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DESPUES DE LA OLA TERRORISTA PIEDAD AGITA DE NUEVO EL TEMA DE LA PAZ

25 Feb

DESPUES DE LA OLA TERRORISTA PIEDAD AGITA DE NUEVO EL TEMA DE LA PAZ

Es difícil saber si la ex senadora goza realmente de alguna credibilidad fuera de las filas de las Farc o si las esporádicas manifestaciones de algunas minorías en su favor solo hacen parte de ese folclorismo de la forma en que se hace política en Colombia.

Por eso resulta incomprensible que luego de la feroz oleada de ataques terroristas contra la población civil en el suroccidente colombiano y en menor medida en Santander, se le dé aún cabida a su mendaz discurso sobre las buenas intenciones de las organizaciones armadas ilegales agitando las mismas palabras vacías que han utilizado desde siempre para engañar al país.

Los fastidiosos discursos de Timochenko o las prepotentes misivas del Eln no aportan ningún elemento nuevo y sincero que permita siquiera imaginar que existe algún remoto deseo de paz por parte de las narcoguerrillas; por el contrario sus acciones criminales demuestran con certeza que su intención es la prolongar el conflicto a cualquier costo.

Hay que ver nada más la página electrónica del Eln (http://www.eln-voces.com/), pletórica de partes de guerra y loas al accionar criminal de sus mermadas estructuras, tratando de convencer de que están ganando una guerra que hace tiempo perdieron, de ahí que insistan en las acciones armadas contra el pueblo colombiano y su negativa a asumir con decisión y valor negociaciones que realmente conduzcan a la paz, las famélicas estructuras criminales del Eln insisten en el delito supuestamente para no otorgarle al Estado una ventaja estratégica y seguir negociando con una guerrilla sin fuerza militar y por tanto sin capacidad combativa[1].

Si en verdad los destinatarios de las cartas de las Farc son personas intelectuales que trabajan por la paz, ellas serían las primeras en reclamar a las narcoguerrillas el cese de la actividad terrorista contra la población civil, el cese de la comisión de delitos de lesa humanidad y atentados contra toda posibilidad de desarrollo social, económico y político de los habitantes de nuestra patria. Esa sería la labor de alguien que realmente se considere intelectual, al no hacerlo y procurar darle la razón a los victimarios, simplemente están mostrando que ‘intelectual’ es apenas un mote sarcástico para esconder una intencionalidad ideológica afín a los agresores.

Ni las Farc, ni el Eln, pueden mostrar como válidas sus argumentaciones de la no desmovilización y el cese de su actividad criminal supuestamente por razones de seguridad de sus componentes; los exitosos procesos de reinserción de sus antiguos camaradas del M-19, EPL, ADO, facciones del ELN y otros, demuestran que todo reside en la voluntad política de renunciar a la vía armada como método de lucha.

Tampoco puede tenerse como válido el argumento de que proseguir la acción criminal los fortalece frente a eventuales negociaciones; en 50 años de bandidaje no pudieron recabar ningún apoyo popular, simplemente se aprovecharon de la inactividad oficial y la falta de voluntad política de gobiernos anteriores al 2002 para imponer mediante el terror sus condiciones en zonas geográficas apartadas. La aplicación de la Política de Defensa y Seguridad Democrática las desnudó como organizaciones armadas sin ningún poder político o militar real.

Las Farc y Eln han conocido dolorosamente que el pueblo colombiano antes sometido a su régimen de terror, recuperó las energías y fue el motor que impulsó su desarraigo de esas zonas que creían controlar; se perdió el miedo a las retaliaciones que anunciaban y sus cabecillas y componentes fueron denunciados y combatidos con éxito. El pueblo colombiano y su Ejército tienen FE EN LA CAUSA, algo que ellos están muy lejos de tener.

O podrá concebirse que algún terrorista o sus apologistas tengan fe en que alcanzarán el poder mediante al asesinato indiscriminado de mujeres, niños y ancianos, de sembrar el terror en comunidades agrarias, indígenas o afrodescendientes; la prepotencia de estos bandoleros les ha impedido leer el mensaje: El miedo que antes veían en los ojos de las comunidades sometidas a sus pavorosos designios, se ha convertido en mirada de gallardía frente a ellos, de desprecio a sus métodos criminales.

Si las Farc y Eln están realmente convencidas de que todos los colombianos estamos obligados a construir caminos para hacer de esta iniciativa, un propósito nacional e internacional, que coloque como centro de cualquier gobierno futuro, el objetivo de la paz con justicia social, deben abandonar de manera inmediata el terror y el crimen como instrumento político y aceptar que únicamente mediante las vías de la democracia participativa, como la que impera en Colombia, se pueden alcanzar estas metas anheladas por el pueblo colombiano.

Lo demás son mentiras y ningún pueblo en el mundo ha aceptado que personajes oscuros, por más folclóricos que sean, construyan un imperio del terror sobre la base de las libertades y derechos ciudadanos; por eso cayó el régimen nazi y el régimen comunista, porque desconocieron el principio de que la libertad es el bien más preciado de los seres humanos en cualquier parte del planeta.

Piedad Córdoba deberá hacer un pare y reflexionar sobre el patético rol que ahora desempeña en el conflicto armado interno; ser la mensajera de quienes por más de 50 años han agredido inmisericordemente al pueblo colombiano solamente le deja precarios dividendos políticos, los menguados votos obtenidos en nuestra historia política por aquellos que defienden la combinación de las formas de lucha como método partidista.

Que no se confíe en los votos del PC3, de esos elementos enquistados en el poder público que atienden las directivas de las Farc a cambio de una paga, pero que así como traicionaron al Estado colombiano estarán dispuestos a traicionar a cualquiera. Piedad Córdoba y su séquito no son más que instrumentos descartables en la estrategia política de las narcoguerrillas; su fugaz tránsito como vocera de las mismas sólo será aprovechable en la medida que pueda darle algún tinte de legitimidad política a un discurso que hace tiempo riñe con la práctica delincuencial que las distingue.

 

[1] ELN. Carta abierta a intelectuales y personalidades que trabajan por la paz.  Comando Central. 19 de enero de 2012. En:http://www.eln-voces.com/index.php?option=com_content&view=article&id=431:edit148&catid=18:comunicados&Itemid=74

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2 comentarios

Publicado por en febrero 25, 2012 en Opinión Pública

 

2 Respuestas a “DESPUES DE LA OLA TERRORISTA PIEDAD AGITA DE NUEVO EL TEMA DE LA PAZ

  1. Ricardo Castiblanco Bedoya

    febrero 29, 2012 at 1:15 pm

    Piedad es sinónimo de todo lo espurio que se puede producir en una sociedad enferma; ya nadie le cree.

     
  2. dorys viracachà (@dovito0307)

    marzo 2, 2012 at 10:36 pm

    Y como se le cree a una persona que al parecer goza con los atentados de sus compañeros de las farc, simplemente de vez en cuando habla de paz para no perder protagonismo como a las liberaciones no se le está dando tanto micrófono ni pantalla, ella acude a su discurso trasnochado de paz para sentirse vigente

     

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