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¿QUÉ TAL ESTO?

02 Dic

Hay que ser caradura y un desvergonzado sin ningún asomo de moral para salir a decir que ¿para qué marchar contra las Farc?, para referirse a la marcha que el pueblo colombiano adelantará este 6 de diciembre contra las Farc, señalando además que hacerlo es atizar la hoguera del conflicto, como lo hace el columnista Mario Fernando Prado[1], poco le falto a este señor para salir a decir que el crimen de las Farc contra 4 inermes uniformados, sometidos por más de 10 años a la condición más execrable a que puede verse abocado un ser humano, el secuestro, estaba justificado.

Al igual que Piedad Córdoba, Prado da a entender que la muerte de los secuestrados fue producto de un rescate a sangre y fuego que nunca ocurrió. Por ello retoma las desafortunadas palabras del Obispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve, quien señalara que expresarle a los secuestradores y asesinos de las Farc el repudio nacional es arar en el desierto: ni se dan por enterados y, si lo hacen, les importa un bledo.

A la ETA también le importaban un bledo las movilizaciones populares de rechazo a sus acciones terroristas y fueron estas las que terminaron derrotándola y obligándolas a renunciar a la vía armada; si en Colombia el pueblo se manifestara con la misma intensidad para rechazar a las Farc, en menos de un año serían derrotadas completamente.

Previendo esa realidad los narcoterroristas están enviando mensajes amenazantes a través de sus quintacolumnistas; expresiones populares como la marcha de marras, dice Prado, es alentar y apoyar al gobierno y a las Fuerzas Armadas a un recrudecimiento de las acciones militares para “fumigar” a los guerrilleros en un ojo por ojo y diente por diente que pareciera no tener fin. Qué coincidencia literaria con la carta de presentación de Timochenko.

Muy seguramente los amigos de las Farc y del Eln ya comenzaron a programar una contramarcha, como la que hicieran el 6 de marzo de 2008, no para pedir la liberación de los secuestrados y el cese de este crimen de lesa humanidad, sino para presionar una paz negociada con los grupos rebeldes realizando mesas de diálogo así no lleven a ningún Pereira, como dice el mismo Prado.

Las ONG afectas al narcoterrorismo, las inventoras de las falsas víctimas y los falsos desplazamientos, ya deben estarse moviendo para minimizar el impacto mundial que tendrá la marcha del 6 de diciembre y que demostrará de una vez por todas que las narcoguerrillas no tienen ningún respaldo popular, que no pueden hablar de ejército del pueblo o de lucha revolucionaria porque no representan a la sociedad colombiana; seguramente ahora el descubrimiento de su mendacidad en torno al conflicto querrá ser presentado a nivel mundial como una agresión contra los defensores de derechos humanos, como suelen hacerlo cada vez que son puestos al descubierto y dirán que la marcha del 6 de diciembre es una marcha de la ‘oligarquía’.

A las Farc y Eln hay que decirles de manera contundente ¡Basta ya! No pueden seguir pretendiendo ignorar ese clamor del pueblo colombiano y la comunidad internacional. No es arar en el desierto, es obligarlos a escuchar y entender que su pretendida ‘revolución’ narcoterrorista no tiene ningún futuro.

Como en España, esta es una ocasión inmejorable para que por primera vez las  verdaderas víctimas de la violencia en Colombia acudan unidas bajo un mismo fin: derrotar a las Farc y Eln. Es el momento de desenmascarar y repudiar a esas organizaciones y personajes que mantienen un doble discurso sobre los derechos humanos y las organizaciones narcoterroristas, que han despojado a las verdaderas víctimas de sus derechos para usufructuarlos como un botín de guerra.

Se equivocan los apologistas de las narcoguerrillas cuando pretenden deslegitimar la marcha del 6 de diciembre, como lo hicieron el 4 de febrero de 2008, diciendo que es otra ‘marcha fascista’; cuando se burlan de las expresiones populares contra la violencia diciendo que apenas son desfiles de camisetas blancas y manos blancas de una supuesta sociedad civil, o apenas movilizaciones por parte de la mal denominada “sociedad civil” llamando a la “no violencia” con lacitos verdes[2]. Recojan la experiencia española y llamen a que los narcoterroristas cesen la violencia antes de cerrar la última página de su paso a la ignominia de la historia.

El poder de esa sociedad civil quedó demostrado en Bogotá cuando el Polo perdió la oportunidad de llegar a ser alternativa política por los actos de corrupción de quienes fueron elegidos gobernantes en su representación; persistir en el error de apoyar de manera taimada al narcoterrorismo únicamente servirá para privar a los sectores de una izquierda democrática la oportunidad de construir un verdadero proyecto político.

 

6 DE DICIEMBRE DE 2011 – JORNADA MUNDIAL DE REPUDIO A LAS FARC-ONT.


[1] PRADO, Mario Fernando. ¿Marchar para qué?  El Espectador. Opinión, Viernes 2 de diciembre de 2011. En: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elespectador.com

[2] ZAPATA, Miguel. ¿Quién está detrás de la marcha del 4 de febrero en Colombia? Blog.  En: http://www.gratisblog.com/rumbo_al_socialismo/i113862-marcha_fascista_del_4_de_febrero_dice.htm

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Publicado por en diciembre 2, 2011 en Opinión Pública

 

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