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LA FICCION NO SUPERA LA REALIDAD

28 Dic

LA FICCION NO SUPERA LA REALIDADLas Farc sostienen que no acuden a las conversaciones de La Habana en una posición de debilidad militar y política, que por el contrario es el gobierno colombiano el que está en una posición crítica en tanto el modelo de lucha antiterrorista se encuentra agotado.

Basándose en un análisis de Carlos Medina Gallego, docente e investigador de la U. Nacional citado constantemente en las páginas de la narcoguerrilla, las Farc se apropian de la tesis de que “La idea de la victoria definitiva sobre la insurgencia ha cedido terreno durante la administración Santos, porque este ha visto llegar a su agotamiento los logros de la política de seguridad democrática y de la prosperidad. Sus estadísticas han comenzado a mostrar un creciente reactivamiento de la capacidad operativa de la insurgencia, como resultado de los aprendizajes que han adquirido para confrontar las nuevas modalidades operativas en los campos de la inteligencia militar y técnica y el combate aéreo[1].

Al igual que muchos otros analistas, Medina Gallego se muestra convencido de que el accionar narcoterrorista dirigido contra la población civil principalmente es una muestra del reactivamiento de las Farc como organización armada con capacidad de equiparar las fuerzas con el Estado y por lo tanto hacer imposible una victoria militar de las Fuerzas Militares legítimas sobre las estructuras criminales.

Lo que llama “acciones ofensivas de la insurgencia” hace referencia a los ataques contra comunidades indígenas y campesinas del Cauca, Nariño, Putumayo, Arauca y Santanderes, cometidas generalmente por pequeñas células de milicianos o terroristas vestidos de civil que se confunden entre los pobladores para cometer atentados o extorsionar a las personas, pero en los últimos 10 años las Farc no han podido adelantar ninguna acción de envergadura que demuestren que aún mantienen una capacidad de fuerza suficiente para sostener su llamada guerra popular prolongada.

Se engañan las Farc y se engañan los analistas que ven un resurgir de la capacidad ofensiva de la narcoguerrilla al pensar que las 716 “acciones de guerra” registradas durante el 2012 representan en realidad una reingeniería militar de la organización criminal, en tanto y como es de conocimiento general, el grueso de esas acciones lo componen ataques con armas no convencionales (tatucos, cilindros-bomba, minas antipersonal) dirigidos contra pobladores e infraestructura civil que se encuentra protegida por el derecho internacional humanitario y a la comisión de otras conductas punibles en las que no actúan como organización político-militar sino como estructura delincuencial dedicada al narcotráfico (atentados y emboscadas contra personal civil, policial o militar que adelanta tareas de erradicación de cultivos ilícitos), realizadas en combinación generalmente con bandas criminales como Los Rastrojos, Los Urabeños y otras organizaciones derivadas del antiguo paramilitarismo y el narcotráfico.

La involución de la capacidad operativa militar de la narcoguerrilla no puede ser apreciada seriamente como una reingeniería de las Farc, aquí los analistas abandonan la lógica y la razón para guiarse por apreciaciones subjetivas influenciadas por su orientación ideológica, pretenden crear una ficción que reemplace la realidad que representa el que mediante la política de seguridad democrática, ahora de seguridad y prosperidad, las Farc sufrieron las más duras y representativas derrotas hasta el punto de ser obligadas a retroceder estratégicamente a sus primeras etapas propias del comienzo de la llamada guerra popular prolongada después de haber estado casi que en una capacidad de fuerza propias de la II y III fases de la guerra (guerra de posiciones), de que hacían gala en el 2002, luego de finalizada la llamada zona de distensión del Caguán.

Con el eufemismo del “reacomodamiento a las nuevas condiciones de la guerra” las Farc y sus apologistas sólo buscan disfrazar una realidad: la derrota militar como organización en capacidad de ser amenaza para la existencia del Estado como si lo pudieron ser a finales del siglo pasado, cuando se llegó a calificar incluso a Colombia como un estado fallido.

Hablar del Cauca como un “laboratorio de guerra de las Farc”[2], sólo puede caber en la febril imaginación de los apologistas de la narcoguerrilla, pues allí lo único que podría mostrarse como resultado es el estado de degradación de esa narcoguerrilla y no de su fortalecimiento o reingeniería, basta con apreciar la relación de víctimas que las estructuras delincuenciales causan con su accionar terrorista, 10-1 civiles por cada militar o policial afectado por esas acciones.

Cauca, Nariño, Putumayo, Arauca y los Santanderes no son laboratorios de guerra de las Farc, son los últimos reductos que le quedan a estructuras como “los Bloques Sur, Alfonso Cano, Jorge Briceño, Magdalena Medio, Martin Caballero y sus correspondientes columnas móviles, en los departamentos de Arauca, Meta, Vichada, Guaviare, Putumayo, Caquetá, Nariño, Cauca, Valle del Cauca, Huila, Tolima, Cundinamarca, Antioquia, Santander, Norte de Santander, Guajira y Bolívar, con distintos grados de intensidad e incidencia[3].

No puede hablarse de fortalecimiento de una organización criminal que en 10 años ha perdido más del 50% de sus efectivos (por bajas, heridos, capturados y desmovilizados) y cuyas estructuras logísticas y de comunicaciones ahora son prácticamente inexistentes (La destrucción de la capacidad de mando en las Farc ahora quiere ser presentada como un paso de la dirección jerárquica vertical a una cadena de mando colectiva para explicar el por qué en esa narcoguerrilla cada estructura hace lo que quiere[4]), como lo explica la desatención al supuesto llamado al cese al fuego decretado por sus voceros en La Habana, mucho menos cuando más del 60% de sus estructuras están dedicadas a asuntos del narcotráfico y no de la “guerra revolucionaria” que alguna vez le alabaron.

Fuera del Movimiento Continental Bolivariano MCB, de su propia invención, ninguna organización o personalidad de la izquierda mundial le reconoce a las Farc razón en su guerra contra el pueblo colombiano, por el contrario el común denominador es la descalificación internacional de su “combinación de las formas de lucha”, apenas sostenida por algunos viejos nostálgicos del sanguinario poder estalinista.

No hay futuro para las Farc y así deben entenderlo sus miembros y apologistas en lugar de adoptar posiciones pedantes y carentes de relación con la realidad


  1. [1] MEDINA GALLEGO, Carlos.  Un balance de 2012. Las Farc-EP: Reingeniería militar y política. Bogotá, D.C., diciembre 27 de 2012. En: http://farccom.blogspot.com/
  2. [2] Ibíd.
  3. [3] Ibíd.
  4. [4] Ibíd.
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2 comentarios

Publicado por en diciembre 28, 2012 en Opinión Pública

 

2 Respuestas a “LA FICCION NO SUPERA LA REALIDAD

  1. rijecasopina

    diciembre 28, 2012 at 11:50 pm

    Es una realidad que las Farc ya no constituyen una amenaza contra la existencia del Estado, pero como toda organización criminal tienen un tenebroso poder desestabilizador de la convivencia ciudadana, razón por la cual deben ser perseguidas por el Estado sin tregua y sin dudas. O aprovechan los diálogos para someterse por completo a la ley o deben asumir la responsabilidad por los dolorosos capítulos que les esperan.

     
  2. LUIS JORGE PULIDO

    diciembre 31, 2012 at 5:08 pm

    La grave confusion semantica y filosofica de las palabras guerrilla y subversion por decadas en Colombia son a mi juicio,lo que ha entrabado este proceso en el pais. Gobernantes, politicos y dirigentes “guerrilleros”,manejaron por decadas estos terminos cada quien a su acomodo.Las guerrillas que tuvieron su origen en España para combatir la entronizacion de un monarca frances en su territorio si bien es cierto tuvieron al pricipio una inspiracion politica y patriotica, bien pronto con el tiempo derivaron en bandas de criminales bandidos salteadores de caminos y ladrones de haciendas y conciencias.Por el contrario la subversion es la actividad genuinamente politica que se alza para derrocar un regimen o gobierno opresor, corrupto o traidor de un pueblo, asi sus gobernantes hayan sido elegidos con remedos o astucias democraticas.La oposicion a estos regimenes asi constituidos con frecuencia se denominan subversivos. Los casos mas ilustrativos han sido las guerras que contra sus tiranos gobernantes se han dado en lo que se ha dado en llamar “la primavera arabe” que culmino contra el alzamiento y muerte de Ghadaffi en Libia, Mubarak en Egipto y el mas dramatico de todos con el dictador genocida en Siria., pero a lo largo de la historia de la humanidad se han dado innumerables casos. Analizadas las cosas en este contexto, a la guerrilla no podria atribuirsele el calificativo de subversivos aunque por decadas esgriman el argumento de la toma del poder para liberar al pueblo de las garras de la opresion, la pobreza y toda esa “carreta” y discursos trasnochados que por decadas han empleado. Se trata simplemente de agrupaciones de bandidos criminales, que por decadas han hecho del secuestro, la extorsion los crimenes selectivos y mas recientemente del narcotrafico, el lavado de activos y el trafico de armas un estilo de vida supremamente lucrativo que cubren con un ropaje politico inspirado en ideologias de izquierda y mamerto comunistoides.EL PROBLEMA, el gran problema en Colombia, es que solo una persona llamada Alvaro Uribe Velez entendio el problema asi planteado, y se determino a combatirlo sin ambages ni artilugios. No pudo culminar su obra y propositos y ahora estamos en LA SIN SALIDA con Santos.

     

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