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AGITACIÓN SOCIAL Y LOS DIÁLOGOS EN CUBA

09 Nov

La agitación social y los paros de los últimos meses se han transformado en una herramienta importante para presionar al Gobierno, deslegitimarlo y generar inestabilidad política y social. El paro de la justicia colombiana que cumple más de un mes, nuevamente refleja la profunda debilidad institucional y la facilidad con que un sector puede paralizar el funcionamiento de la nación. 

Las manifestaciones se convirtieron en un mecanismo común “para darles solución a [los] más graves problemas”[1]. El paro de Asonal es solo una de las muchas protestas y manifestaciones que se han llevado a cabo en el país durante los últimos meses. Las protestas de los transportadores en Cali en octubre, el paro de profesores y estudiantes el 4 y 5 de noviembre y el paro de camioneros del mes de marzo, entre otros, han empezado a formar parte de la vida cotidiana de los colombianos.

El problema es que además de las razones económicas que hay detrás de estas protestas, también hay una clara intención por generar inestabilidad política y social en momentos clave de la coyuntura nacional. La agitación social es utilizada por grupos armados para infiltrarse en las protestas e incentivar la violencia como mecanismo para deslegitimar al Estado. No pueden verse simplemente como elementos aislados, por el contrario, detrás de cada una de estas protestas hay un sentimiento de reivindicación que alimenta la fragmentación social ante un Estado que falla en responder a las necesidades de la población.

Importante contemplar estas estrategias y su directa vinculación al proceso de diálogo que iniciará en Cuba entre las Farc y el gobierno colombiano. En uno de los últimos comunicados de las Farc, la agrupación retoma el tema de la participación social en el proceso de paz “Este que empieza, entonces, deberá ser el momento en que el contacto con el sentir profundo de las gentes de nuestra patria, desde los más humildes, llene de juicios acertados el diálogo nacional de paz. Todos los sectores nacionales deben reclamar su participación y decisión dejando oír desde ya sus múltiples voces y propuestas”[2].

Los paros y protestas se han convertido en un importante insumo de las Farc para demostrar las debilidades del Estado colombiano y, ahora que se acercan los diálogos, seguramente la agitación social tenderá a profundizarse como herramienta política para presionar al gobierno a que incluya en la agenda de negociación temas como el modelo capitalista socio-económico que actualmente opera en el país.

En las manos del gobierno está empezar a controlar la protesta social y a brindar mecanismos de participación centralizados que no sean utilizados por las Farc como plataforma discursiva y de agitación para presionar a la administración Santos.

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Publicado por en noviembre 9, 2012 en Opinión Pública

 

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