RSS

FARC ATACAN CARAVANA DE TRABAJADORES EN ARAUCA

27 Jun

En otra demostración de absoluto desprecio por las normas del Derecho Internacional Humanitario, integrantes de la organización narcoterrorista Farc dispararon ráfagas de fusilería contra los 3 buses que transportaban a 120 trabajadores petroleros en Arauca. Aunque no se registraron víctimas, la situación es muy grave porque el objetivo fueron civiles ajenos al conflicto armado.

Este  criminal hecho se suma a lo denunciado esta misma semana con relación a la utilización de menores de edad para traslado de explosivos y desarrollo de tareas terroristas, como quedó evidenciado con la captura de una niña que transportaba explosivos, con el cuerpo pintado de verde y con graves heridas en las piernas en la Gabarra, Santander.

Las Farc siempre han respondido a los llamados de paz con más violencia y terrorismo. El ataque indiscriminado hace 6 días contra los pasajeros de un bus que iba por la vía entre Altaquer y Ospina, en el pie de monte costero nariñense, con cuatro personas muertas y al menos 10 heridos, constituye una flagrante violación del Derecho Internacional Humanitario.

Las ráfagas de fusil que se desgajaron contra el bus en el mismo momento en que el conductor no vio el retén de las Farc acabaron con la vida de una mujer en gestación, y dentro de los heridos hay tres menores de edad. Eso demuestra la insensatez de las Farc y su desprecio por la vida ajena. No se concibe que esa sea la respuesta a los esfuerzos que se hacen para brindar instrumentos jurídicos en un eventual proceso de negociación, tal como quedó contemplado en el llamado Marco Jurídico para la Paz que, no nos digamos mentiras, tiene beneficiario propio: las Farc.

Como han señalado reiteradamente organismos de derechos humanos y la ONU, los miembros de las Farc tienen también el deber del respeto a los derechos fundamentales de los ciudadanos, máxime cuando se trata de población civil no involucrada como parte activa del conflicto. El deber de respeto por los derechos humanos es universal, porque vincula a todos los miembros de la humanidad independientemente del papel que ocupen dentro de la sociedad o del Estado. Toda persona está obligada a obrar siempre de manera respetuosa en relación con los derechos iguales e inalienables de los demás seres de su especie [1].

El deber de respeto se manifiesta, principalmente, en conductas de abstención o de no hacer. El respeto por el derecho a la vida de una persona impone a las otras la obligación de abstenerse de asesinarla. El respeto por su derecho a la integridad personal impone a las demás la obligación de abstenerse de torturarla, de inferirle tratos crueles, inhumanos o degradantes, o de realizar con ella experimentos médicos ilícitos. El respeto por su derecho a la libertad individual impone al resto de los miembros de la humanidad la  obligación de abstenerse de esclavizarla, de reducirla a servidumbre, de hacerla objeto de la trata, de imponerle trabajos forzosos o de convertirla en víctima de secuestro, toma de rehenes o desaparición forzada[2].

La falta de respeto por los derechos humanos de que hacen gala todas las estructuras de la narcoguerrilla demuestran la falsedad de su discurso y sus comunicados sobre la paz y desnudad la naturaleza criminal de las Farc y Eln, que han convertido en objetivo militar a la población civil, ensañándose en los niños, adolescentes y mujeres en gestación. El sólo hecho de pensar en beneficios de alguna naturaleza para estos delincuentes es de por sí una burla a los derechos que concurren a favor de sus víctimas y de toda la sociedad colombiana.

El ataque indiscriminado contra vehículos civiles o contra viviendas y estructuras civiles, es considerado por el derecho internacional humanitario como una conducta atroz que no puede ser objeto de beneficios judiciales, sus autores deben responder ante la justicia por delitos de lesa humanidad no amnistiables, indultables o sujetos de beneficios como rebajas de pena, cesación de procedimientos u otros como se contempla en el llamado marco de la paz.

[1] ONU. PONENCIA DEL SEÑOR MICHAEL FRÜHLING,  DIRECTOR OFICINA EN COLOMBIA DEL ALTO COMISIONADO DE  LAS NACIONES UNIDAS PARA LOS DERECHOS HUMANOS, ANTE  ELFORO: PANEL INTERNACIONAL SOBRE ACUERDO HUMANITARIO Y LOS NIÑOS EN LA GUERRA. Salón Elíptico del Capitolio Nacional. Bogotá, D.C. mayo 15 de 2003. En: http://www.hchr.org.co/publico/pronunciamientos/ponencias/po0319.pdf

[2] Ibíd.

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en junio 27, 2012 en Opinión Pública

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: