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CRISIS U OPORTUNIDAD DE MEJORAR EL PAÍS

04 Jul

CRISIS U OPORTUNIDAD DE MEJORAR EL PAÍSLos resultados de las elecciones atípicas del Valle, con una participación ciudadana de apenas el 20% para elegir su gobernador, son un claro síntoma de la pérdida de fe de los ciudadanos en las instituciones democráticas y del riesgo evidente de la creación de un camino tortuoso que puede significar el advenimiento de regímenes demagógicos y populistas como ha sucedido en países cercanos.

Es evidente que los últimos hechos en el campo político tienen que ver con esta situación que disminuye la participación de los ciudadanos en las decisiones fundamentales de la democracia. Los escándalos en el manejo de la cosa pública, la crisis devenida de la fracasada reforma a la justicia donde hay responsabilidad clara y directa de los poderes públicos, la conformación de verdaderos cárteles delincuenciales de funcionarios públicos alrededor de la contratación estatal, la poca o nula solución real a las grandes necesidades de los ciudadanos en servicios públicos esenciales como la justicia, la inclusión social y económica y los aún muy altos índices de pobreza y miseria, alimentan la sensación de seguridad ciudadana.

Desafortunadamente los movimientos sociales que promueven las necesarias reformas son prontamente cooptados por intereses políticos, donde priman los intereses particulares por sobre el interés colectivo, y eso hace que los ciudadanos se abstengan de pronunciarse o de participar, permitiéndose de esa manera la continuidad de los fenómenos que producen el deterioro de la institucionalidad.

Debe decirse que ese es un fenómeno propio de Latinoamérica que ha permitido en no pocas ocasiones la ruptura del orden constitucional o institucional, como sucede ahora en el país.

Un pueblo debe ser educado, no sólo para “ganarse la vida” y para “desarrollar negocios”, sino, en especial, para alcanzar la justicia, el equilibrio social y la armonía[1]; cuando esto no sucede, cuando con las prácticas politiqueras y corruptas se alienta la ignorancia ciudadana con relación a su deber-derecho de participación, se está promoviendo la desintegración del tejido social, lo que permite el brote de la violencia de todos los pelambres.

Si la clase política colombiana tomara en cuenta la enseñanza transmitida por el expresidente costarricense Carazo, la crisis actual puede convertirse en una oportunidad para mejorar el país y enrumbarlo realmente por la senda del desarrollo económico, social y político, lo contrario implica no solo profundizar la crisis y allanar el camino para el totalitarismo, sino seguir mereciendo el trato de república bananera con que algunas potencias mundiales aún miran a la nación.

Un reto constante es el de la credibilidad. La credibilidad de los políticos de los dirigentes sociales, empresariales y otros posee consecuencias directas en el respeto a la legitimidad y de la institucionalidad democrática del país. Si las instituciones – públicas y privadas – no merecen para los ciudadanos respeto, se pierde la fe en el sistema democrático de gobierno y con ello se pone en peligro la convivencia democrática y la integración social y política del país[2].

La clase política colombiana no tiene credibilidad y a ella no se va a llegar mediante la confrontación farragosa por el control de las instituciones, es a nuestros dirigentes políticos a quienes compete en primer lugar el educarse para buscar y alcanzar la justicia, el equilibrio social y la armonía, elementos necesarios para garantizar la convivencia.

Mientras lo público siga siendo visto como un escalón para alcanzar solamente el poder, la riqueza y el reconocimiento, esa convivencia seguirá siendo amenazada. Por su parte los ciudadanos deben asumir sus deberes constitucionales con más vehemencia que la utilizada para reclamar derechos, entre esos deberes está el de contribuir a la buena marcha de los poderes públicos ya mediante la participación electoral o la veeduría sobre la cosa pública, sin prestarse al juego de quienes convierten el poder en un interés propio y particular por sobre el bien común, el interés colectivo que es el Estado social de derecho.

Esta crisis puede convertirse entonces en una oportunidad para mejorar el país, para recobrar y fortalecer las instituciones democráticas que conforman el elemento de unidad nacional, de la unidad y sano desarrollo del tejido social.

________________________________________
[1] CARAZO ODIO, Rodrigo. La convivencia es la raíz de la gobernabilidad. Flacso. Septiembre de 2009. En: http://www.flacso.org/fileadmin/usuarios/documentos/Gobernabilidad_y_Convivencia/La_convivencia_es_la_raiz_de_la_gobernabilidad.pdf
[2] Ibíd.

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Publicado por en julio 4, 2012 en Opinión Pública

 

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