetín que se quedan en las veladas de alcohol (y algo más), de música protesta de los 60 y 70, rumiando la rabia de las revoluciones frustradas, gritándole vivas al Ché, al Tirofijo y los más osados al Mono, mientras sus cada vez más escasos jóvenes se preguntan en su ser porqué los camaradas vivan a los héroes de Chávez.

Hay que mantener una observación crítica sobre la administración que hará Petro, especialmente para que renueve todo el equipo de gobierno de Samuel Moreno que convenientemente el domingo se volvió Progresista; Moreno Rojas fue sancionado disciplinariamente precisamente por no ejercer los controles sobre esos funcionarios que propiciaron la corrupción del cártel de la contratación en diversos niveles de la administración distrital y está pendiente, junto con su hermano Iván, de la condena judicial por la incursión en conductas punibles con lo que ahora señalan como apenas inocentes omisiones.

Sumado el Movimiento Progresista y el Polo, apenas tendrán un 20% de control del Concejo, los demás elegidos por los distintos Partidos y Movimientos tienen el deber ineludible de de ejercer el control político constitucional, pero sobretodo de garantizarle a los bogotanos y a Colombia que no se repetirá el bochornoso juego político que permitió que la corrupción y la politiquería impidieran que la capital siguiera su marcha como ciudad cosmopolita y en verdad, ahí sí, de capital de la cultura, el desarrollo y la modernidad en Latinoamérica.

Cada bogotano (lo que incluye a quienes venimos de otras regiones pero habitamos aquí), debe convertirse en acucioso agente de las veedurías ciudadanas, que no se sigan rompiendo calles buenas mientras las que están en mal estado siguen abandonadas, que se terminen en el tiempo estimado las obras emprendidas y con las calidades estipuladas.

Hoy, casi todos los bogotanos tienen manejo de la Internet y quienes no la tienen, por la edad y el temor a utilizarlas, o por falta de oportunidades, tienen al menos un nieto o un amigo que sabe hacerlo. Las obras públicas deben ser publicadas en los institutos o secretarías de competencia, hay que conocerlas y hacerles seguimiento.

Que no pase, como me ocurrió en el barrio, encontrarme con ‘padrinos’ de la ejecución de obras necesarias reclamándome el voto por haber cumplido el deber; el ciudadano no es tonto y si algo caracteriza nuestra malicia indígena es descubrir al mentiroso. Que esa ‘malicia’ sea la constante del veedor público en cualquiera de los barrios, en todos los estratos socio-económicos y en cada caso frente a las empresas de servicios públicos vitales.

Hay ciudadanos colombianos, que no estando privados de libertad en virtud de las normas Constitucionales y legales si lo están de derechos políticos, que su familia, sus amigos, sus conocidos se vuelvan la voz de lo que usted no puede expresar, en Bogotá.

Para la ciudadanía es desconocida la realidad de los miembros de la Fuerza Pública y sus familias. Pocos prestan atención al hecho de que el Policía de su barrio, el soldado que prestaba guardia en la esquina, pueden y son víctimas del crimen. Lo grave es que en ese caso, ellos no harán junto a usted parte de las mismas que cobijan al resto de colombianos para exigir ningún derecho, reconocimiento o beneficio.

El Ejército colombiano y las Fuerza Pública, apenas contribuyó por pedido de los mismos Partidos Liberal y Conservador a una interrupción del gobierno civil durante el gobierno del General (r) Gustavo Rojas Pinilla, ciertamente abuelo del judicializado alcalde Samuel Moreno y su hermano Iván, fuera de lo que entonces era el moderno Hospital Militar y otros beneficios revocados por Alfonso López Michelsen; luego de la Junta Militar (1957-1958), jamás sucumbió a ninguna intención de socavar la democracia ante las evidentes intenciones de la narcoguerrilla sucedidas hasta el día de hoy.

Hay una carta del soldado francés Jean Pouget, que señala que al soldado nunca la victoria le pertenece, ha aceptado su profesionalidad para defender lo que la Nación le confiere (y la nación no son solo las fronteras, son sus habitantes y su diversidad, son sus recursos, y es también su gobierno, pero que generalmente debe asumir los errores políticos de quienes conducen el Estado.

Para el soldado colombiano, cuyo Comandante y Jefe es el políticamente elegido Presidente, o entratándose del Comandante de la Policía los Alcaldes, y especialmente desde las llamadas facultades excepcionales es excusa fácil para el político de turno descabezar soldados para quedar bien políticamente; la oportunidad de decir Si estamos acusados de ser criminales de guerra que cometieron atrocidades es porque fuimos vencidos… Nadie pide cuentas a los vencedores ¡Jamás! Lo primero es ser el vencedor. Ese es el principio moral de la guerra.  La única justificación para ella y sus horrores… ¡Es la victoria!…”

Cuántos mandos militares o de policía han sido privados de sus honores, su carrera, su vida, por el interés político del gobernante de sentirse seguro, blindado, frente a críticas de los DD.HH. o el D.I.H., de las mismas organizaciones que hoy mantienen la amenaza narcoterrorista, igual que las bacrim, contra Colombia, México y otros países del mundo, incluida la misma Europa y los EE.UU., donde los muertos por cada cien nos superan, pero cuya manipulación y ejercicio político de unas minorías favorables a ellas los presentan[1].

En el Caso Mapiripán y los otros que se están demostrando en que no incurrió el Ejército, ni el Estado, pero que han servido de base para las facilistas condenas de la CIDH; que Petro, en su intención de nacionalizar su política, se pronuncie y condene, no sólo a quienes desde el PDA no cortan círculos umbilicales, sino que conociendo como conoce lo que se mueve al interior de la legalidad, indique como Colombia fue condenada, o puede ser condenada, por la acción de sus amigos de la izquierda. Eso si lo comprenderíamos.


[1] CASO MAPIRIPAN.
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2 comentarios

Publicado por en noviembre 1, 2011 en Opinión Pública

 

2 Respuestas a “LA VÍA DEMOCRÁTICA ES LA ÚNICA VÍA REAL PARA LLEGAR AL PODER

  1. Ricardo de Jesus Castiblanco Bedoya

    noviembre 1, 2011 at 8:57 pm

     
  2. Armando

    noviembre 2, 2011 at 11:55 pm

    Comparto la opinión que la democracia es la vía y celebro que se respeten los triunfos de la izquierda; así mismo, quisiera atraer la atención sobre el hecho que petro fue elegido con aproximadamente el 20% de los votos potenciales; es decir, el 80% no voto por Petro, esto sumando el abstencionismo. Ahora bien, esto aplica casi para todos los candidatos. Conclusión: los abstencionistas nos tienen jodidos!!

     

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