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UN EJÉRCITO PARA EL POST CONFLICTO

12 Dic

UN EJÉRCITO PARA EL POST CONFLICTO

Frente a la real derrota política y militar de las organizaciones narcoterroristas, Farc y Eln, hay que desarrollar a mayor profundidad el papel que jugará nuestro Ejército en una etapa post conflicto.

Lo primero que viene a la mente de cualquier analista, es la reducción necesaria del pie de fuerza que hoy lo compone. Siendo Ministro de la Defensa en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, el actual presidente Juan Manuel Santos señalaba que: Colombia tiene hoy una de las Fuerzas Armadas con mayor reconocimiento en el mundo por su capacidad, experiencia en combate y efectividad. Estamos en capacidad de desarrollar operaciones con altos componentes de inteligencia y precisión en sus objetivos, como la Operación Fénix que dio de baja a Raúl Reyes o la ya épica Operación Jaque[1].

En todas las experiencias latinoamericanas y centroamericanas, donde el combate al terrorismo comunista implicó la victoria militar de las Fuerzas Armadas legítimas, la experiencia vivida es que políticamente fueron derrotadas a través del tiempo, en la medida en el que comunismo derrotado por las armas ganó el terreno jurídico y político; las acciones de fuerza de los ejércitos han sido considerados delitos de lesa humanidad, las normas de perdón y olvido que deberían comprometer a todas las partes en contienda, han sido declaradas nulas cuando a favor de los militares se trata; sólo en Brasil, hay una aproximación a una verdadera equidad y justicia.

No hay duda que en Colombia, gracias a la derrota militar que sufren las Farc y el Eln, el camino se está despejando para crear una paz artificiosa, donde los condicionamientos de las narcoguerrillas se convierten en verdad y las razones de Estado en violación a los DD.HH., es la clase política de siempre, reciclándose para volvernos a los errores de antaño y mostrarse como proponentes del mismo viejo nuevo modelo.

Son los mismos viejos políticos que alentaron la insurrección armada contra los gobiernos, los creadores, financiadores y partícipes de las guerras políticas que devoraron nuestra nacionalidad hasta los años 50 y no contentos con eso, alimentaron el monstruo desde los 60, incluso ostentado el poder político en el país; no sólo salvando guerrilleros de su inexorable derrota, como sucedió al suspender la Operación Anorí, sino abriendo la ventanilla siniestra por la que ingresaron todos los dólares que hoy alimentan la violencia en el país y ahora el Continente.

Nuestro Ejército tiene un punto inigualable de su pundonor, los únicos gobiernos militares en el siglo pasado fueron inspirados y alentados por las mismas castas políticas, degradadas al máximo, que hoy quieren recuperar el poder y que simplemente como ayer, vuelven a la misma jugada de expertos en el póker, blufear con las cartas ajenas para ganarme el juego, pero que terminan en repartición de zanahorias, amnistías, indultos y demás, total el Estado siempre paga y condenar a los militares ¡Está de moda, chino!.

Uno de verdad no querría conocer un gabinete ministerial de los ortodoxos liberales, los arrepentidos conservadores y la gleba sometida a la ‘tercera vía’. Si no fueron capaces de someterse al ideario de la primera o la segunda que hayan seguido, solamente serán idiotas útiles o sobrevivientes del naufragio. ¿Tercera vía con las Farc sacrificando la realidad colombiana?

Ojalá cada soldado que perdió sus miembros o los sobrevivientes de aquel que murió, recuerden con agrado al Ministro Juan Camilo Restrepo, el hombre que elevó a título de victimario a ese soldado muerto o herido, simplemente porque en cumplimiento de algún mandato judicial debió proceder como brazo armado de la república. Tendremos que rendirles honores a los promotores de la invasión narcoguerrillera por acogerse a las reptiles condiciones que se proponen.

El pastranismo se impone para defraudar 8 años de avance frente al fracaso del Caguán. Apenas ondea la pica de la bandera. Del pastranismo no se puede esperar ninguna solidaridad con el papel que el Ejército desarrolló en la aplicación de su política entregacionista, mucho menos cuando el socialismo liberal y el neocomunismo tienen frente común, incluso la ‘tercera vía’, que aspira a algún reconocimiento internacional, antes que en la real solución de los problemas nacionales, terminará tratando de responsabilizar al Ejército por las derrotas, mientras ellos reclaman para sí las victorias.

¿QUÉ HACER ENTONCES? Con respecto al gobierno Santos, habrá que esperar y manejar otra vez el silencio.

[1] Colombia tiene unas fuerzas armadas admirables. En: http://www.ejercito.mil.co/?idcategoria=214218

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Publicado por en diciembre 12, 2011 en Opinión Pública

 

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