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NO PROVOCAMOS VÍCTIMAS, SÓLO DAÑOS COLATERALES

12 Feb

NO PROVOCAMOS VÍCTIMAS, SÓLO DAÑOS COLATERALESDe la misma forma en que cínicamente dicen que no secuestran sino que retienen o toman prisioneros, los terroristas de las Farc a través de Jesús Emilio Carvajalino, alias “Andrés París”, se refirieron a las miles de víctimas que han generado en Colombia en estos más de 50 años de accionar criminal, no son víctimas, son daños colaterales de la guerra dijo en La Habana al ser interrogado sobre el particular[1].

El cabecilla narcoterrorista, visiblemente enojado por el cuestionamiento a la indudable violación sistemática de las Farc al D.I.H. al atacar directamente a la población civil, no sólo evadió responder por las víctimas sino que justificó los crímenes de la narcoguerrilla tratando de señalar al Estado como corresponsable y a “los drones de los generales norteamericanos donde quiera que tienen tropas invasoras”.

No puede esperarse una explicación lógica de un individuo que evidentemente tiene una patología criminal como se desprende de su propia justificación de haber ingresado a la banda terrorista: “Viendo la necesidad de preservar la vida y la perspectiva de continuar la experiencia revolucionaria iniciada en la Juventud Comunista, en nuevas condiciones, es decir en la lucha armada, pues decidí ingresar a las filas de la guerrilla[2], como dice sin ningún rubor.

De manera que para estos delincuentes preservar la vida es lanzar tatucos o cilindros bomba contra humildes viviendas; sembrar minas antipersona en las veredas por donde transitan campesinos e indígenas; volar un albergue infantil porque fue construido por el Ejército con apoyo económico extranjero; degollar a un pequeño para enviarle un mensaje a una unidad militar o asesinar a cientos de niños reclutados a la fuerza por haberse comido un pedazo de panela o dormirse u obligar a niñas, igualmente forzadas, a tener abortos después de haber servido de juguete sexual a los mandos de las estructuras criminales. Esos, entre otros crímenes, son los que Carvajalino llama “efectos colaterales” para explicar lo que llama el precepto “guevarista” de que el guerrillero es el escalón superior del ser humano[3].

Total es el desprecio de las Farc por la vida humana. Nada parece detenerlas en su afán de alcanzar sus objetivos narcopolíticos de terror y muerte, de ahí que la voz de las víctimas les asusta, no por el peso moral de saberse los victimarios, sino porque si se habla de ellas “los puede llevar  una situación de “incomprensión” frente al país[4].

En este tema no se puede llamar a engaños. Las Farc nunca se han reconocida obligadas por el D.I.H. excepto para exigir a través de sus aparatos políticos, colectivos de abogados y ONGs, que se les aplique a ellas. Hay que recordar que el extinto cabecilla Tirofijo decía burlonamente en el Caguán que qué era esa vaina del D.I.H., que las Farc nunca lo habían firmado.

El argumento de las Farc es que ellas tenían derecho a alzarse en armas debido a la injusticia de la sociedad colombiana y que por ello sus integrantes no pueden ser ética ni jurídicamente castigados por la violencia que han desplegado, pues simplemente han ejercido un derecho universalmente reconocido: la rebelión. en gracia de discusión, supongamos que las Farc tienen razón y que efectivamente su levantamiento armado tuvo un origen justo. ¿Significa eso que las Farc no tienen que responder ante sus víctimas?[5]

La respuesta es negativa por una sencilla razón: en el mundo contemporáneo, para que una rebelión armada sea legítima, no basta que persiga un fin noble y que tenga un origen que la justifique; es igualmente necesario que la violencia que los rebeldes desplieguen no sea cruel ni desmesurada. Por decirlo en el viejo lenguaje medieval, retomado por filósofos contemporáneos como Walzer, una guerra justa no sólo debe tener un origen justo sino que debe emplear medios bélicos justos. Toda rebelión que pretenda ser justa debe entonces respetar las reglas del derecho internacional humanitario, que son las que enmarcan hoy las acciones legítimas de guerra[6].

Es un hecho que las Farc no respetan mínimas normas de la guerra, ni del D.I.H. lo que política y jurídicamente va a tener consecuencias en la aplicación del llamado marco jurídico para la paz y a la luz de los acuerdos internacionales suscritos por Colombia como el Estatuto de Roma, habida cuenta que según sus voceros ellos no van a responder por sus víctimas lo que hace imposible la aplicación de los principios de verdad, justicia y reparación presentes en la Justicia Transicional que el gobierno ha dispuesto para facilitar los diálogos y eventuales acuerdos de paz.

 


  1. EL TIEMPO. Jefe de Farc responde sobre daños a los civiles. 11 de febrero de 2013. En; http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.eltiempo.com
  2. KAOS EN LA RED. Andrés París: No venimos a La Habana a rendirnos. La Habana. 19 de diciembre de 2012. En: http://kaosenlared.net/america-latina/item/41157-andr%C3%A9s-par%C3%ADs-farc-ep-no-venimos-a-la-habana-a-rendirnos.html
  3. Ibíd.
  4. EL TIEMPO. Ob.cit.
  5. UPRIMNY, Rodrigo. Las Farc y sus víctimas. El Espectador. 27 de octubre de 2012. En: http://www.elespectador.com/opinion/columna-383620-farc-y-sus-victimas
  6. Ibíd.
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Publicado por en febrero 12, 2013 en Opinión Pública

 

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