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PRIMERO ES EL HONOR

06 Mar

PRIMERO ES EL HONORCon esta rotunda frase respondió el señor General Alejandro Navas, Comandante de las FF.MM., a las inquietudes de la periodista Cecilia Orozco[1] sobre qué pensaban los militares colombianos frente al retiro del artículo sobre fuero militar del proyecto de reforma a la justicia y sobre el fallo del Tribunal Superior de Bogotá, que en el proceso contra el señor Coronel Plazas Vega condena al Ejército a pedir público perdón por los hechos del 5 y 6 de noviembre de 1985, cuando un grupo narcoterrorista, M-19, se tomó a sangre y fuego el Palacio de Justicia sacrificando la vida de un grupo de Magistrados, empleados y usuarios que allí se encontraban.

Se entiende la obediencia debida del Comandante Supremp de las FF.MM. y de todos los militares colombianas, probada ya en la historia, a las determinaciones de los gobiernos civiles. Superada la nefanda historia en que los partidos políticos armaban sus ejércitos propios para oponerse al gobierno de turno, vivida especialmente en las ‘guerras civiles’ desde el nacimiento mismo de la república hasta la llamada ‘violencia política’ de la primera mitad del siglo XX, se atendió por fin por parte de la clase política la necesidad de que nuestro Ejército estuviere por encima de los intereses partidistas y al servicio de los mandamientos constitucionales.

Aún cuando las decisiones políticas de los gobiernos civiles mermaran los derechos civiles, judiciales y laborales de los militares (1974-1978), estos permanecieron firmes en sus convicciones y no atentaron contra la institucionalidad democrática cuando aquello parecía una moda en el Continente Americano. Por el contrario, en Colombia se volvió moda que los gobiernos ‘descabezaran’ a los Generales cada vez que políticamente les convenía; cada vez que una decisión política del gobierno de turno afectaba a un militar, los periodistas acuñaron el término de ‘ruido de sables’ para medir la reacción de las FF.MM., incluso para aupar una toma del poder, pero los militares colombianos dieron siempre prueba de su apego al lema “PATRIA, HONOR, LEALTAD”.

Ahora, si se mira bien la historia, quienes en las llamadas ‘guerras civiles’ ostentaron algún grado de jerarquía, cuando hicieron parte de los ejércitos privados de los partidos políticos, lo hicieron en virtud de los designios de las cabezas o directorios de esos partidos, no como consecuencia del desarrollo de una carrera militar profesional. Nuestra historia está repleta de Generales y Soldados que apenas empuñaron las armas cuando fueron llamados para defender la causa de su partido, de ahí que quienes estudien la estrategia militar empleada en muchas campañas de esos períodos, se asombren precisamente de la ausencia de esta.

En la Constitución del 5 de mayo de 1830 se fijaba quizá la base de los principios que hoy orientan a nuestro Ejército; en efecto, el numeral 4º del art. 11 de la norma señalaba como deber de todo colombiano el servir y defender a la patria, haciéndole el sacrificio de su vida si fuere necesario. Nadie puede negar que quien llega a las filas militares estar pletórico precisamente de ese ideal, del que algunos hacen burla ahora, el soldado va convencido de que su servicio a la Patria más supremo es hacer el sacrificio de su vida por ella.

Claro, quienes hacen burla de ello son precisamente aquellos que descreen de nuestra institucionalidad y de las bondades de la democracia liberal para todos los hombres; los que anhelan un Estado totalitario o un sinnombre anárquico. Lo que no ven es que los primeros terminan por subsumir a los segundos y en medio de la anarquía que estos crean asumen el poder del grupo.

¿Pero acaso éstos mismos ideales no son los que copian para ejercer el poder? No significan nada para la sociedad colombiana las brutalidades ejercidas por las organizaciones armadas ilegales o las bacrim contra sus propios delincuentes. Nadie en Colombia podrá dar razón jamás de las víctimas de ajusticiamientos por parte de esas organizaciones criminales frente a los padres, hijos y demás familiares arrebatadas por la violencia comunista o narcotraficante por haberle fallado a una empresa criminal.

Mientras en Colombia se habla en el Congreso de leyes sobre niños, niñas y adolescentes víctimas de las diferentes formas de horror a que recurre la delincuencia, entre las no se incluyen las narcoguerrillas, se guarda conveniente silencio sobre los niños, niñas, adolescentes, cuyo crecimiento se vio frustrado por la ausencia de un padre, una madre, un familiar o amigo cercano. Él debe probar ante la justicia, en manos de ASONAL y del Colectivo Jaime Pardo Leal, que el daño se lo provocó y no que lo está inventando, de cualquier manera el MOVICE no lo tendrá en cuenta y por ende no será registro ante la OEA, la ONU y otros estamentos, ahora burocráticos y al servicio de los grupos de mayor presión.

La guerra es la continuidad del fracaso político, decía Claüsewitz; sin entrar en disquisiciones políticas y pese a las interpretaciones de ciertos politólogos, violentólogos y toda la pléyade de ‘idiotas útiles’ que desde distintas esferas pretenden conducir valiéndose de nuestras FF.MM., las decisiones de un gobierno, tenemos la certeza como ciudadanos de que hoy los ramalazos del terrorismo, la acción desesperada para someter al pueblo colombiano, como el Paro Armado de las Farc en Risaralda y Chocó, o las acciones terroristas en Putumayo y Casanare, en el Arauca y Caquetá; demuestran una sola cosa. ESTAN ACORRALADOS.

Lo importante del cerco militar es saber algo del enemigo y cortarle cualquier ruta de aprovisionamiento; de ahí, aunque políticamente no se quiera reconocer, evitar esos corredores implica, por ejemplo, un cordón de seguridad e inspección de lo que ingresa.

Allí donde chocan las visiones de los altos Magistrados y la realidad de la Patria, que quieren exponer ante el mundo que son los primeros en ganar una guerra utilizando solamente las estrategias jurídicas; sabiendo y conociendo la influencia del PC3 en ese poder judicial que ya ha dado muestras de suficiente corrupción, que nadie sabe a dónde va.


[1] OROZCO TASCÓN, Cecilia.  Primero es el honor. Entrevista al General Alejandro Navas. El Espectador. 25 de febrero de 2012. Edición On Line.  En: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elespectador.com
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2 comentarios

Publicado por en marzo 6, 2012 en Opinión Pública

 

2 Respuestas a “PRIMERO ES EL HONOR

  1. jonhbello@hotmail.com

    marzo 6, 2012 at 2:08 pm

    Exelente mi Comandante y lider por eso lo apresiamos los soldados de colombia

    SM. JONH JAIRO BELLO GOMEZ

     
  2. CHACHO

    marzo 6, 2012 at 4:18 pm

    Muy buen articulo…pero da risteza que esto se escriba en blogs y no en los principales diarios de Colombia. Las noticias que venden, son las que condenan a las FFMM

     

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