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LAS FARC PLANTEAN COMO ÉXITO POLÍTICO SU DERROTA MILITAR

27 Dic

LAS FARC PLANTEAN COMO ÉXITO POLÍTICO SU DERROTA MILITAR

El reacomodamiento de la organización narcoterrorista Farc es puramente literal, aceptando que han perdido el 50% de sus efectivos, pretenden ahora mostrar ese hecho como una nueva estrategia político-militar, al indicar que es un plan estratégico de reorganización adelantado por el abatido cabecilla Alfonso Cano, para “adelgazarse” eficientemente hasta lograr la mayor capacidad operativa con el menor número armado, disminuyendo así el tamaño del blanco, y desplegar los restantes hombres como “milicianos” a hacer trabajo clandestino y político en otras partes[1].

Es decir las pérdidas en hombres y elementos logísticos y de guerra no es producto de las sucesivas derrotas militares sufridas desde el 2003 a la fecha, sino una decisión voluntaria de reducirse en volumen para mejorar en calidad, algo que hasta ahora no arroja resultados pues la acción terrorista de pequeños grupos de bandoleros no es propiamente una demostración de eficacia o eficiencia, sobre todo cuando ésta va dirigida principalmente contra una población civil inerme, campesinos e indígenas, atacando a mansalva y sobreseguro, eludiendo el combate directo con las Fuerzas Militares.

Ahora las Farc se autodenominan el partido comunista en armas más grande de América Latina, con presencia en todo el territorio nacional[2], afirmación que no tiene un sustento real, pues desde 2003 han perdido territorio para sus operaciones criminales y el grueso de sus estructuras, su centro de gravedad, se encuentra disperso en las selvas colombianas o disfrutando del exilio ilegal en territorios vecinos; sus principales cabecillas huyen acompañados de pequeños grupos de bandidos, sometidos a las condiciones de su propia paranoia y el saber que de no rendirse solo tienen un destino cierto, como sucedió con Raúl Reyes, el Mono Jojoy y el mismo Alfonso Cano.

Es por ello que Timochenko lanza sus bravatas desde lugares cercanos a la frontera con Venezuela, para huir temeroso al otro lado de la frontera. Algunas acciones delincuenciales en la Guajira o el Cesar le han servido para tratar de convencer, de manera especial a sus propios conmilitones del Secretariado, que tiene algún poder de figuración para tratar de consolidar un liderazgo en el que los narcoterroristas no están muy confiados, lo que sin duda afecta de manera directa a esa organización y profundiza su crisis.

No importa que de manera mentirosa la propaganda fariana pretenda hacerle creer al mundo que están fuertes y unidos, cuando la realidad muestra que al menos 6 integrantes de sus estructuras se están desmovilizando por día y no precisamente bisoños guerrilleros, sino curtidos terroristas con 20 y más años de militancia en la banda criminal, hastiados de una guerra sin sentido como ellos mismos lo expresan al acogerse a los programas de reinserción.

Lo cierto es que las Farc carecen de la legitimidad que el derecho internacional reclama para ser consideradas una fuerza insurgente, no tienen absolutamente ningún respaldo popular, ni político, ni social; el discurso marxista leninista que predican se convirtió en un añoso palabraje oxidado que no cuenta con ningún eco al interior de la sociedad colombiana, si de ellas se habla es por el juego insano de mantener secuestrados a un grupo de compatriotas para chantajear a la sociedad con el manido cuento del intercambio humanitario.

La ’guerra revolucionaria’ que dicen representar, carece de toda validez histórica en tanto el país ha cambiado radicalmente de aquella democracia representativa de los años 60 del siglo pasado a la democracia participativa que la Constitución del 91 dio paso al Estado social de derecho, donde la primacia la constituye el respeto fundamental a los derechos del ciudadano mediante mecanismos como la tutela, la acción popular y otros que han hecho de la nuestra una sociedad incluyente en todas las materias.

Falta mucho por hacer en el campo socioeconómico, es cierto, pero no es mediante una violencia irracional y obsoleta como se alcanzaran metas de superación de la pobreza o la miseria, por el contrario, esa acción demencial que las Farc y Eln se empeñan en mantener, son causa objetiva del mantenimiento de un estado de cosas inequitativo.

Si las Farc y Eln, siguiendo el curso de la historia real, comprendieran la inutilidad y futilidad de su accionar criminal y decidieran dar en verdad un paso de valor, optando por la dejación de armas y asumiendo en el campo de la democracia el debate de sus ideas, serían cientos de millones de pesos que podrían dedicarse a la atención de la población vulnerable, esa misma que ellos dicen representar pero que a diario atacan inmisericordemente para darle rienda suelta a la insania mental que los acompaña desde que se saben perdedores de la guerra popular, ganada por el Ejército y las Fuerzas Militares.

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1 comentario

Publicado por en diciembre 27, 2011 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “LAS FARC PLANTEAN COMO ÉXITO POLÍTICO SU DERROTA MILITAR

  1. Ricardo Castiblanco Bedoya

    diciembre 29, 2011 at 7:11 pm

    Lo que queda de las Farc es un grupo de siniestros narcoterroristas sepultados bajo el peso de sus propios miedos, Timochenko representa esa imagen de derrota, muy uniformadito y perfumadito viviendo en otro país porque el terror de su cierto destino no lo deja venir a Colombia, los demás huyendo por las selvas en condiciones precarias y arrastrando a sus víctimas, los secuestrados, al infierno que ellos mismos se han creado.

     

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