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LA FALTA DE CONSENSO EN LA VI CUMBRRE DE LAS AMÉRICAS, NO ES SINÓNIMO DE FRACASO

17 Abr

LA FALTA DE CONSENSO EN LA VI CUMBRRE DE LAS AMÉRICAS, NO ES SINÓNIMO DE FRACASOAlgunos analistas, pensando más con la pasión que con la razón, se han dado a la tarea de señalar que la VI Cumbre de las Américas fue un fracaso porque no hubo una declaración final que mostrara el consenso de los presidentes en torno a los temas de interés continental.

Séase lo primero señalar que la falta de consenso fue sobre temas que no estaban previstos en la Agenda de la VI Cumbre, sino que quisieron ser impuestos de manera arbitraria en primera instancia por los países miembros de la ALBA y secundados posteriormente por algunos mandatarios, como el colombiano, relacionados con Cuba, Las Malvinas o el tema del narcotráfico.

Al no estar agendados estos temas, las discusiones, tanto en la reunión de Cancilleres, como en la de Presidentes, no pasaban más allá de la mera exposición retórica y los consabidos discursos que quieren mantener vigente el conflicto político norte-sur; basta con leer u oír los insultantes discursos del Canciller venezolano Nicolás Maduro, para entender el espíritu atávico que los inspira.

En segundo lugar, no es la primera Cumbre de las Américas que termina sin un consenso general. Desde la I Cumbre en 1994, como un proyecto de integración de los 34 países de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que abarca desde la economía y el comercio hasta la cultura y la seguridad hemisférica, han sido más los disensos que los consensos.

En el campo económico, la Cumbre de las Américas fue pensada como el instrumento para la creación de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), como la de la Unión Europea, sería el motor de dicha integración, la cual fue aprobada en la primera cumbre de Miami en 1994, cuando toda la América Latina, excepto Cuba, era gobernada por presidentes adeptos al modelo aperturista.

El ALCA se convertiría en una extensión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, también conocido como TLC, TLCAN o NAFTA (por sus siglas en inglés), suscrito por Estados Unidos, Canadá y México, abarcando, además, al Caribe, Centroamérica y Sudamérica, con una población de 800 millones de habitantes. Este proyecto crearía un territorio económico único en las Américas, con el libre movimiento de bienes, servicios y capital, pero no de mano de obra, estableciendo restricciones a las políticas nacionales de desarrollo, como el proteccionismo como modelo de comercio.

La II Cumbre de las Américas tuvo lugar en Santiago, Chile, en 1998, y adoptó el Plan de Acción para el “Fortalecimiento del Sistema de Justicia y de los Organos Judiciales”, que incluyó el apoyo a los sistemas de justicias de los países y la reforma de la lucha contra las drogas y el crimen organizado a nivel internacional. Los buenos propósitos de esta Cumbre quedaron a medio hacer por la feraz oposición del socialismo del siglo XXI a la cooperación de los países en la lucha contra el narcotráfico, señalando que la misma era un medio de colonización de los EE.UU a Latinoamérica.

En abril de 2001, los 34 jefes de estado se reunieron en Quebec, Canadá, para la III Cumbre, que representó la consolidación de la participación de los Estados miembros, organizaciones internacionales y de la Sociedad Civil en el proceso de integración americano, que también incluía, el aspecto militar.  Los mandatarios se concentraron en los temas hemisféricos comunes, como el mejor acceso a la educación, la eliminación de la pobreza, el fortalecimiento de los derechos humanos y de la democracia y la integración económica, incluidos en la declaración final y en el plan de acción.

En la IV Cumbre, en Mar del Plata se dividieron dos grandes bloques, el del socialismo del siglo XXI que decía que “el ALCA está muerto” y las democracias que seguían viendo en ese instrumento un medio óptimo para el desarrollo regional. En el 2006, el ALCA entró a un período crítico, de tal modo que para muchos, defensores y opositores, ha terminado por ser letra muerta, lo cual se confirmo en la V Cumbre de Trinidad Tobago.  Estas dos cumbres terminaron sin consenso.

Los llamados países bolivarianos, con Venezuela a la cabeza amparada en los ingresos petroleros, crearon la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos o ALBA-TCP, más conocida como la ALBA[1], como un mecanismo para oponerse a los procesos de integración económica continental liderados por EE.UU y Canadá; de la misma manera surgió como un organismo paralelo a la OEA, la Unión de Naciones Suramericanas UNASUR, que es a su vez excluyente con respecto a los países de Centroamérica y el Caribe.

Se vaticina que esta sea la última Cumbre de las Américas como tal, dada la posición intransigente y fundamentalista de los llamados gobiernos del socialismo del siglo XXI, enemigos ideológicos del libre comercio; ojalá las democracias liberales que gobiernan en el continente americano conformen un bloque igualmente sólido y decidido para hacer de la integración una realidad y superar de manera cierta los fenómenos de pobreza que impiden el desarrollo económico sostenible y que alimentan el surgimiento de la criminalidad narcotraficante y terrorista escondida en el discurso de la desigualdad social.

Hay que recoger y llevar a la práctica el discurso de la responsabilidad social de los gobiernos y las empresas privadas tal y como se concluyó en la Cumbre Empresarial desarrollada durante la VI Cumbre de las Américas, es la oportunidad para mostrar las bondades del sistema económico aperturista frente a la desesperanza que proclaman sus contradictores.

[1] El ALBA se crea en La Habana (Cuba) el 14 de diciembre de 2004 por el acuerdo de Venezuela y Cuba, con la implicación personal de los presidentes de ambos países, en Venezuela el presidente Hugo Chávez y el entonces presidente de Cuba Fidel Castro. Luego, el 29 de abril de 2006 se sumó Bolivia al acuerdo. En 2007 se incorporó al ALBA Nicaragua y en 2008, Honduras. Además de los cinco países citados, a resultas de la suscripción del Memorando de Entendimiento de 2007 por los pequeños estados caribeños no hispanohablantes de Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas, pertenecientes a la CARICOM (Comunidad Caribeña),
 
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Publicado por en abril 17, 2012 en Opinión Pública

 

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