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LAS FARC-ONT SIGUEN MINTIÉNDOLE AL PAÍS Y AL MUNDO

23 Nov

Con el mayor de los cinismos los voceros de las Farc-ONT en La Habana siguen mintiéndole al país y al mundo. Juraron que no tenían secuestrados en su poder y la liberación de cuatro ciudadanos chinos y su traductor, que mantenían plagiados en área rural de San Vicente del Caguán, los desmiente; declararon una supuesta tregua unilateral para recurrir a la perfidia contra las tropas, atrayendo a los soldados con disfraces de personas civiles que esgrimían banderas blancas, a una emboscada como sucedió en Caldono, Cauca.

Según informes de la Fundación País Libre, las Farc-ONT son responsables de al menos de 7 secuestros desde febrero del presente año cuando anunciaron que no volverían a recurrir a esta infame práctica.

Bien señaló el Ministro de Defensa, la organización narcoguerrillera no tiene ningún respeto por el pueblo colombiano ni por la comunidad internacional, a la que mienten de manera compulsiva para, posteriormente, tener que reconocer con cara dura su engaño[1].

Los adalides del proceso iniciado en Oslo y continuado ahora en La Habana llaman a creer en el mismo, a creerle a las Farc-ONT, pero ¿cómo puede ser confiable un proceso basado en la mentira y el engaño, qué resultados puede arrojar un diálogo donde la falacia contumaz es el denominador sistemático de la narcoguerrilla?

El éxito del diálogo entre los hombres, o las organizaciones o instituciones –al fin y al cabo conformadas por hombres-, se fundamenta en la verdad, la sinceridad. No se puede abusar de la mentira argumentando tácticas o estrategias políticas. Sólo la verdad permite conocer al otro, estar en los zapatos del otro.

Desde el punto de vista de la ética humana, es preocupante, cuando una palabra o una expresión se pone de moda, en este caso la paz y el diálogo, porque poco a poco va vaciándose de contenido y al no tener contenido que lleve a reflexionar, a cuestionar, a discernir y evaluar, no sirve para convertirse y crecer. Es más fácil, nadie lo duda, pero lo importante es ¿Me sirve? Es, un tema para hablarlo con otros y compartirlo, también para que sirva. Si una sola persona habla y nadie le aporta nada si no es sólo para criticar, ambas personas se pierden la riqueza del otro, acto realmente necio. Qué bueno es cuando alguien se decide a compartir y dialogar a partir de la sinceridad y la verdad, cuanto ayuda y se ayuda[2].

Seguramente algunos dirán que este diálogo con las narcoguerrillas tiene unas características especialísimas pues parte del disenso y no del consenso, pero es allí donde precisamente la verdad y la honestidad deben tener la prioridad, lo contrario es llevarse a un engaño que va a causar mayores daños y afectará gravemente cualquier confianza, cualquier esperanza de superar la violencia fratricida que disfrazada de razones políticas realmente oculta intereses criminales fincados en el narcotráfico y la criminalidad.

Y es precisamente en el no reconocimiento de la realidad criminal de las Farc-ONT donde reside la mayor debilidad del proceso iniciado; no reconocer que esa organización dista absolutamente de los ideales políticos que pudieron acompañar su surgimiento a finales de la primera mitad del siglo pasado y hoy conforman el más peligroso cártel del narcotráfico, es partir de un basamento engañoso; también Ledher poco antes de ser extraditado, se declaraba revolucionario y adalidad del proletariado, esgrimiendo el mismo discurso socialista que hoy constituye la Plataforma Bolivariana de las Farc.

Desafortunadamente el gobierno coadyuva a la gran farsa fariana cuando avala el impedimento puesto por la dictadura cubana para que las madres de los secuestrados-desaparecidos puedan ir a La Habana a exigir respuestas de la suerte de sus familiares, se entiende un equívoco mensaje de respaldo a la tesis de que las víctimas de las Farc-ONT son intranscendentes para el mundo. Allí los narcoterroristas estarían obteniendo gratuitamente la primera gran victoria de sus mentiras, el ser reconocidos como víctimas y exonerados de toda responsabilidad como victimarios.

El pueblo colombiano está convencido de que el diálogo es la única manera de superar el conflicto a que por más de 50 años lo ha sometido la voluntad de las Farc y otras organizaciones delincuenciales. Pero no es el diálogo por dialogar, por repetir la misma gastada letanía que pretende que el mundo no ha cambiado desde la imposición de la tesis de la combinación de las formas de lucha que el comunismo internacional realizara en vigencia de la llamada guerra fría. Tiene que ser un diálogo basado en la legitimidad del orden constitucional y de las leyes colombianas y en sólidas bases morales que respeten las tradiciones la sociedad colombiana. El diálogo no puede verse como un instrumento político para obtener victorias que los facinerosos nunca alcanzaron por las armas.


  1. EL TIEMPO. Gobierno dice que Farc tenían a chinos. Viernes 23 de noviembre de 2012. Pág. 5.
  2. COMUNIDAD CALASANCIA. ¿Qué significa en profundidad, ver al otro? Martes, 2 de marzo de 2010. En: http://dialogosccda.blogspot.com/
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Publicado por en noviembre 23, 2012 en Opinión Pública

 

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