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EN EL DEBATE DE TEMAS LABORALES HAY RAZONES PARA LA DESCONFIANZA

19 Dic

EN EL DEBATE DE TEMAS LABORALES HAY RAZONES PARA LA DESCONFIANZASin acuerdos entre gremios empresariales y centrales obreras concluyó la mesa de concertación sobre el incremento al salario mínimo legal; para los sectores que representan a los empleadores un incremento significativo pondría en riesgo la capacidad de generar nuevos empleos.

Desafortunadamente esa excusa ya no tiene credibilidad, los empresarios han logrado incluso reformas constitucionales favorables a sus intereses con la promesa de generar nuevos empleos y contribuir de esa manera a resolver el problema de la inequidad socioeconómica de las clases medias y bajas que conforman el grueso del sector trabajador del país, sin que dichas medidas hayan representado un verdadero incremento en la generación de puestos de trabajo.

Y es que las estadísticas sobre desempleo en el país no son reales toda vez que cada reducción porcentual no representa nuevos puestos de trabajo formal y en condiciones dignas, sino crecimiento de la informalidad (incluida la cada vez mayor desregularización de las relaciones laborales) y la subvaloración del empleo (menos salarios y traslado de pagos de seguridad social al trabajador), déficit estructural del empleo que se refleja en la disminución de personas que contribuyen al sistema de seguridad social (pensiones y salud). En eso no se puede mantener una apreciación engañosa de la realidad productiva del país.

Causó escozor en los gremios empresariales la afirmación del Vicepresidente Angelino Garzón quien se refirió a la propuesta de los empleadores de incrementar los salarios mínimos en un 3.5% porque en la práctica representa apenas un aumento de $600 diarios, lo que no cubre en realidad la pérdida de capacidad adquisitiva de los trabajadores ya de por si precaria como lo reflejan las mismas estadísticas del sector comercio sobre el decrecimiento de la demanda en el último año.

La reforma tributaria que se tramita en el Congreso trae más alivios económicos para el sector empresarial que no van a verse reflejados en el reconocimiento salarial a los empleados. Las centrales obreras justifican sus propuestas de incremento del salario mínimo ante el mayor crecimiento de la economía y teniendo en cuenta que la reforma tributaria les aliviará las cargas a las empresas, al disminuirles el pago de parafiscales, algo que ni siquiera quieren discutir los empresarios.

Es la misma Procuraduría General en desarrollo de su función preventiva la que advierte que en Colombia, la persistencia de tasas de desempleo superiores al 10% -pese a las reformas laborales que supuestamente disminuirían esas tasas-; la existencia de un sector informal que genera alrededor de la mitad de los empleos; la discriminación que el mercado laboral efectúa contra las mujeres, los jóvenes, las personas en situación de discapacidad, los desplazados, entre otros; el incumplimiento de los estándares laborales; el abuso de figuras como las cooperativas de trabajo asociado; las bajas tasas de sindicalización; la precariedad de los mecanismos de negociación colectiva y la baja proporción de cotizantes en el sistema de seguridad social, revelan la complejidad de los problemas asociados al mundo del trabajo y ponen de presente la insuficiencia de los esfuerzos que el Estado ha invertido para superarlos. Estos fenómenos evidencian que el desempeño actual del mercado laboral en Colombia no permite un salto cualitativo en términos del desarrollo económico y social del país. En la medida en que se perpetúe este panorama desolador en materia laboral, el trabajo continuará siendo un motivo de frustración y no una fuente de realización personal de los trabajadores y trabajadoras colombianos[1].

Mientras las cifras del DANE hablan de una tasa de desempleo del 6.1%, las tasas reales se ubican en el 10.9 y el 12.9% y ello obedece a la utilización de las cifras estadísticas; el DANE no contempla como desempleados a quienes se ubican en la informalidad si trabajan, por ejemplo, en una esquina en el rebusque al menos 3 días de la semana, y excluye a quienes por razón de edad y otros factores dejan de buscar empleo. La manipulación de estas cifras pretende ser mostrada por sectores gubernamentales y de los empresarios privados como un avance en materia de generación de trabajo, lo que constituye un sofisma peligroso.

El mismo Ministerio de Hacienda señala que el 80% de la población laboral gana menos de un millón de pesos mensuales, el 19% oscila entre 1 y 6 millones, el 0,4% entre 6 y 9 millones, el 0,2% entre 9 y 10 millones y un 0,4% devenga más de 10 millones de pesos[2]. La brecha salarial es enorme entonces, teniendo en cuenta que se calcula que al menos 1.29 millones de personas, consideradas como empleadas por las estadísticas oficiales, es decir el 6% de la población ocupada devenga un salario mínimo mensual[3] y 4.5 millones de trabajadores están obteniendo ingresos por debajo de ese salario[4].

Lo que al parecer no comprenden empresarios y gobierno es que precisamente esas inequidades son las que alimentan las justificaciones de los enemigos de la democracia y sus aparatos narcoterroristas, que saben utilizar al máximo la explotación de la injusticia para tratar de legitimar ante la opinión pública su accionar criminal diciendo que este se dirige contra la oligarquía explotadora mientras sus objetivos son del mismo pueblo raso.

Las Farc y sus satélites políticos sostienen la tesis leninista de que “El Estado es producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase. El Estado surge en el sitio, en el momento y en el grado en que las contradicciones de clase no pueden, objetivamente, conciliarse. Y viceversa: la existencia del Estado demuestra que las contradicciones de clase son irreconciliables[5] y la falta de concertación en materia laboral es mostrada precisamente como una de esas contradicciones de clase irreconciliables para justificar la combinación de las formas de lucha.

 


  1. PROCURADURÍA GENERAL DE LA NACIÓN. Trabajo digno y decente en Colombia Seguimiento y control preventivo a las políticas públicas. Bogotá, D.C. 2012. En: http://www.procuraduria.gov.co/portal/media/file/Trabajo%20digno%20y%20decente%20en%20Colombia_%20Seguimiento%20y%20control%20preventivo%20a%20las%20pol%C3%ADticas%20p%C3%BAblicas.pdf
  2. EL TIEMPO. Siguen reparos a reforma tributaria. Lunes, 17 de diciembre de 2012. Pág. 4.
  3. EL ESPECTADOR. ¿Un reajuste salarial de $20.000? 10 de diciembre de 2012. En: http://www.elespectador.com/noticias/economia/articulo-391784-un-reajuste-salarial-de-20000
  4. EL EMPLEO.COM Los que viven del salario mínimo en Colombia. En: http://www.elempleo.com/colombia/tendencias_laborales/los-que-viven-del-salario-mnunimo-en-colombia/6586973
  5. V. I. Lenin (2001), El Estado y la revolución, Barcelona: Ed. DeBarris, p. 16
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Publicado por en diciembre 19, 2012 en Opinión Pública

 

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