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UNA GUERRA DESIGUAL

08 Jun

UNA GUERRA DESIGUALPara muchas personas en el mundo entero, es difícil comprender como el Estado colombiano priva a las Fuerzas Militares de las herramientas jurídicas y de los recursos necesarios para combatir a las bandas criminales Bacrim, responsables no sólo de narcotráfico y la minería ilegal, sino de la comisión de delitos de lesa humanidad para preservar su negocio criminal.

Hay voces que apoyan esa decisión de impedir que las FF.MM puedan combatir a las Bacrim, coincidencialmente muchas de ellas son las que pujan por una especie de legitimación del narcotráfico y el consumo de narcóticos.

Es necesario crear esa normatividad que permita a los militares coadyuvar en la tarea de la recuperación del orden público amenazado por las Bacrim, incorporar las normas del derecho internacional humanitario DIH en esa tarea a fin de preservar el respeto a los derechos humanos; hoy las bandas criminales solo pueden ser combatidas como delincuentes comunes, “como si se tratara de apartamenteros”. Por ejemplo, no pueden ser blancos de ataques militares, ni bombardeos. Son objetivo policial, pero la fuerza pública carece de la capacidad jurídica para enfrentarlas.

Mientras tanto las Bacrim se han fortalecido hasta el punto de cooptar frentes completos de las guerrillas para sus propósitos delincuenciales, no hay diferencia en muchas regiones entre Farc, Eln o Bacrim, actúan de consuno en las acciones criminales: el contrabando de combustible suple el desplazamiento del tráfico de droga, así como la extorsión, el secuestro y el microtráfico se convierten en las nuevas fuentes de financiación de los grupos al margen de la ley.

Esa alianza reditúa para estas organizaciones no sólo económicamente, les permite también evadir la acción de la justicia cuando se culpan unas a otras de la comisión de esos delitos para sembrar confusión; las narcoguerrillas mantienen el cuento del resurgimiento paramilitar para ocultar su complicidad en los secuestros, extorsiones y asesinatos que cometen sus socios de las Bacrim, siendo como es que previamente habían acordado los blancos y el reparto de los dividendos.

Como han señalado diversos analistas, hasta el momento, el Estado ha confrontado estos grupos como amenazas criminales convencionales aplicando la legislación interna ordinaria para el mantenimiento de la ley. Dentro de este marco, la Policía y las Fuerzas Militares no pueden desarrollar operaciones de combate o poner en práctica acciones bélicas como ataques aéreos sino que están obligados a recurrir a las armas solo en última instancia cuando los delincuentes se resisten a un arresto o amenazan a un ciudadano. Estas restricciones limitan el efecto disuasivo de las operaciones. Los miembros de las Bacrim conocen las restricciones de la Fuerza Pública. En consecuencia, para ellos, mantenerse en la ilegalidad representa riesgos limitados a cambio de inmensas oportunidades de enriquecimiento[1].

Sin embargo, las Bacrim reúnen las características para ser consideradas como objetivos militares legítimos según el Derecho Internacional Humanitario lo que permitiría a la Fuerza Pública combatirlas con más contundencia. De hecho, un grupo merece este tratamiento si reúne rasgos como la existencia de jerarquía de corte militar, el uso de uniformes y el empleo de armas de guerra. Tal es el caso de las bandas más importantes como los “Urabeños” o el ERPAC. Bajo estas circunstancias, la Policía y las Fuerzas Militares estarían autorizadas por legislación internacional para desarrollar operaciones de combate contra ellas.

Hay que entender y legislar de manera urgentemente para darle a las FF.MM. las herramientas necesarias para combatir y erradicar esta amenaza contra la seguridad nacional. El Derecho Internacional Humanitario no condiciona el uso de la fuerza militar contra un grupo a la naturaleza de sus metas – políticas o criminales – sino a su capacidad para operar como una estructura armada irregular. En este sentido, declarar a un grupo objetivo militar no puede ser interpretado como una aceptación de su carácter político sino como un reconocimiento del nivel de amenaza que representa.

Desmantelar las Bandas Criminales es una prioridad estratégica en la medida en que operan como un polo de atracción para los antiguos desmovilizados tentados de volver a las armas y representan una barrera clave para proyectos como la restitución de tierras. Por ello, el combate contra las BACRIM debe ser llevado adelante con todos los recursos legales a disposición del Estado.

 


[1] ORTIZ, Román D. Fuerza militar contra las Bacrim. U. de los Andes. En: http://www.decisive-point.org/resources/uploaded/files/FFMMvs_Bacrim.pdf

 

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2 comentarios

Publicado por en junio 8, 2012 en Opinión Pública

 

2 Respuestas a “UNA GUERRA DESIGUAL

  1. Jose F. Robayo C.

    junio 12, 2012 at 3:03 pm

    Por lo menos alguien mas, se ha dado cuenta que lo que tiene amarrado a la Fuerzas Militares, para actuar, para usar los pocos recursoso con los que cuenta, es el ordenamientos legal, no existe en Colombia naturaleza juridica en el ordenamiento positivo nacional, que permita el empleo de las armas, por eso estan en la carcel y por eso los seguiran condenando y por eso los soldados de la patria estan en su legítimo derecho de no pelear mas. Ahora bien estoy perdectamente de acuerdo, “todo lo que signifique amenaza para el cumplimineto de los objetivos del Estado, siempre y cuando trenga capacidad Bélica en contra del estado o de la sociedad individualmente considerada debe ser declarado objetivo militar.
    Algo más, el presidente Santos en por lo menos dos ocasiones ha salido por los medios a ordenar a la Fuerzas Militares que le den “PLOMO” a la guerrilla; Señores militares esa es un orden que no se puede cuimplir, porque en Coombia quien mate a otro comete homicidio y por esta conducta seras juzagado y condenado, esta es la razon que las carceles tienen a dosmil militares privados de la libertad y estan esperando otros cinco mil, esta es la demostracion de que en este pais los soldados no pueden emploear las armas, estas solo las pueden emplear en desmostraciones y en desfiles no en el combate, falta la naturaleza jurídica que les permita emplearla, entonces, por favor no disparen mas hasta que la ley se lo permita y entonces si a solucionar el problema.

     
  2. Ricardo Castiblanco Bedoya

    junio 14, 2012 at 7:34 pm

    Lastimosamente esa es una realidad ante la que no podemos quedarnos en el mero plano contemplativo, hay que movilizar la sociedad para rechazar los planes del comunismo del siglo XXI, impuestos mediante la tercera vía de Santos, que no es otra cosa que la claudicación del Estado ante las narcoguerrillas y la condena de antemano a los soldados que defendieron la democracia.

     

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