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LA CUESTIÓN SINDICAL

31 Ene

LA CUESTIÓN SINDICALEl derecho a formar sindicatos de trabajadores o de los empleadores está reconocido como derecho fundamental  por la Carta de las Naciones Unidas y por nuestra Constitución (art. 39), considerándose como un grave delito cualquier conducta que tienda a impedir, limitar o constreñir su ejercicio; por mandato constitucional en Colombia solo están excluidos los miembros de la Fuerza Pública de tal derecho que está necesariamente integrado a la concepción democrática del Estado social de derecho.

Hay otras limitaciones de índole constitucional y legal que sencillamente no son aplicadas, como por ejemplo las que prohíben a los empleados públicos la presentación de pliegos de peticiones y la celebración de convenciones colectivas o la realización de huelgas, son normas inanes como lo demuestran los recurrentes paros de jueces y fiscales que a su vez configuran violación de los derechos del colectivo de ciudadanos en cuanto hace al acceso a la justicia.

Pero en general el derecho de asociación sindical está garantizado y protegido en Colombia; sin embargo subsisten conflictos a partir de la concepción del papel de los sindicatos ya no como elemento de equilibrio en las relaciones económicas y laborales sino como agentes de partidos o movimientos políticos e incluso de organizaciones armadas ilegales. Es decir, lo que Marx llamaba y criticaba como anarcosindicalismo, convertir a los sindicatos en correas de transmisión de una ideología.

Y ese anarcosindicalismo es el que todavía se atrinchera en el seno de muchas organizaciones sindicales en Colombia y Latinoamérica; alentadas por la desueta tesis del vanguardismo obrero los anarquistas han convertido los sindicatos en apéndices de unos poco realistas movimientos políticos que insisten en la profundización de la crisis del sistema (nación, sociedad, empresas, etc.) sin aportar ningún esfuerzo en la construcción del equilibrio necesario en las relaciones sociales, económicas o políticas de los diferentes estamentos productivos y sociales.

Es ese anarcosindicalismo que se refleja en la infiltración de elementos de organizaciones armadas ilegales para convertir a los sindicatos en otro instrumento de la combinación de las formas de lucha como se desprende en el llamado que hacen las Farc para incidir en las elecciones de la Central Unitaria de Trabajadores CUT a realizarse en el mes de junio.

En efecto, a través de Anncol y otros medios propagandísticos las Farc llaman a “la base sindical” y a los “sectores revolucionarios”, “sectores independientes y de clase”, que a juicio de la narcoguerrilla “no han renunciado a su esencia marxista y revolucionaria”, a derrotar a la “derecha sindical” que califica como uribismo, para convertir a la Central obrera en un instrumento de movilización y la lucha por la terminación del conflicto armado y la construcción de la paz, mediante el apoyo a los diálogos de La Habana[1].

Es de amplio conocimiento público como algunos de los sindicatos afiliados a la CUT tienen una estrecha relación con las Farc, así quedó probado con la captura de directivos de Fensuagro en campamentos de la narcoguerrilla y en otras operaciones contra las milicias terroristas. La influencia de esta organización criminal es evidente en sectores de empleados del Estado y de la industria minero extractiva y los servicios públicos. Son esas organizaciones utilizadas por el PC3 y eternas firmantes de los documentos de la llamada Marcha Patriótica, en las que las Farc depositan sus esperanzas para convertir el sindicalismo en un elemento de choque y desestabilización social, económica y política para profundizar la crisis del país y abonar el camino para imponer su pretendida Plataforma Bolivariana.

Mediante la desinformación las Farc y sus instrumentos anarcosindicalistas pretenden deslegitimar a las directivas que han asumido con responsabilidad, seriedad y apego a la ley su papel en la CUT, tildándolos de “mafia sindical que hizo de la corrupción y el tráfico de influencias con los pliegos laborales y los derechos de los trabajadores su principal razón de existencia”[2].

Habría que preguntar qué logros para la clase trabajadora o los países han alcanzado los fundamentalistas marxistas-leninistas en el sindicalismo colombiano o latinoamericano. Si algo precisamente ha deslegitimado al sindicalismo son esas posiciones sectarias y anarcosindicalistas que han merecido el rechazo de los trabajadores y ciudadanos como se refleja en la baja tasa de sindicalizados y en el marchitamiento de las organizaciones sindicales como expresión del derecho fundamental de asociación.


  1. ANNCOL. Elecciones en la CUT, a derrotar la derecha sindical. Horacio Duque Giraldo. 28 de enero de 2013. En: http://anncol.eu/index.php/opinion/horacio-duque-giraldo/255-horacio-duque-giraldo-archivo/1488-ene-28-elecciones-en-la-cut-a-derrotar-la-derecha-sindical
  2. Ibíd.
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1 comentario

Publicado por en enero 31, 2013 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “LA CUESTIÓN SINDICAL

  1. LUIS JORGE PULIDO

    febrero 5, 2013 at 12:35 am

    No se, de donde sacan los guerrilleros en La Habana que en Colombia han existido organizaciones sindicales de “DERECHA”, Desde que tengo uso de razon las organizaciones sindicales en este pais han sido de tendencias y orientacion de IZQUIERDA. Otra cosa es que hace algun tiempo algunas de ellas no se identificaran plenamente con movimientos subversivos como las guerrillas. A estas, seguramente, es a las que se refiere Marquez, catalogandolas como de DERECHA.

     

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