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SOBRE EL NUEVO MAPA DE LA GUERRA

08 Jun

SOBRE EL NUEVO MAPA DE LA GUERRAEn el diario El Colombiano de la fecha, aparece una interesante columna del señor MG Eduardo Herrera Berbel[1], que a su vez hace referencia a lo escrito por Juan David Escobar sobre el nuevo mapa de la guerra en Colombia.

Mucho se ha escrito y se ha dicho sobre las nuevas características del conflicto narcoterrorista y delincuencial que existe en el país y lo citado por el señor MG Herrera Berbel es respetable dada su experiencia en el campo militar.

Sin embargo es preciso señalar que la situación fáctica de ese conflicto no se deriva de lo dispuesto en el Plan ESPADA DE HONOR, ni en las líneas generales de la estrategia de seguridad nacional que recoge los principios fundamentales trazados desde el gobierno anterior en la Política de Defensa y Seguridad Democrática PDSD.

La guerra no es una condición estática, es dinámica y cambiante cada día, por lo tanto las FF.MM. han estado en permanente evaluación de las tácticas de combate a las organizaciones armadas ilegales y a otros factores de violencia en Colombia, con todas las limitaciones y las ausencias normativas legales que acompañan su trasegar.

Véase por ejemplo la ausencia de una normatividad realista que permita a las FF.MM combatir con toda su fuerza a bandas criminales armadas poderosamente y que actúan con pluralidad de individuos en varias regiones del país, portando uniformes e identificándose como verdaderos ejércitos privados ilegales. A estas bandas criminales nuestra legislación sólo permite combatirlas con las normas policiales, como se haría con cualquier delincuente común.

En el país operan por lo menos diez (10) bandas criminales dedicadas al narcotráfico y en no pocas ocasiones a acciones conjuntas con las narcoguerrillas, de tal manera que los límites entre narcoterrorismo y bandas criminales se borran.

Una relación de estas bandas criminales puede determinar fácilmente la comprensión de la situación de orden público en muchas regiones, veamos:

– Autodefensas Gaitanistas de Colombia: Era encabezada por Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”, recientemente capturado por la Policía. No se sabe quién es su reemplazo. Sus acciones delictivas son cometidas en Córdoba, Antioquia y Chocó.

– Los Paisas: Está encabezada por alias “Santiago” o “Hamilton”. Delinquen principalmente en Córdoba y Antioquia.

– Caquetá: Su cabecilla está por establecerse. Sus miembros tienen acciones delincuenciales en el departamento de Caquetá.

– Alta Guajira: De acuerdo con el reporte de las autoridades, su cabecilla es Arnulfo Sánchez, alias “Pablo”. Su área de acción se limita a La Guajira.

– Sur de Bolívar: Está liderada por Jesús Alejandro Sánchez, alias “Scooby”. Delinquen en Cesar, Bolívar y Antioquia.

– Oriente de Caldas y Magdalena Medio: Su cabecilla es Walter Ochoa Guisao, alias “Gurre”. Sus actividades delincuenciales son cometidas en Boyacá, Caldas y Tolima.

– Nueva Generación: Su cabecilla es presuntamente Omar Grannobles, alias “El Tigre”. Su centro de operaciones delincuenciales es el departamento de Nariño.

– Bacrim ERPAC: Su cabecilla es Pedro Oliverio Guerrero, alias “Cuchillo”. Delinquen en Vichada, Casanare, Meta y Guaviare.

– Los Rastrojos: Liderada por Luis Calle Serna, alias “Comba”. Delinquen principalmente en el Valle del Cauca, Putumayo, Nariño y Norte de Santander.

– Los Machos: Encabezada por Iber Nober Urdinola. Su área de acción es principalmente el Valle del Cauca.

Debe señalarse en primer lugar que estas bandas criminales no obedecen a ninguna motivación ideológica o política, su interés fundamental es el narcotráfico.

Sin embargo, para ciertos sectores interesados, es importante mostrarlas como un resurgir de las desmovilizadas autodefensas ilegales a fin de justificar las acciones narcoterroristas de las Farc y Eln. No importa el apelativo que busquen, son organizaciones criminales narcotraficantes.

Las combates que puedan presentarse entre estas bandas y las Farc y Eln, no obedecen a razones políticas o ideológicas, sino a la disputa bandoleril por el control de territorios, rutas y cultivos de narcóticos. Ha sido probada suficientemente la alianza criminal entre todas esas organizaciones, siendo hoy las Bacrim las principales proveedoras de armamentos, municiones y explosivos a las narcoguerrillas y estas a su vez, las principales proveedoras de pasta de coca a las Bacrim.

Cuando se afirma que las Farc y Eln dejaron de ser una amenaza, es entendible que se hace referencia al proyecto político-militar que ellas representaron entre 1964 y 2002, el que llevara a finales del siglo pasado a que Colombia fuera considerada un país inviable e incluso se hablara de la división geográfica de la nación acorde a los intereses armados que detentaran algún tipo de poder territorial y político.

Hoy es una realidad que las Farc y Eln no representan ya esa amenaza, que ese proyecto político-militar fue derrotado, que manifestaciones como la Marcha Patriótica de las Farc no son más que intentos de la misma izquierda radical de siempre por mostrar presencia y significar una oposición marxista-leninista al Estado social de derecho, que a su vez busca ocultar la nueva naturaleza narcotraficante de Farc y Eln.

La concentración geográfica de las acciones terroristas atribuibles a las Farc y Eln, obedece a esa conjunción con el accionar de las bandas criminales que no pueden ser bombardeadas, ni atacadas con todo el poderío militar del Estado por razones legales, exigiéndose entonces un mayor esfuerzo de inteligencia y de la acción de operaciones especiales para atacar los campamentos de las narcoguerrillas como ha venido sucediendo en esas zonas geográficas que cita el señor MG Herrera Berbel, con gran éxito por cierto.

Es un hecho que las operaciones de gran despliegue de fuerza que se dieron al amparo de la PDSD, no se justifican hoy por razones lógicas, para perseguir grupos de bandidos dispersos, que actúan como milicias camuflándose en la población civil; no sólo se corre el riesgo de dispersión de recursos, sino de alimentar la guerra jurídico-política que tanto convendría a las organizaciones narcoterroristas y sus apologistas.

No puede olvidarse que fue la Comisión Primera del Senado, la que negó la propuesta del expresidente Álvaro Uribe de darle al Ejército la facultad de combatir a las bandas criminales bajo la luz del Derecho Internacional Humanitario, castrando así el esfuerzo estatal por reducir y eliminar la amenaza que representan las organizaciones armadas del narcotráfico, atendiendo el prejuicio creado en torno al fuero militar.

El mapa de la guerra exige la atención y cuidado de todos quienes se interesan en el tema del conflicto, debe ser apreciado y discutido con ponderación, sin atender pasiones políticas o criterios que pueden distorsionar la apreciación del esfuerzo diario, del sacrificio que en cada punto cardinal del país hacen nuestros soldados y policías.

Hoy más que nunca esa ESPADA DE HONOR se yergue airosa con FE EN LA CAUSA.

 

 


[1] HERRERA BERBEL, Eduardo. MG. ¡Mapa de la guerra! El Colombiano. Opinión. 8 de junio de 2012. En: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elcolombiano.com
 
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Publicado por en junio 8, 2012 en Opinión Pública

 

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