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A DIEZ AÑOS DE LA BARBARIE FARIANA EN EL NOGAL

07 Feb

A DIEZ AÑOS DE LA BARBARIE FARIANA EN EL NOGALEl 7 de febrero de 2003 las Farc cometieron el peor acto de narcoterrorismo contra Bogotá, apenas comparable a lo que en el siglo pasado hiciera Pablo Escobar.  En el club El Nogal los terroristas de las Farc se cobraron la vida de 36 inocentes personas y 200 más quedaron heridas. Los daños materiales causados ascendieron a 2.700 millones de pesos.

Diez años después y en contra de lo ya conocido en las investigaciones realizadas por la Fiscalía, las Farc siguen queriendo sembrar dudas sobre su responsabilidad en el cobarde atentado, uno de sus apologistas de cabecera Dick Emanuelsson todavía anda regando en Europa la falsedad de que el atentado fue una maniobra política del Estado para que las Farc fueran declaradas internacionalmente como organización terrorista[1]. El cinismo narcoguerrillero y de sus aparatos propagandísticos y políticos no conoce límite alguno.

En esa fatídica noche del 7 de febrero de 2003 las Farc hicieron detonar en el club El Nogal un Renault Mégane, modelo 2003 color rojo cargado de explosivos, 200 kilos de una combinación de anfo con TNT y clorato de potasio. La mezcla de los tres da como resultado una poderosa bomba. El anfo es un explosivo muy poderoso, el TNT es un multiplicador y el clorato de potasio es un explosivo incendiario. El daño no fue el esperado por las Farc porque su hombre erró al colocar el vehículo en el cuarto piso, cerca de una de las columnas más importantes de la infraestructura del edificio lo que amortiguó la onda explosiva y sus fatales consecuencias.

Para esa fecha las Farc si tenían una “intención política” en la comisión del atentado, demostrar que como habían anunciado en febrero de 2002 cuando terminó la zona de distensión del Caguán, estaban en capacidad de pasar a una fase avanzada de la guerra de guerrillas y de trasladar el conflicto a las zonas urbanas, especialmente a Bogotá. Eso quedó demostrado y provocó la condena de la comunidad internacional que calificó a esa organización como terrorista con todo lo que ello representa. Solamente los comunistas rechazaron en ese momento las intenciones de las declaraciones presidenciales. Fiel a su labor de desinformación y de acudir a la defensa del narcoterrorismo argumentando que culpar a las Farc era un pretexto para justificar la guerra sucia contra toda la oposición demócrata, el semanario Voz señaló que la acusación contra la narcoguerrilla hacia parte de la ambición de Uribe de llegar más allá y cerrar todas las puertas a una solución negociada al conflicto[2].

La responsabilidad de las Farc a pesar de los vanos intentos de sus apologistas y auspiciadores por ocultarla, quedó más que en evidencia con los hallazgos en los computadores del abatido cabecilla terrorista Víctor Julio Suárez Rojas, conocido como Mono Jojoy. En correos electrónicos firmados por los alias ‘Jorge’, ‘Joaco’, ‘Fabián’ y ‘Martín’,  dicen: ‘Camarada Manuel, -correo dirigido a Tirofijo-, la orden que le dimos a el ‘Paisa’ fue estallar la bomba frente al Club del Nogal, cuando estuvieran personajes importantes como generales, ministros de Gobierno. Pero últimamente ha surgido la posibilidad real de explotarlo ante la presencia de 150 industriales y 10 diplomáticos, quienes se reúnen semanalmente. Nosotros estamos de acuerdo, al igual que el ‘Mono’, antes de que todo cambie porque en Bogotá hay una cacería de brujas espantosa. Ayer pasaron a San Vicente 11 helicópteros‘”. Y en otra comunicación de la época, alias ‘Jorge’ envía un correo en el que cuenta cómo se realizaría el atentado contra el Hospital Militar. “El Paisa’, a través de ‘Joaquín’, propone poner un carro bomba al Hospital Militar de Bogotá. En un lugar que daña gran parte del instrumental, que vale un coronal. Nosotros estamos de acuerdo, falta la opinión del camarada“, según se leen en las pruebas en poder de la Fiscalía.

En estos correos y centenares más encontrados en los computadores de los bandidos se aprecia el absoluto desprecio por el D.I.H. y los DD.HH., que la izquierda colombiana no duda en invocar cuando de defender el narcoterrorismo se trata. Crímenes de lesa humanidad como el atentado contra el club El Nogal serían los que quedarían impunes de prosperar los acuerdos de La Habana con el indulto y la amnistía disfrazadas en el marco jurídico para la paz que aprobara el Congreso colombiano y que ahora los terroristas quieren ampliar a delitos relacionados con el narcotráfico.


  1. EMANUELSSON, Dick. El atentado en el club El Nogal como herramienta política. Rebelión. En: http://www.rebelion.org/hemeroteca/plancolombia/100303dick.htm
  2. Ibíd.
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Publicado por en febrero 7, 2013 en Opinión Pública

 

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