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CUANDO LOS DD.HH SE PARCELAN

11 Ene

CUANDO LOS DDAhora que en Colombia se sienten vientos de esperanza frente al fin del conflicto armado interno que por más de 50 años ha asolado la nación, vale la pena hacer una reflexión sobre víctimas y victimarios y lo que ha sido el papel de la defensa de los derechos humanos en una sociedad con sectores polarizados políticamente y unas grandes mayorías a veces indiferentes frente al tema.

La única literatura sobre el tema parece ser la proveniente de grupos de estudio ideológicamente comprometidos en los extremos del espectro político, especialmente de la izquierda y sus distintas vertientes, el centro y la derecha se han limitado a enunciados teóricos que por lo mismo descuidan a veces la realidad del fenómeno y permiten la manipulación insidiosa de las violaciones de los DD.HH por todos los grupos armados ilegales (guerrillas y autodefensas, bandas criminales, delincuencia común), o a veces por parte de servidores públicos, reclamándose como víctimas solamente aquellas que corresponden a la acción violenta que compromete esos derechos del grupo que es presentado como victimario.

Como resultado de ello hay una evidente parcelación en torno a los DD.HH y su defensa que incide incluso en los resultados de estudios estatales o de los organismos oficiales encargados de su protección, de las diferentes ONG con alguna capacidad de influencia nacional y algún grado de seriedad en el tema, lo que naturalmente es recogido a veces de manera amarillista por los medios de comunicación que forman la opinión pública.

Dice Juan Carlos Suárez Villegas: “La paulatina instrumentalización de los derechos humanos como bienes de consumo legitimadores de la hegemonía sociopolítica occidental, ha abierto una crisis conceptual en torno a lo que entendemos como democracia” para explicar el desmembramiento de la ciudadanía como colectivo participante y crítico, emplazado ahora a ejercer periódicamente sus derechos en citas electorales insustanciales[1], que es lo que permite al victimario tener el campo propicio para violar sistemáticamente esos DD.HH inherentes a todo el conjunto social.

Porque al hablar de DD.HH estos no puede circunscribirse únicamente a los hechos de la guerra, que como muestran las diferentes estadísticas son los menos en el universo de violaciones que a diario se cometen. La pasividad o la tolerancia de actos de corrupción que carcomen los presupuestos destinados a la salud, la educación, la justicia, las obras públicas necesarias para mejorar la calidad de vida de los habitantes, es una muestra de cómo esa sociedad desmembrada auspicia con su silencio la negación de sus propios DD.HH.

Mucho más dramático se hace el cuadro cuando conociendo la ciudadanía a los victimarios les mantiene el apoyo electoral con la obtusa esperanza de recibir una migaja de aquello que han expoliado. No es concebible que en Colombia los departamentos que en el pasado recibieron los mejores ingresos por concepto de regalías minero-energéticas hoy muestren cuadros de pobreza y miseria superiores a aquellos que recibieron menos. Aprovechándose del silencio de la sociedad los grupos armados ilegales y otros actores de la violencia se apropiaron de esos recursos ya mediante la presión armada o ya mediante la cooptación de los funcionarios encargados de su manejo.

Hay que hacer necesaria referencia entonces a la pasividad del mismo aparato investigativo y judicial que en no pocas ocasiones se ve envuelto en la participación de los delitos contra el patrimonio público, ya por omisión de funciones, ya por participación activa de los funcionarios en dilatar u ocultar las investigaciones, juicios y no aplicación de penas a los autores materiales e intelectuales del expolio. Se convierten en coautores entonces de esa gravísima violación de los DD.HH y la hace aún más injusta para las víctimas. En virtud a esto, el daño, la ofensa, el abuso y la injusticia no debe ser un castigo silencioso para la víctima sino una denuncia pública contra sus verdugos[2], ejercida desde los medios de comunicación y las organizaciones defensoras de los DD.HH.

Existen sistemáticas violencias contra los DD.HH contra la población cuando sus derechos fundamentales a los servicios públicos básicos se convierten en bienes de consumo y las grandes mayorías se ven limitadas a su acceso o este se hace nugatorio. Cuando el derecho a la salud en un país debe resolverse en los estrados judiciales y no en los consultorios médicos, necesariamente esta debe ser una alarma temprana que active todos los mecanismos de control y sancionatorios para que los responsables no sólo se queden sin castigo, sino que su acto criminal se convierta en fuente de inagotable riqueza particular.

No basta con que un mayor número de ciudadanos porte un carné que los identifica como beneficiarios del sistema de salud para decir que estadísticamente ese derecho se ejerce, el real ejercicio es la posibilidad de acceder al sistema mismo cuando se requiera y encontrar las respuestas adecuadas y oportunas para sus necesidades vinculadas directamente al derecho a la vida.

Quienes han instrumentalizado políticamente la defensa de los DD.HH quieren que solo se haga exposición de ellos cuando se referencia el conflicto armado y particularmente cuando sólo se denuncia a la Fuerza Pública como presunta victimaria, pero silencian y callan los actos de barbarie cometidos por las organizaciones armadas ilegales que incluso son presentadas como víctimas del Estado alegando presuntas e inexistentes exclusiones sociales, políticas o económicas para justificar su acción criminal.

Las demás violaciones son limitadas a estudios académicos y son expuestas solamente cuando la conveniencia coyuntural lo exige no pasando de ser alguna noticia o reseña temporal ilustrada grandilocuentemente, pero rara vez presentada como un caso de violación de los DD.HH. Ni uno sólo de los corruptos comprometidos en el saqueo de los recursos de la salud o las obras públicas es exhibido como violador de esos derechos, incluso su responsabilidad se atenúa cuando se hace referencia a su pasado profesional o político como miembro de organizaciones que fomentaban la defensa de esos derechos.

En ese sentido, los derechos humanos son modos de concretar las dimensiones del bienestar humano. Estas posibilidades están sujetas por supuesto al desarrollo cultural, educativo y económico de las distintas sociedades. Pero aun cuando estas estén lejos de ser alcanzadas, existen como referentes de valores que deben ser alcanzados[3].

La ciudadanía debe apersona de ese derecho-deber de la defensa colectiva de todos sus DD.HH. y exigir que ella no se instrumentalice. De otra forma, pierde su eficacia como colectividad crítica y consciente y queda a merced del mercado democrático del “voto”, por el cual se reduce su participación a consultas periódicas objeto de la propaganda electoral de los partidos y sus medios afines[4].


  1. SUÁREZ VILLEGAS, Juan Carlos. La comunicación en defensa de los derechos humanos. Razón y Palabra. Revista Electrónica en América Latina especializada en comunicación. En: http://www.razonypalabra.org.mx/rypant/N/N80/M80/21_Suarez_M80.pdf
  2. Ibíd.
  3. Ibíd.
  4. Ibíd.
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1 comentario

Publicado por en enero 11, 2013 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “CUANDO LOS DD.HH SE PARCELAN

  1. Rosita Welcker Garcia Herreros

    enero 11, 2013 at 1:23 pm

    YO DIRIA QUE LOS QUE MAS VIOLAN LOS DDHH SON EL APARATO JUDICIAL ES INSERIVBLE Y LA FISCALIA QUIENES TIENEN CARTEL DE TESTIGOS FALSOS TANTO EN LO JUDICIAL COMO LA FISCALIA HAY TANTA GENTE DETENIDA INJUSTAMENTE QUE ME ATREVO A DECIR QUE ES INEVITABLE UN CAMBIO EN LA JUSTICIA DE MANERA RADICAL POR CORRUPTA Y PORQUE SE PARCIALIZO ANDAN EN AMENAZAS SI NO LES APRUEBAN LAS PREBENDAS ELLOS HACEN PAROS MESES DE MESES ESO ES ARBITRARIO PERO EL ESTADO ES INEFICAZ PORQUE A LOS BANDIDOS LES DAN TODA CLASE LES PERDONAN CRIMENES ETC Y LOS MILITARES DETENIDOS INJUSTAMENTE MANEJADOS COMO MARRANOS Y CON COMPRA DE TESTIGOS FALSOS A ELLOS NADA ESO NO ES JUSTICIA YO LA JUSTICIA EN COLOMBIA ES UN VERDADERO ASCO DEPLORABLE DIOS ME ASISTA NO CAER EN MANOS DE ESOS LOBOS FEROCES DE LA MALDAD POR ESO LOS BAUTIZE EL CARTEL DE LA TOGA NEGRA SOLO LES INTERESA A LAS CORTES LAS PENSIONES ETC NADA MAS SON BANDIDOS Y EN COLOMBIA PARA HABER UN EQUILIBRIO DEBERIAN ELLOS SER COMO TODOS LOS COLOMBIANOS COTIZAR LA PENSION Y DEMAS PRESTACIONES SOCIALES, PORQUE HOY COLOMBIA NI NINGUN PAIS EN EL MUNDO TIENE SEMEJANTES PRESTACIONES Y PREBENDAS Y ELLOS NI TRABAJAN SON EL SECTOR CON LA CLOACA DEL CONGRESO QUE NO SIRVEN PARA NADA HAY QUE HACER UN VERDAFDERO TIJERETAZO EN ESE SENTIDO YA QUE ALLI ES DONDE MAS SE LE VULNERAN LOS DDHH A LOS INOCENTES EN COLOMBIA NO HAY JUSTICIA NI EXISTE .

     

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