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LA PALABRA COMO ARMA

13 Dic

LA PALABRA COMO ARMABien conocida es la retórica comunista de las Farc y las organizaciones políticas afectas a ellas, para tergiversar la verdad y posar como víctimas de un conflicto que generaron al introducir al país la tesis soviética de la combinación de las formas de lucha para la toma del poder.

El discurso comunista en Colombia, como en el resto del mundo, siempre ha buscado mostrar a los Estados democráticos como opresores e instrumentos del poder para las clases económicamente más favorecidas, derivan luego a mostrar a estos Estados como instrumentos del imperialismo capitalista al cual satanizan para mostrarlo como la causa de los males de la sociedad y de la existencia de pobreza y miseria en los países.

Pero señalar que sólo son las Farc y sus prosélitos quienes recurren a esta táctica es erróneo, cuando se trata de la demonización del Estado y la deslegitimación del régimen, el punto es complicado porque muchas páginas electrónicas e individuos intentan demonizar al Estado y deslegitimar sus instituciones sin necesariamente tener relación directa o indirecta con el grupo terrorista[1], aunque su pensamiento ideológico los ubique en el mismo campo marxista-leninista y difieran en las prácticas estalinistas de la ortodoxia comunista.

Por ejemplo, es un hecho que no todos los integrantes del Polo Democrático comparten la tesis de la combinación de las formas de lucha y rechazan los métodos violentos y criminales de las Farc, al interior de ese partido político es una minoría conformada por el Partido Comunista Colombiano y otros sectores fundamentalistas los que se niegan al divorcio definitivo con las expresiones armadas y terroristas como método político. Sin embargo los une el discurso descalificador del Estado y del sistema dando la sensación de unidad ideológica donde importa la conducta pragmática frente al desarrollo del conflicto armado interno.

Las Farc funcionan dentro de esta lógica. Para cumplir su misión, poner en escena sus acciones y justificar sus procedimientos, han desarrollado un aparato mediático electrónico. Una gran red compuesta por diferentes páginas web y personas que se encargan de “pasar el mensaje”[2]; nuevos aparatos recicladores del viejo discurso, como la Marcha Patriótica, sirven para mantener su vigencia política.

La izquierda es especialista en el énfasis en la negación de la naturaleza terrorista de las organizaciones armadas ilegales que se autoproclaman insurrectas, mostrándolas como una respuesta lógica a la violencia del Estado. En este punto es importante para la organización hacer énfasis en la persecución de sus miembros y el gran terror que sienten frente a un Estado maléfico y poderoso. Las Farc, por ejemplo, preguntan en tono de oprimidos: “¿Hasta cuándo persistirá la oligarquía y los gobernantes de turno con sus políticas de guerra contra el pueblo?”[3]

Hay que recordar que Pedro Antonio Marín, alias Manuel Marulanda o Tirofijo, justificaba aún en el discurso que enviara a la instalación de la zona de distensión del Caguán, la lucha armada reivindicando las pérdidas de animales que sufrió durante las acciones militares contra la región de Marquetalia, es decir casi 40 años después mostraba el lamento de un campesino agredido por el Estado, discurso que engañó a muchos en el país y especialmente en Europa.

Ese engaño perdura y de ahí que personajes como el sueco Dick Emanuelsson, corresponsal en América Latina para la prensa sindical sueca, columnista de base de Anncol –página oficial de las Farc- y que escribe en algunos medios alternativos, cubanos y venezolanos, sobre América Latina y Colombia, sea uno de los principales apologistas de la organización criminal.

Emanuelsson ha sido certificado como corresponsal extranjero por el Gobierno colombiano e incluso ha participado activamente en ruedas de prensa organizadas por la Casa de Nariño. Sus columnas, crónicas, reportajes y entrevistas tienen siempre un fuerte sesgo de izquierda radical. Es abiertamente anti-imperialista, pro-cubano y seguidor de las ideas bolivarianas de Hugo Chávez. Ha entrevistado múltiples veces a integrantes del secretariado de las Farc y señala aún hoy al gobierno colombiano como “el actual régimen terrorista de Bogotá”.

En la actualidad es cronista de las negociaciones en La Habana y todos sus escritos son reproducidos inmediatamente por las diferentes páginas electrónicas de las Farc y el comunismo internacional, constituyendo la llamada prensa alternativa a las que las Farc dicen priorizar en el actual proceso para informar sobre su desarrollo y sus puntos de vista.

Este periodista y otros similares, aun cuando no pertenecen formalmente a las FARC, les sirven a ésta como caja de resonancia para sus ideas y para legitimar el uso de la fuerza. Las ideas de Emanuelsson viajan a través de los “medios independientes” legitimando a las FARC y demonizando, muchas veces de manera injusta, al Gobierno. En el siguiente esquema se pueden ver los medios alternos que propagan estas voces en Latinoamérica:

latinoamerica

En este otro esquema se enlazan todas las páginas (salvo las nórdicas) en donde Emanuelsson propaga sus ideas y su visión romántica y radicalizada del conflicto colombiano.

general.bmp

  1. MACHETE. Las Farc y el teatro del terror. Domingo, 1 de julio de 2007. En: http://doblemachete.blogspot.com/2007/07/las-farc-y-el-teatro-del-teror.html
  2. Ibíd.
  3. Ibíd.
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Publicado por en diciembre 13, 2012 en Opinión Pública

 

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