RSS

ASESINADOS POR LA ESPALDA

30 Nov

ASESINADOS POR LA ESPALDA

Entender el dolor de los deudos siempre será una tarea bien difícil, a quien creer cuando se enfrentan el digno dolor del hijo que nunca conoció el abrazo de su padre y el dolor de la madre, esposa o compañera de quien nunca volverá a sentir el abrazo del ser sacrificado y que culpa al Estado por esa falta. Ambos dolores son auténticos y respetables, aún cuando uno de ellos sea manipulado por los victimarios que secuestraron y asesinaron a sus víctimas.

La sevicia y premeditación de las Farc se puso en evidencia en el proceso contra la terrorista Sandra Patricia Velásquez, alias ‘Rosalba’, capturada en los hechos que derivaron en la muerte del señor Coronel (PNC) Edgar Yesid Duarte, del señor Mayor (PNC) Elkin Hernández, del señor Sargento (EJC) Libio José Martínez y del señor Intendente (PNC) Álvaro Moreno, mantenidos en cautiverio por las Farc desde hace más de 10 años, encadenados y en condiciones contrarias a cualquier norma del derecho internacional humanitario, ejecución que ha sido calificada por la ONU como un crimen de lesa humanidad.

Las experticias adelantadas por el CTI muestran como estos héroes de la patria fueron asesinados a mansalva y con premeditación, no por la acción del Ejército, sino por la voluntad criminal de quienes conforman las Farc o le hacen apología para tender un manto de impunidad a favor de los delincuentes armados.

Las gracias de Johan Steven Martínez a Colombia por haber orado junto a él en todos estos años de secuestro de su asesinado padre Livio Martínez, suboficial de nuestro Ejército, contrastan duramente con las recriminaciones de la familia del señor Mayor de la Policía Elkin Hernández, alentadas por ASFAMIPAZ, que culpan al Estado y la sociedad colombiana por la suerte de su deudo y no a las Farc que fueron las victimarias, como secuestradoras y asesinas.

El Mayor Hernández, como las otras víctimas, fue asesinado por la espalda; en su caso su muerte realmente se reviste de heroísmo, el informe del CTI muestra descarnadamente cómo fue su sacrificio: “tres metros hacia el norte del campamento observa el intendente Porras Estévez boca abajo el cuerpo sin vida del mayor Elkin Hernández, quien al parecer intentó huir y recibió un impacto con arma de fuego en la espalda”[1].

A todos los colombianos nos duele la muerte de Elkin Hernández, tratamos de entender la rabia que el duelo provoca en su familia, pero nos negamos a que los culpables de ella sean al menos excusados al tratar de dirigir la culpa hacia el gobierno, el Estado y la sociedad  colombiana, rabia que hoy manipula Anncol para justificar el crimen de las Farc.

Quienes asesinaron a los secuestrados, lo hicieron con plena conciencia de su acto criminal. Nada puede justificar que todos tenían impactos de fusil en la parte posterior del torso. Además, en tres de las víctimas había disparos de gracia, en la cabeza, lo que indica que fueron rematados. En los cuerpos se encontraron rastros de pólvora, lo que demuestra que los disparos fueron hechos a menos de un metro y medio de distancia.

En Colombia hay café para todos, hay pan para todos, dijo el ministro religioso en la despedida de los cuerpos de nuestros héroes en la Catedral Primada donde se les rindieron los últimos homenajes.

En la misma ceremonia, el hijo de Livio Martínez, dijo: Lastimosamente no fue como nosotros esperábamos. Pero yo sé que desde donde mi papi esté me va a estar apoyando, me va a mandar toda su bendición. Les agradezco, Colombia, por este apoyo, por haber orado junto a mí.

Las duras palabras del Obispo de Cali, la difamación que puedan hacer Piedad Córdoba, Iván Cepeda y sus aliados, querrán mostrar que la culpa del asesinato recae en el Ejército que persigue a los delincuentes. La lora repite a diario que la narcoguerrilla “lamenta profundamente” lo que califica como un “trágico desenlace”, pero hacen responsable al Gobierno, por haber llevado a cabo lo que definen como un “intento de rescate” de los secuestrados.

Las Farc aseguran en el comunicado que iban a liberar a esos cuatro rehenes en respuesta a una petición de un grupo de personalidades femeninas de todo el mundo y de la exsenadora colombiana Piedad Córdoba que recibieron en agosto de 2011.

Piedad Córdoba dice ahora que el comunicado de las Farc estaba en su poder días antes del asesinato, pero que recordemos de ella fue la amenaza proferida el 4 de noviembre de 2011, la muerte de Guillermo León Sáenz, alias Alfonso Cano, traería consecuencias para los secuestrados.

 

6 DE DICIEMBRE DE 2011 – JORNADA MUNDIAL DE REPUDIO A LAS FARC-ONT

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en noviembre 30, 2011 en Opinión Pública

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: