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LAS FARC FIRMARON EL FIN DEL FIN

29 Nov

LAS FARC FIRMARON EL FIN DEL FIN

Rodrigo Londoño, alias Timochenko, tendrá pesadillas ahora; el falso médico de las Farc vivía un exilio dorado, lejos de los ruidos del combate pero gozando de los privilegios de su condición: Un comandante de las Farc que se volvió importante metiéndole miedo a los miembros de la organización terrorista como jefe de contrainteligencia, por eso nadie osaba criticarlo, aunque fuera ‘fraternamente’. Timochenko representaba lo que en el partido comunista legalizado llamaban la pequeña cheka, por antonomasia a la policía de seguridad política de Checoslovaquia cuando existió el socialismo.

Londoño es un  subproducto, como lo fue Guillermo León Sáenz, alias Alfonso Cano y otros cabecillas terroristas, de la Juventud Comunista JUCO, sección del Partido Comunista Colombiano PCC, que en los años 40 impusieran entre otros Gilberto Viera, Manuel Cepeda y otros, los ideólogos llegados de la URSS, una simbiosis entre las tesis leninistas de la revolución armada y el modelo de ejército popular de León Trosky, que por estos lares dieron en llamar ‘combinación de las formas de lucha’, para explicar su papel en la intervención de los rezagos de la guerrilla liberal de Marquetalia y crear el monstruo que alguna vez llegó a amenazar a Colombia, las Farc.

La sangrienta historia que relata la vinculación del Partido Comunista en las zonas geográficas de las llamadas ‘repúblicas independientes’ a través de las autodefensas campesinas está escrita en las páginas de la ignominia del país. No hay un solo caserío, inspección o municipio que en estos dolorosos años pueda decir que recibió tan siquiera un mínimo beneficio derivado de la acción guerrillera en principio y ahora narcoterrorista.

Si uno mira desapasionadamente los relatos de aquellos pueblos sometidos al terror de las Farc hasta agosto de 2002, los únicos que las añoran son los raspachines, los grandes cultivadores de coca, que por la acción de recuperación del Estado se vieron privados de su fuente de ingresos. Se redujeron, eso es cierto, pero en la medida que se reducen también los sembradíos ilegales retorna la paz e indudablemente con ellos la prosperidad.

No es tarea de un día, consolidar esa paz democrática para la prosperidad, requiere superar años de abandono a esos pueblos y veredas; el Ejército hace lo suyo y a fe que lo ha logrado, el papel de las demás instituciones del Estado debe plasmarse en realidades concretas atendiendo las necesidades básicas de esos colombianos.

Al Ejército le duele en el alma la realidad con que se encuentra en cada patrullaje, en cada base móvil que encuentra la realidad de nuestros campesinos, indígenas o afrodescendientes, víctimas tradicionales de todas las formas de violencia; pero su misión constitucional le impide quedarse para resolver todos los problemas.

La presencia del soldado debe ser suplida por la del juez, del fiscal, del maestro, del médico, del funcionario del Estado que represente el acto de soberanía nacional; es doloroso ver como estos funcionarios, alegando razones de seguridad personal pueden y obtienen la razón judicial (acciones de tutela),  logrando castrar los derechos de los más vulnerables en aras de los intereses personales.

Ahora que hablan del triunfo de las protestas estudiantiles contra la Ley 30, ¿por qué no se restablece el servicio social obligatorio como requisito de grado para los alumnos de nuestras universidades, precisamente donde hacen falta? Esa sería una verdadera práctica o internado para que los futuros profesionales conocieran y aplicaran su conocimiento, desarrollando además nuevas formas para acceder al mismo.

Si este momento histórico, que para Juan Manuel Santos, puede significar el momento de ruptura real con el gobierno anterior, se sabe aprovechar, el conflicto armado en Colombia tocó el basamento más profundo de su existencia. Las Farc lo propusieron con el asesinato de los secuestrados, con la realidad presente de su presencia protegida en países vecinos de Timochenko, Iván Márquez, Antonio García y toda la pléyade narcoterrorista que agrede a Colombia cuya franquicia chavista permite el accionar criminal en las fronteras, hecho que precisamente Venezuela puso en duda desde la primera mitad del siglo pasado.

¿Se necesitan más evidencias o se quiere un show mediático internacional? Como ciudadano simplemente digo ¡BASTA YA A LAS FARC Y AL CHAVISMO!

6 DE DICIEMBRE DE 2011 – JORNADA MUNDIAL DE REPUDIO A LAS FARC-ONT

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1 comentario

Publicado por en noviembre 29, 2011 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “LAS FARC FIRMARON EL FIN DEL FIN

  1. Ricardo Castiblanco Bedoya

    noviembre 29, 2011 at 9:18 pm

    La más absurda paradoja de nuestra realidad la constituye el hecho cierto de que quien introdujo la tesis de la combinación de las formas de lucha, Manuel Cepeda Vargas, que dieran origen a las Farc, sea hoy considerado víctima del Estado que él atacó. Gracias a esa concepción idiota Colombia está perdiendo en los estrados judiciales la guerra que sus militares están ganando en el campo del combate.

     

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