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LA DIPLOMACIA INCIERTA DE COLOMBIA FRENTE A LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

25 Feb

LA DIPLOMACIA INCIERTA DE COLOMBIA FRENTE A LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

“Conectando las Américas: Socios para la Prosperidad” es el nombre de la Cumbre, cuyo objetivo principal es discutir la integración física y la cooperación regional. Lo anterior como un medio para lograr mejores niveles de desarrollo y superar los retos del hemisferio. Temas como pobreza, inequidad, seguridad ciudadana, desastres naturales y acceso a tecnología harán parte de la agenda.[1]

La Cumbre no ha iniciado, y la posible asistencia de Cuba a la misma ya ha generado discordia entre Estados Unidos y los miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba). Este hecho se ha convertido en el primer reto diplomático para Colombia, seguramente uno de muchos que continuarán surgiendo a medida que se acerque la inauguración del evento.

Probablemente la comunidad nacional e internacional estará más atenta ante una posible “controversia” entre los Presidentes y no en la discusión de temas relevantes para el hemisferio occidental. ¿Colombia estará dispuesta a permitir esto, o su rol será inflexible con el fin de asegurar que la Cumbre se concentre en los aspectos verdaderamente importantes?

La Organización de Estados Americanos (OEA) ya se pronunció frente al tema de Cuba, afirmando que Colombia como país anfitrión tiene la potestad de invitar o no a la isla; la OEA no tiene injerencia en este tema. Con esto en mente, la Cancillería colombiana debe evaluar los puntos a favor y en contra de la decisión.

Si Cuba asiste podría detonarse una separación más profunda entre los países de la OEA y los de la recién creada Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC), organización que no cuenta con la presencia de Canadá y Estados Unidos. Por otro lado, si Cuba no es invitada ¿qué reacción se podría esperar de los miembros del Alba? Hasta hace poco, estos gobiernos afirmaron que no asistirían a la Cumbre; sin embargo, suspendieron las amenazas y decidieron adoptar una postura más diplomática “insistir en la completa participación de la isla”.[2]

Una vez más la OEA demuestra su debilidad. No tiene capacidad de decisión para decir abiertamente que un país no democrático como Cuba no es bienvenido en la Cumbre.[3] Colombia no debería estar arriesgando sus relaciones con otros Estados del hemisferio y generando tensiones regionales entre los mandatarios.

La decisión no es fácil y la Canciller colombiana, María Ángela Holguín, ya viajó a Cuba para invitar a la isla. Las consecuencias de esta decisión se harán visibles durante la Cumbre.

Con esto en mente, el gobierno colombiano debe evaluar cuidadosamente cuáles son las expectativas que tiene con la Cumbre. ¿Deseamos convertirnos en un líder regional en temas diferentes a narcotráfico y terrorismo? ¿Queremos ser un país menos dependiente de Estados Unidos y mantener a Chávez como “mejor amigo”? ¿Cómo nos vemos en un proceso continental de integración? ¿Democracia y libertad de prensa vs. Autoritarismo?

Definitivamente una postura diplomática más agresiva que defienda nuestras metas y objetivos nacionales podría aclarar el camino de Colombia como líder hemisférico.


[1] Cumbre de las Américas [en línea]. Disponible en:  http://www.summit-americas.org/sextacumbre.htm

[2] El Tiempo, Países del Alba no firman propuesta de faltar a Cumbre de las Américas. [en línea]. Disponible en: http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-11146661.html

[3] El Universal. Cuba, Colombia y la Cumbre. [en línea]. Disponible en: http://www.eluniversal.com.co/cartagena/editorial/cuba-colombia-y-la-cumbre

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1 comentario

Publicado por en febrero 25, 2012 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “LA DIPLOMACIA INCIERTA DE COLOMBIA FRENTE A LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

  1. kasaca1943Carlos Sánchez

    febrero 25, 2012 at 9:26 pm

    A mi entender, la creación de la CELAC no tiene más objetivo que moderar la influencia de los Estados Unidos en Latinoamérica. A todas luces, este es un fin deseable para nosotros, aunque hay que tratar de conseguirlo sin un enfrentamiento con la parte anglosajona del Continente, ya que parece evidente que no se puede pretender su apoyo entusiástico.
    El objeto del nuevo Pacto, una OEA sin USA ni Canadá, es moderar la influencia actual de esas naciones en todo el Continente. Pero nadie coopera alegremente en un proceso que no le conviene. Eso hay que entenderlo y respetarlo.
    En el mundo multipolar que existe, pero que no toda la Administración USA acepta, la existencia de Pactos Regionales de esta naturaleza es obligada. Los vínculos latinos son más fuertes ahora que cuando se creó la OEA.
    El difícil papel de Colombia estriba en que la reunión se celebra en Cartagena, nuestra casa, y que los países del ALBA, exigen, con mayor o menor rotundidad, la presencia de Cuba. Esa presencia no es del agrado de los USA, que podrían ver en ella una sanción de la parte latinoamericana del continente a su continuada política de hostilidad a aquel Régimen. Pero es necesaria.
    Si Colombia no invitara a Cuba, el mensaje sería: USA sigue influyendo decisivamente en la CELAC. Entonces, teniendo ya la OEA, ¿para qué queremos el nuevo Pacto?
    Si invita a Cuba, y a mi entender Colombia no tiene otra salida decente, todo depende de como se lo tome Washington. Pero eso es cosa de Washington, no de Bogotá.
    Holguín ha ido a Cuba, se supone que a invitarlos a Cartagena. Ha hecho lo que debía. Ahora, la pelota está en manos del demócrata Obama.
    Tal vez comprenda aquel Presidente que la época del “ordeno y mando” ya pasó y que hay que tratar como socios iguales y preferentes a otros países vecinos y soberanos. Y que esa nueva relación no perjudica a los Estados Unidos.
    Pero, si no reacciona así, nadie podrá decir que es por culpa de Colombia.
    La OEA sigue existiendo, tal vez ahora la voz de los países que no USA o Canadá, suene en ella con mucha más fuerza y unanimidad y con mayor poder de influencia.
    No hay nada de malo en ello; en un mundo en que la negociación y el respeto deben ir en aumento para evitar más tensiones aún la CELAC brindaría un foro estable y homogéneo.
    Si, como es de esperar por la presencia de nuestro país y de Brasil, otros países más radicales van poniendo al día sus posturas.

     

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