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CUÁL ES EL PERIODISMO ALTERNATIVO QUE ALABAN LAS FARC

12 Dic

CUÁL ES EL PERIODISMO ALTERNATIVO QUE ALABAN LAS FARCPara entender el protagonismo que las Farc quieren darle al llamado periodismo alternativo, por contraposición a los medios de comunicación tradicionales, hay que entender lo que esos medios alternativos significan como caja de resonancia de la ideología que pregona la narcoguerrilla como justificación a su accionar criminal a través de 50 años de agresión al pueblo colombiano y a la comunidad latinoamericana.

En el comunicado del 27 de octubre de 2012 producido por las Farc en La Habana, Cuba, y difundido por Anncol y la ONG Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, ya la narcoguerrilla anunciaba una especie de veto a los periodistas de los grandes medios y anunciaba que sus preferencias estarían con los medios alternativos como única garantía para que sus discursos e intervenciones no fueran descontextualizados y no fueran limitados por las concepciones personales del informador.

En ese sentido plantean por ejemplo, hablar de terrorismo de Estado como causa objetiva del conflicto y no señalar a las Farc como terroristas porque en esa lógica ellas serían víctimas que actuaron en defensa propia; por eso para las Farc son visibles y deben tener expresión las víctimas de los paramilitares o de las instituciones estatales, pero las víctimas generadas por el accionar criminal narcoterrorista no sólo son intranscendentes, sino que son un factor distractor en el proceso de diálogo con el gobierno.

Las Farc se duelen entonces que en el proceso de La Habana fueron acreditados 140 periodistas de los grandes medios de comunicación y sólo aparecen dos pertenecientes a esos medios alternativas que servirán de amplificadores a sus tesis dado el ya conocimiento general sobre el papel de Anncol y otros medios creados por las mismas Farc, o por sus apologistas y defensores entre los que se cuentan reconocidas ONGs.

Las Farc recogen la dudosa interpretación del argentino Bruno Bimbi quien al cuestionar a los medios, haber señalado la existencia de víctimas del terrorismo en la Argentina durante la segunda mitad del siglo pasado, según él le restó impacto a las denuncias sobre las víctimas de las Juntas Militares que gobernaron en aquellos años. “En ocasiones el periodista por causas ajenas al periodismo —pero íntimamente ligadas a su rol social— convierte un juicio o una información en arma de combate y, ejerciendo su oficio, paradójicamente, deja de ser periodista; no para convertirse en combatiente, sino para transformarse en tránsfuga. Es lo que nos dice el autor

Así las cosas los periodistas vinculados a los grandes medios sólo atienden intereses de clase y no los de las gentes menos favorecidas o de los alzados en armas, amañada interpretación de la lucha de clases que ellos mismos en sus tesis comunistas han impulsado a través de los tiempos. Es válida la lucha de clases cuando favorece al terrorismo y sus expresiones políticas, pero es ilegítima cuando es cuestionada desde otros ángulos.

De esa manera critican que existan pensadores, intelectuales, columnistas y periodistas que han asumido la defensa de los derechos humanos como una obligación integral del ser humano y no de manera procaz y torticera como lo hacen sus organizaciones de bolsillo.  Errores garrafales y mal intencionados como el del Colectivo Alvear Restrepo sobre la falsedad sistemática de víctimas del Estado, deben ser aceptados y hasta tenidos como efecto de buena fe en la protección de esos derechos de los ciudadanos, pero las denuncias sobre víctimas de las Farc son intolerables y atentan contra la posibilidad de negociación en La Habana.

Apropiarse entonces de escritos jurídicos sobre las víctimas de las Farc y considerarse dueños de la defensa de los derechos humanos son hechos vergonzosos que merecen el repudio de la sociedad, en tanto que denuncias ciertas y documentadas como las que hace el Ministro de Defensa Pinzón concitan el respaldo popular porque esas víctimas silenciadas por Justicia y Paz, el MOVICE, la Marcha Patriótica y demás organizaciones de la narcoguerrilla, merecen tener presencia y voz en La Habana, pese a las absurdas y oscuras maniobras para impedirla como fue negarle la entrada a la Isla a las madres de secuestrados-desaparecidos, atropello avalado al parecer por la Cancillería colombiana.

Mientras las Farc exigen objetividad a los periodistas de los medios masivos (no descontextualizar, ni limitar con opiniones propias), no consideran que la misma pueda exigirse a sus apologistas, siguiendo al marxista-leninista Bimbi señalan que los medios alternativos no pueden serlo. Hay gente que nos pide a los periodistas –dice Bimbi-, que seamos objetivos. La objetividad que nos exigen es un mito, simplemente no existe. Hay decenas de libros de filosofía que pueden explicarlo mejor que yo (te recomiendo un texto breve y maravilloso de Nietzsche: Sobre la verdad y la mentira en el sentido extra moral, como punto de partida). 

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Publicado por en diciembre 12, 2012 en Opinión Pública

 

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