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CONFUNDIR, CONFIAR Y GOLPEAR COMO TÁCTICA MARXISTA-LENINISTA.

19 Dic

CONFUNDIR, CONFIAR Y GOLPEAR COMO TÁCTICA MARXISTA-LENINISTA.En su escrito sobre la Miseria de la Filosofía Karl Marx señalaba que “Solo en un orden de cosas en el que ya no existan clases y contradicción de clases, las evoluciones sociales dejarán de ser revoluciones políticas. Hasta que ese momento llegue, en vísperas de toda reorganización general de la sociedad, la última palabra de la ciencia social será siempre: luchar o morir, la lucha sangrienta o la nada. Así está planteado inexorablemente el dilema”.

De tal manera que no hay que hacerse ilusiones sobre un pretendido carácter pacifista de las Farc, sus satélites políticos y sus apologistas que a diario bombardean la opinión pública como almibarados comunicados en los que hablan de concordia, armonía y entendimiento, de respeto a los DD.HH y al D.I.H., cuando su praxis es contraria a ello como lo demuestra la continuidad de las acciones terroristas mientras en La Habana y otros escenarios hablan de cese unilateral del hostigamiento a las FF.MM, de Policía y a la población civil.

La táctica negociadora de las Farc se centra en lo que Andrés Rivera señalaba en su obra La revolución es un sueño eterno, en la que hace una clara apología a la lucha armada como medio para la toma del poder: Si vencemos, se hablará, por boca de amigos y enemigos, todo el tiempo que exista el hombre sobre la tierra, de nuestra audacia o de nuestra inhumana astucia. Las Farc no negocian para ponerle fin al conflicto que el PCC inició desde mediados de los años 50 en Colombia, lo hacen para ganar tiempo, para oxigenarse y mantener la combinación de las formas de lucha como instrumento porque saben que en el juego democrático el pueblo colombiano no respaldará sus aspiraciones de un Estado comunista como modelo político o económico.

Las Farc, sus satélites y el neocomunismo latinoamericano parecen no entender que el socialismo está muerto. Su máximo exponente, el imperio socialista soviético, se derrumbó por el peso de sus contradicciones después de 70 años de experimentos colectivistas que dejaron como legado 65 millones de hombres, mujeres y niños inocentes asesinados en defensa del “paraíso socialista”. Increíblemente, en América Latina resucita el fantasma neosocialista porque creen que sigue siendo viable como sistema económico y que solo fracasó debido a que no fue bien aplicado[1]. Las contradicciones del socialismo, sea cual sea el ropaje que quiera ponerse, si son realmente irreconciliables y la única manera de imponerlas es mediante el engaño y la fuerza.

Las astucias y las mentiras son el arma publicitaria por excelencia de las Farc y sus satélites, las ONG que buscan legitimar el narcoterrorismo, y así ha quedado demostrado en todos y cada uno de los procesos de diálogo fracasados, incluido el que se adelanta en La Habana, porque las Farc no van a renunciar al narcotráfico, al terrorismo, al secuestro y la extorsión como modus vivendi. Por el contrario, se disfrazan de víctimas del Estado para justificar el continuar con la actividad criminal, el pueblo por el que dicen luchar no es otra cosa que una mampara, un escudo para eludir la acción legal en su contra.

Para estos fundamentalistas marxistas-leninistas no hay términos medios, los individuos de las clases medias y altas de la sociedad que los acompañan en una aventura “romántica” de difusión de su pensamiento no son más que piezas descartables. El neocomunismo está ilusionado en un renacer de lo derrumbado con el muro de Berlín, para ellos las nuevas protestas marcan un nuevo ritmo en el ciclo de las luchas de clases: desde las rebeliones de Chiapas, Seattle y Davos hasta Génova, Praga, Porto Alegre, Berlín y Barcelona. Acompañando estas rebeliones y protestas globalizadas, de la mano de la Revolución Cubana y Fidel Castro, en Venezuela se vive una nueva experiencia política encabezada por Hugo Chávez de signo innegablemente progresista, mientras en Brasil los sectores populares intentan resistir un proceso de creciente cooptación del gobierno de Lula por parte del gran capital[2].

El narcoterrorismo colombiano y sus apologistas están que no caben de la dicha porque presienten que las concesiones gubernamentales y de ciertos sectores de la sociedad implican una rendición de la nación colombiana a sus protervos designios. De ahí la táctica de confundir, confiar para golpear con más fuerza en la medida que el espectáculo mediático de La Habana cobre algún protagonismo.


  1. CRISTALDO AYALA, Porfirio. El sueño imposible de la izquierda. Libertad Digital. En: http://www.libertaddigital.com/opinion/porfirio-cristaldo-ayala/el-sueno-imposible-de-la-izquierda-38756/
  2. KOHAN, Néstor. Marx en su tercer mundo. En: http://juventud.psuv.org.ve/wp-content/uploads/2009/05/marx-en-su-tercer-mundo-nestor-k.pdf
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Publicado por en diciembre 19, 2012 en Opinión Pública

 

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