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¿VAMOS HACIA UNA PAZ REAL O A UNA CLAUDICACIÓN DEL ESTADO?

30 May

VAMOS HACIA UNA PAZ REAL O A UNA CLAUDICACIÓN DEL ESTADOEn los últimos meses ha ido in crescendo el rumor de posibles negociaciones secretas del gobierno Santos con las bandas terroristas Farc y Eln en suelo venezolano; la avalancha de columnas, entrevistas, foros y seminarios sobre una paz posible en Colombia han cobrado vigor y todo parece indicar que hay toda una campaña de preparación psicológica a la sociedad colombiana para aceptar una política de Estado en ese sentido.

De ser cierto, el gobierno colombiano no sólo estaría actuando en contravía de la voluntad de sus electores, sino de los más altos intereses de la patria, en tanto las bandas narcoterroristas no solo intensifican sus acciones criminales, sino que anuncian que no renunciaran a las armas como método para la toma del poder, es decir, en lenguaje sencillo, que ellas no tienen absolutamente ningún interés en una paz negociada, sino en la imposición de sus políticas y su ideología narcomarxista como rendición del Estado.

Los rumores y la creciente campaña por la claudicación del Estado ha estado precedida en el inmediato presente por la aparición del llamado Consejo Patriótico Nacional, de clara orientación fariana, y como lo señala su ideólogo internacional Jaime Petras[1], su objetivo es reeditar los viejos postulados del Partido Comunista para darle un aire de legitimidad a las narcoguerrillas y a la “combinación de las formas de lucha” ante la comunidad de naciones, especialmente en América y la Unión Europea.

El afán de las Farc es por recuperar los escenarios internacionales perdidos desde su clasificación como grupo terrorista internacional y de la denuncia de su conversión a banda narcotraficante; las bases de la diplomacia fariana permanecen casi que intactas y ahora han encontrado un aire para retomar sus tareas con la política apaciguacionista y claudicante del actual gobierno colombiano.

La insurgencia no se venderá por ningún plato de lentejas, no se cansan de repetir los cabecillas de las bandas criminales y a fe que ello es cierto; una vez entreabierta la puerta a eventuales negociaciones, los terroristas convencidos de mantener en alto un poder de combate armado, no contra soldados y policías, sino contra los sectores más indefensos de la sociedad,  no van a acceder a tibiezas en el llamado marco para la paz, ya de manera prematura les habían ofrecido representación en el Congreso y ellos no van a aceptar ningún condicionamiento, no sólo van a exigir esa vocería sino parte de los gobiernos locales y del poder nacional, sobre eso no se pueden crear falsas esperanzas de un sometimiento voluntario de las Farc al orden constitucional y legal vigentes.

Las Farc, a través de sus apologistas y los mismos rendicionistas de siempre, no sólo metieron la mano en el bolsillo donde el presidente dice guardar la llave de la paz, ya están asaltando toda la despensa gracias a la infiltración del PC3 en el poder público; tal vez el presidente, mediante la claudicación del Estado, alcance esa pax romana que impondrán las Farc, y hasta llegue a disfrutar de su premio nobel en el exilio, el problema es para los 46 millones de colombianos que se verán duramente sometidos a una dictadura de una minoría que no representa ni siquiera el 1% de la nación.

Las Farc ya están en la tarea de reivindicar algunos cuadros que ya no hacen parte de las estructuras armadas, pero igualmente desempeñan un arduo trabajo político para socavar al Estado colombiano; es el caso del mismo León Valencia y de Francisco Galán, que pese a haber sido cabecillas del ELN, hoy son presentados por las Farc como un ejemplo revolucionario, sujeto a la crítica del movimiento terrorista y al retorno complaciente al redil.

Para ello recurren a la manida tesis de que la solución política al conflicto llegará en la lucha de masas cotidiana del pueblo colombiano y de su capacidad de resistencia armada, en la unidad de las fuerzas políticas opositoras al régimen, y en la unidad del movimiento insurgente[2].

Hay que ir sumando entonces: RENUNCIA A LA POLÍTICA DE SEGURIDAD DEMOCRÁTICA + MARCHA PATRIÓTICA + NUEVO AIRE PARA LAS FARC = CLAUDICACIÓN DEL ESTADO PARA SATISFACER A SUS NUEVOS MEJORES AMIGOS.

Nótese como ya las Farc exigen el reconocimiento legal como parte del ‘conflicto armado interno’[3] y ese es el primer paso en la dinámica que el mismo gobierno colombiano creó; reconocimiento que sin lugar a dudas va a llegar después de la tibieza gubernamental para condenar el asesinato de campesinos, indígenas y de militares y policías o atentados como el cometido contra el exministro Londoño Hoyos. Ya hay voces gubernamentales que están hablando de insurgentes al referirse a estos bandidos y ello cala en el imaginario público.

No es coincidencia entonces que el proyecto de acto legislativo que crea una jurisdicción especialísima para los narcoterroristas corra parejo a la pretendida reforma a la justicia penal militar; de por medio hay un chantaje político. Amarrar una propuesta legislativa que retome el rumbo del art. 221 de la Carta a la silenciosa admisión de una derrota política de nuestras FF.MM. es una verdadera canallada, propia de pronto para ganar una partida de póker, pero no para decidir la suerte de una nación.

A quienes lo duden, le recomiendo leer el texto del Plan del Foro de Sao Paulo para destruir las Fuerzas Armadas[4], si lo allí señalado no es lo que se está cumpliendo en Colombia, entonces los demócratas debemos renunciar a nuestro sueño de libertad donde el debate de las ideas públicas sea la constante.

 


[1] ANNCOL. Búsqueda de Colombia por la paz: el contexto internacional. Ver vídeo en: http://anncol.eu/Noticias%20de%20paz.html
[2] Ibíd.
[3] Ibíd.
[4] UNO AMERICA. El plan del Foro de Sao Paulo para destruir las Fuerzas Armadas.  19 de septiembre de 2009. En: http://unoamerica.org/unoPAG/libros.php?id=11
 
 
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2 comentarios

Publicado por en mayo 30, 2012 en Opinión Pública

 

2 Respuestas a “¿VAMOS HACIA UNA PAZ REAL O A UNA CLAUDICACIÓN DEL ESTADO?

  1. Rigoberto Jimenmez

    mayo 30, 2012 at 9:03 pm

    la marcha patriotica es un conjunto de organizaciones sociales defensoras de los derechos humanos que nos cansamos de ber como los Gobierno be den la paria, y miles de campesinos que estan cansados de que cada dia que pasa ben truncado su futuro en el campo colombiano, y ben en la marcha patriotica la solucion y el cambio social y politico de nuestra paria

     
  2. Aníbal Guerra

    junio 1, 2012 at 5:26 am

    cualquier concesión política al terrorismo, de sus amigos o cuadros políticos comprometerá las libertades en este país y va a generar un nuevo desastre a futuro. buen articulo.
    vídeo editorial. http://www.youtube.com/watch?v=9zmMHVOFFRU&feature=youtu.be

     

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