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EL DESCONTROL DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS

19 Abr

EL DESCONTROL DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICASLo sucedido en el día de ayer en la Universidad de Antioquia debe ser motivo para que las autoridades competentes adopten medidas urgentes para retomar el control sobre las universidades públicas, convertidas nuevamente y a partir de una errada interpretación de la autonomía universitaria, en el campo de reclutamiento y entrenamiento de las organizaciones narcoterroristas.

Mediante el uso de artefactos explosivos, un grupo de estudiantes que esconden su cobardía tras una capucha, causaron graves heridas al joven patrullero de la Policía Nacional Uriel Andrés Rincón, de 26 años y padre de dos pequeños hijos, que ocasionaron la amputación de una pierna.

No satisfechos con las heridas ocasionadas, los aprendices de terroristas impedían el ingreso de una ambulancia al campus universitario, retardando la necesaria atención médica para el herido, lo que indica que estos criminales ya están haciendo el curso de violaciones al D.I.H.

Si bien es cierto, la autonomía universitaria está consagrada en el art. 69 de la Constitución, ella hace referencia a la libertad que tienen los centros educativos para determinar sus propias normas académicas y para el desarrollo de la investigación científica y tecnológica; nada dice la Carta sobre la constitución de supraterritorios en los cuales el Estado no puede ejercer sus potestades y facultades, entre ellas el control del orden público necesario para la convivencia natural y normal de la comunidad educativa y de la sociedad.

Lo sucedido en Medellín, se suma a las muertes de estudiantes en Tunja y Bogotá cuando transportaban en sus morrales artefactos explosivos para agredir a la Fuerza Pública y a la ciudadanía; debe recordarse que recientemente un terrorista capturado en los Llanos Orientales, señaló como la instrucción política de los elementos de las Farc está a cargo de jóvenes estudiantes universitarios reclutados por las milicias de la narcoguerrilla.

La violencia en las universidades está siendo alentada no sólo por las milicias narcoterroristas, sino ideológicamente desde la misma cátedra; bajo la premisa de una ‘educación popular’ los maestros colombianos están haciendo del marxismo-leninismo la única materia válida para la formación de futuros maestros y profesionales, expandiendo como un virus letal la lucha de clases y la combinación de las formas de lucha como mecanismos válidos de expresión política; algo que ahora nuestros jueces y magistrados consideran apenas una inofensiva expresión ideológica que no puede ser penalizada.

El gobierno nacional se mostró débil y cedió un importante terreno en la recuperación de la verdadera Universidad al claudicar ante la presión y el chantaje de las movilizaciones estudiantiles lideradas por los terroristas, los mismos que encabezaron los disturbios en Bogotá el pasado 9 de marzo, utilizando como escudos humanos a estudiantes de secundaria del centro de la ciudad, disturbios que contaron con el auspicio del Polo Democrático, el PCC y el MOIR, como lo denunció el alcalde Gustavo Petro.

No se pueden seguir ocultando realidades como la infiltración terrorista en las universidades públicas y en el sector educativo, con el absurdo argumento de que no hay que estigmatizar el movimiento estudiantil y del magisterio. Esa debilidad democratera es la que explotan los narcoterroristas y su PC3 para socavar los cimientos institucionales y a la sociedad entera.

Como en su momento lo expresara el Rector de la U. Pedagógica, no cabe duda que en los actos de violencia que han venido protagonizando estudiantes de ese claustro obedecen a la injerencia de grupos armados al margen de la ley, pretendiendo salvar la responsabilidad de las autoridades educativas frente a estos desafueros al señalar que la Universidad no cumple funciones policivas y que en consecuencia corresponde a las autoridades enfrentar la situación.

Las autoridades educativas y la comunidad educativa tienen una responsabilidad constitucional y legal como tales e individualmente como ciudadanos, denunciar oportunamente la presencia de agitadores comunistas públicamente conocida al interior de las Universidades, advertir oportunamente a las autoridades políticas y de policía sobre actos que puedan desembocar en asonadas y en la realización de conductas criminales como las observadas en estos centros educativos.

Como bien ha señalado el analista político, Cr.(r) Luis Alberto Villamarín Pulido, lo único cierto es que quien fabrica, trafica, porta y/o utiliza explosivos para causar pánico y zozobra, escudado en “protestas sociales” se llama terrorista, no es un simple estudiante universitario con ideas románticas de cambio, ni es un joven desadaptado, ni es simplemente un vándalo. Y si al porte de los artefactos explosivos artesanales con fines violentos, le agrega la difusión escrita, verbal, electrónica o fílmica de documentos propagandísticos de grupos como las Farc, el Eln, o la disidencia armada del M-19, con mayor razón se trata de un narcoterrorista que no actúa solo sino, que hace parte de las células clandestinas que desde hace varias décadas, el Partido Comunista y las Farc han infiltrado en los centros educativos, pero que además milita en un grupo armado ilegal, que se financia con el narcotráfico, escudado en el argumento marxista-leninista de la combinación de las formas de lucha.

Basta entonces de mirar con actitud laxa y hasta complaciente las acciones narcoterroristas que se desarrollan desde las Universidades Públicas en Colombia. El derecho a la educación en el país está siendo cercenado por un puñado de criminales que convirtieron las universidades en centros del delito, mientras miles de jóvenes colombianos ven con desesperanza su futuro por no poder prepararse profesionalmente para asumir los nuevos retos en los campos laborales y económicos.

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2 comentarios

Publicado por en abril 19, 2012 en Opinión Pública

 

2 Respuestas a “EL DESCONTROL DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS

  1. Rosita Welcker

    abril 19, 2012 at 4:44 pm

    PUES A PONERSE LOS PANTALONES EN COLOMBIA FALTA MUCHA DICIPLINA Y AUTORIDAD

     
  2. pedro primo

    abril 20, 2012 at 1:32 am

    yo pienso igual que el cr, para mi todo el que se encapucha es un vil delincuente sea estudiante o no

     

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