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LAS PARADOJAS DE UN INVASOR

19 Ene

LAS PARADOJAS DE UN INVASOR

Sería interesante escuchar un pronunciamiento del flamante alcalde de Bogotá frente al desalojo de cerca de 150 familias de un predio en el sur de la ciudad; estas personas, víctimas de estafadores, habían adquirido lotes de terreno en los cuales edificaron sus precarias viviendas que a estas horas desaparecen bajo la acción de la maquinaria pesada de la Alcaldía.

La paradoja surge porque precisamente Gustavo Petro Urrego, siendo terrorista del M-19, inició su carrera política promoviendo la invasión de un terreno que pertenecía a una comunidad religiosa en Zipaquirá; ha sido un defensor a ultranza de las llamadas ‘recuperaciones’ de tierras, eufemístico nombre atribuido por la izquierda a la invasión y despojo, muchas veces violento, de predios agrarios y urbanos. Pecado que también involucra a su actual Secretario de Gobierno y ex jefe inmediato en la organización narcoguerrillera desmovilizada en los años 90.

Uno de los principales ideólogos del M-19, Orlando Fals Borda, en su obra Historia de la cuestión agraria en Colombia (1975), diseño las tesis políticas de esa organización para impulsar dichas invasiones y despojos dándoles un tinte ideológico para legitimar las acciones depredadoras. Dichas tesis fueron discutidas por diversas organizaciones campesinas, indígenas y urbanas sobre las que el M-19 tuvo ascendencia bajo el argumento de Acción Participativa (AP), que ahora el burgomaestre y su secretario presentan como modelo de acción política en el Distrito Capital.

El M-19, dentro de las numerosas empresas criminales por las que nunca respondió, es responsable de los asentamientos y cinturones de miseria en Yumbo, Valle, y de la generación de una violencia pandillera que aún hoy azota esta región colombiana. A mediados de siglo, como si de una bonanza petrolera se tratara, empezaron a llegar olas migratorias de obreros de todo el país, en busca de trabajo y por supuesto, vivienda; así fue como fueron naciendo los asentamientos subnormales de la actualidad. A mediados de los ochenta, el grupo narcoguerrillero M-19 con gran influencia en la zona, fomentó la invasión, y tras su desmovilización, también la asignación de vivienda en Yumbo[1].

Efrén Rengifo, vecino Las Américas recuerda ese proceso: “El barrio Panorama fue fundado por el M-19 cuando estaba Rosemberg Pavón (de alcalde). Vino gente hasta de un solo ojo, usted sabe, de Lleras, el Vergel, de Aguablanca (En Cali) y monopolizaron todo eso. Fue muy poquita la gente del aquí del barrio que quedó ahí. Fue el M-19 el que promovió la invasión de toda esa zona de allá”[2].

La misma experiencia se vivió en el Caquetá en los años 80, cuando el M-19 comenzó su tránsito a guerrilla rural; allí la guerrilla y los narcotraficantes mantuvieron por algún tiempo acuerdos de conveniencia, que se rompieron posteriormente. El choque de intereses y el consecuente antagonismo entre estos grupos disparó el crecimiento de las acciones violentas, los enfrentamientos armados, las masacres, las amenazas e intimidación, los asesinatos selectivos, etc. dirigidos en contra de cualquier persona que pudiera ser percibida por cada bando con cierto ascendiente sobre sus comunidades (dirigentes políticos y sociales) y/o “simpatizantes del enemigo”.

La tarea de despojo de tierras iniciada por el M-19 sería luego completada por la organización narcoterrorista Farc al amparo de la llamada zona de distensión durante el período 1998-2002.

Por ello resulta paradójico que quienes como cabecillas del M-19 promovieron todas las barbaridades cometidas por la banda criminal, ahora permanezcan impasibles y pretendan posar como dignas autoridades respetuosas del orden y la ley, disfrutando de las mieles del poder que otrora combatieron, mientras que quienes se opusieron a sus designios afrontan la ignominia de la prisión.

[1] MEMORIA VISIBLE. Viviendo frente a las fumarolas. Enero de 2011. En: http://www.memoriavisible.com/2011/01/viviendo-frente-a-las-fumarolas/

[2] Ibíd.

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2 comentarios

Publicado por en enero 19, 2012 en Opinión Pública

 

2 Respuestas a “LAS PARADOJAS DE UN INVASOR

  1. Ricardo Castiblanco Bedoya

    enero 19, 2012 at 8:31 pm

    Del lobo que os atacó sólo recordaréis el mordisco, pero entre tantos de su especie en la manada atacante no sabréis decir cúál fue el actor. Así pasa con tanta banda criminal existente en Colombia, lo que iniciaron unos y concluyeron otros, al final la víctima termina siendo la culpable por haberse puesto en el camino del depredador. Que Petro y su camarilla le expliquen a los ocupantes del barrio del sur bogotano que su pecado fue haber caido en manos de un estafador privado, el que les vendió los lotes, en lugar de haberse puesto al servicio de algún movimiento de izquierda para invadir el terreno, habrían ganado política y económicamente, como ha sucedio con los aforados en Provivienda y otras ONG del comunismo criollo.

     
  2. Richard Cook donara

    enero 31, 2012 at 3:06 pm

    Yo abogo por la Organización Internacional contra el agiotaje OIA que serà a el nombre que deberà a llevar si existiera.

     

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