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¿QUEDA UN LEGADO POLÍTICO CHAVISTA?

10 Mar

QUEDA UN LEGADO POLÍTICO CHAVISTAA propósito de la desaparición física del caudillo venezolano Hugo Rafael Chávez Frías, cabe preguntarse si en Venezuela y en Latinoamérica y el Caribe, realmente queda un legado ideológico y político o se la experiencia del presidente venezolano no será más que otro ejemplo del populismo demagógico que en esta parte del mundo ha cautivado desde sus orígenes como naciones independientes.

Primero habría que definir si el chavismo en si es una ideología, un modelo político original y auténtico. El mismo término proviene del griego y está conformado por la unión de dos partículas de dicha lengua: idea, que se define como “apariencia o forma”, y el sufijo –logia, que puede traducirse como “estudio”.

La ideología es el conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, una colectividad o una época. También se trata de la doctrina filosófica centrada en el estudio del origen de las ideas. La ideología tiende a conservar o a transformar el sistema social, económico, político o cultural existente. Cuenta con dos características principales: se trata de una representación de la sociedad y presenta un programa político. Es decir, reflexiona sobre cómo actúa la sociedad en su conjunto y, en base a eso, elabora un plan de acción para acercarse a lo que considera como la sociedad ideal[1].

Ateniéndonos a esa definición básica en un juicio a priori podría decirse que el chavismo transformó la sociedad venezolana y en parte latinoamericana, con sus planteamientos del modelo bolivariano como desarrollo del socialismo del siglo XXI proclamado por Cuba y Brasil en el Foro de Sao Paulo y recogiendo alguna terminología histriónica de movimientos armados ilegales como el mismo M-19 y las Farc de Colombia, presentándolos como “ejércitos revolucionarios”.

El origen mismo del chavismo rompió las normas constitucionales venezolanas cuando quiso acceder al poder mediante un golpe de estado contra el régimen legítimamente elegido (1992) y luego de su perdón gubernamental el ascenso mediático con un discurso que mezcló siempre elementos del marxismo, el cristianismo, el socialismo del siglo XXI, el indigenismo y fundamentalmente un nacionalismo chauvinista aprovechado para generar el conflicto social a través de la lucha de clases en un país que tenía elevados índices de pobreza y un desencanto absoluto con el modelo político tradicional.

Si por definición teórica se tratare, lo alcanzado por Chávez estaría más cercano a la interpretación marxista de ideología para deslegitimar cualquier concepción del Estado distinta a la de quien tiene el poder, pero para legitimar el propio mediante la manipulación de los estados de pobreza o de opresión de las mayorías populares.

La ideología es el conjunto de ideas, dicen los marxistas, cuya relación con la realidad es menos importante que su objetivo (evitar que los oprimidos perciban su estado de opresión). Por eso Marx afirma que la ideología genera una falsa conciencia sobre las condiciones materiales de existencia del hombre. En este sentido, la ideología es una herramienta de control social para despojar al ser humano de su libertad, transformándolo en parte de una masa manipulable.

Ese control social es ejercido desde el comienzo de sus mandatos por Chávez mediante la explotación de tres elementos fundamentales: La inconformidad con los políticos tradicionales para aislarlos popularmente y descalificar cualquier intento de oposición; los estados de pobreza que alimentan la lucha de clases y sobretodo el uso y abuso del inesperado poder económico dado por los precios del petróleo que le permiten comprar apoyos interna y externamente. La normatividad era lo de menos, esta fue acomodada a la medida de sus intereses gracias a la cooptación de los poderes públicos por parte del ejecutivo.

¿Cambio Chávez el modelo económico? No, estableció controles estatales y nacionalizó algunas empresas estratégicas, pero el modelo siguió obedeciendo a la lógica del libre mercado, mercado capitalista si se quiere; la precariedad de la capacidad industrial venezolana obliga al Estado a depender del petróleo y paradójicamente su mayor socio comercial es el mercado de los Estados Unidos de América, país al que convirtió en el blanco de su crítica permanente hasta el monto de no tener relaciones diplomáticas normales pero sostener la relación económica de la cual depende.

Las élites económicas mediante procesos de nacionalización o expropiación fueron simplemente cambiadas por nuevas élites cercanas al gobierno pero sin cambios sustanciales en la forma de aprovechamiento del poder económico.

¿Hubo transformación cultural? No, el hecho del evidente aumento del nivel de escolaridad, en todos los niveles, no indica ni implica un cambio cultural. La cultura venezolana siguió y sigue respondiendo a los mismos parámetros que la han caracterizado como nación a través del tiempo. Sin lugar a dudas puede afirmarse que el chavismo no introdujo un cambio sistemático de representaciones, valores y creencias, que refleja la forma en que los miembros de una formación social viven sus condiciones de existencia y las justifican o rechazan.

Tampoco puede hablarse de una transformación política en tanto la obra de Chávez se reduce al acomodo de las normas a los intereses propios del gobernante, algo común a todas las expresiones de caudillismo en América y el mundo. Tanto así que no existe un solo partido gobernante a imagen y semejanza de los modelos socialistas como el cubano que le sirvió de ejemplo, sino una alianza de distintos matices autoproclamados revolucionarios. La gobernabilidad la aseguró no mediante el apoyo real e irrestricto del poder popular, sino fundamentalmente mediante la captura de los poderes públicos para legislar y fallar judicialmente conforme a la orden del ejecutivo.

En la cultura política lo único atribuible a Chávez es la introducción del lenguaje camorrero, insultante y descalificante a quien no compartiera su discurso a cualquier nivel, nacional o internacional, llegando incluso a la amenaza de conflicto armado o de violencia doméstica para domeñar cualquier oposición, haciendo uso de los poderes públicos para amedrentar y silenciar, incluso desterrando a las figuras de la oposición política en Venezuela, táctica que reemplazo el paredón utilizado por los comunistas cubanos en su momento.

Como acertadamente señala Marcela Padilla Guerrero, aunque el populismo en Latinoamérica es un término ambiguo y complejo, pues el contexto económico y social sobre el que se ha enmarcado no siempre ha sido el mismo, sin embargo guarda ciertas características que lo definen como tal, estas tienen que ver con la relación directa entre líder-seguidores, por su actitud paternalista y personalista y por contar con un líder carismático que habla en nombre del pueblo y en donde los seguidores se muestran convencidos de las extraordinarias cualidades de su líder para mejorar su situación personal o la de su entorno[2].

La historia del populismo está ligada al transcurso mismo de Venezuela como república, desde Páez hasta Chávez, este último señalando sin pudor que retoma el ideal del Libertador Bolívar, que quien para los estudiosos de los documentos verdaderamente bolivarianos, es diametralmente opuesto a la prédica chavista. Pero Bolívar es una figura inmensa para el contexto latinoamericano y apropiarse de ella le otorgaba un inmenso capital político, algo no logrado por otros socialistas que insistían en unir el pensamiento de Marx, Lenin o el Che Guevara.

El populismo chavista, como los otros populismos, insistió en llevar el país hacia un futuro, un rumbo mejor, pero sin definirlo, sin establecer objetivamente esa meta, basta con decirle a los más necesitados que algún día tendrán algo mejor para ganar sus corazones y sus mentes. Chávez no fue Bolívar redivivo, se asemeja más a Perón y sus descamisados, el líder argentino desapareció hace cerca de 20 años pero sigue gobernando el país austral al manejarse su imagen mediática para sostener el poder.

Seguramente la manipulación mediático del mito le permitirá a los chavistas sostenerse por un período de tiempo en el poder, pero no por el legado ideológico inexistente sino por la reiteración del discurso miserabilista y el señalamiento de que algún dia el futuro será mejor como lo decía el comandante presidente. De ahí el interés no sólo de sepultarlo al lado de Bolívar sino en una urna de cristal para manipular demagógicamente el culto a la personalidad que sucede a la desaparición de la figura.

 


  1. DEFINICION.DE Ideología.  En: http://definicion.de/ideologia/#ixzz2MyAaZ18x
  2. PADILLA GUERRERO, Marcela. ¿Por qué tiene éxito el discurso de Chávez? Universidad Complutense, Madrid. 2008. En: http://www.academia.edu/619535/_Por_que_tiene_exito_el_discurso_de_Hugo_Chavez
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Publicado por en marzo 10, 2013 en Opinión Pública

 

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