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LA OPINIÓN PÚBLICA QUE MENOSPRECIA SANTOS CALDERÓN

28 Mar

LA OPINIÓN PÚBLICA QUE MENOSPRECIA SANTOS CALDERÓNFarc y gobierno coinciden en señalar que la opinión de los ciudadanos es intrascendente y de poca importancia frente al proceso de La Habana, para ellos sólo importan los cantos de sirena de sus aduladores y apologistas, los de las Farc interesados políticamente en conquistar espacios y escenarios que ya habían perdido militarmente en los últimos 11 años, para los de Santos Calderón movidos por apetitos electoreros y de fugaz protagonismo.

Hay que ver la catadura moral de quienes tomándose la vocería del presidente descalifican e injurian a quienes osan criticar la irresponsabilidad que frente a las instituciones democráticas, el ordenamiento constitucional y legal, implica la forma subterránea y de espaldas al país con que negocia el gobierno con el narcoterrorismo, dejando de lado más de 50 años de sacrificio de nuestros heroicos soldados y policías como el de cientos de miles de ciudadanos inocentes asesinados impunemente por los agentes del comunismo totalitario.

Antes de entregarle sin condiciones el Estado a los narcoterroristas el presidente debió oír las voces de los colombianos que no lo eligieron para ese fin protervo sino para consolidar lo obtenido en 8 años de continuas y permanentes victorias de nuestras FF.MM sobre esa organización criminal hasta el punto de reducirlas a sus etapas primarias y conducirlas a una eminente derrota. Es cierto que en estos dos años se han propinado certeros e importantes golpes a las Farc, pero no precisamente como resultado de la voluntad política del gobernante por derrotarlos, sino gracias a la perseverancia de nuestros militares y policías que anteponen el deber  y legal de garantizar la seguridad ciudadana.

Ni como ministro de defensa del anterior gobierno, ni ahora como presidente ha sido Juan Manuel Santos Calderón el artífice de las derrotas propinadas a las Farc, él nunca ha sido el estratega militar que conduce sus ejércitos a la victoria, siempre ha sido el politiquero oportunista que ha buscado hacer su propia historia sobre la sangre de los colombianos asesinados en ese conflicto que nos impusieron los comunistas desde finales de los 40 al crear las organizaciones bandoleriles conocidas en los 60 como las Farc; agazapado tras el discurso contra el narcoterrorismo siempre estuvo oculto el entreguista apaciguador y amigo de la narcoguerrilla que propuso el despeje del país aún antes que lo hiciera Pastrana en un pedazo de la patria, su afán por ser presidente era cumplir lo que desde las épocas de Samper ya proponía, negociar a cualquier precio con la narcoguerrilla.

No es un espíritu guerrerista o el ser enemigo de la paz el que mueve a la mayoría de quienes critican esa entrega injustificada de la majestad del orden y la ley en La Habana; son voces que provienen de todos los sectores sociales, económicos y políticos del país que se resisten a aceptar que los autores de las peores páginas de nuestra historia y pese a sus innumerables e inenarrables crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad pasen impunemente de las filas de las bandas criminales a ser protagonistas de primer orden en la conducción política de la nación, premiados además con amplias zonas de control donde van a reeditar las llamadas “repúblicas independientes” para continuar delinquiendo contra la sociedad colombiana.

Se cumple sin razón el sueño de alias Alfonso Cano cuando hablaba de “compartir el poder” como requisito para una hipotética e incierta paz[1], cuando aún vivían el sueño de haberse convertido en un ejército capaz de pelearle al Estado su primacía en el control territorial, político y militar de vastas zonas del país y aún saboreaban los triunfos de Las Delicias, Patascoy, Miraflores, El Billar, San Juanito, Dabeiba-Mutatá y Mitú, alcanzados en el gobierno de Samper Pizano hoy adalid de la propuesta entreguista de Santos Calderón, por haber sido el pionero de convertir a ciudadanos, soldados y policías en mercancías de intercambio en el famoso despeje de Cartagena del Chairá y haber entregado el país a las peores prácticas de la narcopolítica que también quedó impune.

Estos diálogos sin compromisos previos de renuncia al narcotráfico y al terrorismo, sin definiciones jurídicas que comprometan verdad, justicia y reparación a las víctimas de 50 años de demencial criminalidad –no a las que las Farc quieran señalar como tales a través de sus aparatos de bolsillo como el Movice o la Marcha Patriótica-, sólo pueden traer como consecuencia una nueva frustración y un país desmoralizado a merced de una nueva oleada de excesos de la narcoguerrilla que necesariamente conducirán al país a nuevas formas de violencia. La estrategia de hacer concesiones a los terroristas para llegar a una paz negociada se ha probado suficientemente como ineficaz y como contraria a las expectativas del pueblo colombiano.

El presidente Santos lo sabe y, en algo que no muestran los medios de comunicación, en sus Consejos de la Prosperidad reiterada y sucesivamente se lo han expresado los colombianos de diferentes regiones del país, pero él hace oídos sordos a esos reclamos y propuestas, sólo escucha lo que se dice en los foros programáticos que las Farc a través de sus aparatos políticos vienen desarrollando, con la esperanza de encontrar aplausos e incentivos para su reelección.

Al señor presidente poco le interesa la voz del pueblo como lo demostró al burlarse del mandato otorgado por cerca de 9 millones de colombianos que lo eligieron para dar continuidad y consolidar la seguridad democrática, pero al menos sí debería tener la vergüenza de dar una explicación plausible a los cientos de campesinos, indígenas, finqueros y ganaderos, comerciantes y habitantes de Nariño, Cauca, Putumayo, Caquetá y otras zonas del país que no sólo son hoy extorsionados para aportar la logística sino amenazados a concurrir a la llamada marcha patriótica del 9 de abril convocada por las Farc y que él mismo se encargara de legitimar al señalar que el gobierno se haría presente. Sería el mínimo gesto de gallardía y dignidad que podría mostrarle a quienes hoy abandona a su suerte a manos del narcoterrorismo.


  1. El Tiempo, 8 de junio de 2002. Citado en: MACKENZIE, Eduardo. Las Farc, fracaso de un terrorismo. Nomos Impresores. 1ª reimpresión. Bogotá, D.C. 2008. Pág. 543.
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4 comentarios

Publicado por en marzo 28, 2013 en Opinión Pública

 

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4 Respuestas a “LA OPINIÓN PÚBLICA QUE MENOSPRECIA SANTOS CALDERÓN

  1. Rosita Welcker

    marzo 28, 2013 at 11:30 pm

    SANTOS LO UNICO QUE LE INTERESA ES LA REELECCION PERO NO LA VA OBTENER YA QUE NADIE CONFIA EN EL ES TRAMPOSO MENTIROSO ENGANA NO HACE NADA POR COLOMBIA ES UNA BASURA DE PRESIDENTE Y SI NO HAY UN CANDIDATO QUE DE VERDAD VALGA LA PENA VOTARE EN BLANCO PORQUE PERDER EL VOTO POR ESTAS BASURA ES MEJOR VOTAR EN BLANCO Y MUCHA GENTE QUE CONOZCO VOTARA IGUAL ASI QUE LOS POLITICOS PERDIENDO ESPACIOS Y ELECTORES SU MODELO COMUNISTA BARATO QUE SOLO LE DA MIGAJAS NO MAS .

     
    • Jaime Eugalvis

      abril 1, 2013 at 11:52 pm

      A ningun gobierno le interesa la voz del pueblo, por eso debemos pensar en un candidato que de verdad busque el bienestar de todos, que vele por la igualdad de derechos,que el erario publico sea bien invertido en favor de una mejor educacion, salud para que haya progreso humanitario.

       
  2. Augusto Gutiérrez

    abril 1, 2013 at 2:04 am

    Lamentablemente, aparte de vernos hundir a través de Santos en el hoyo profundo de las farc, con la entrega del país que él les está haciendo, no hacemos nada concreto, como convocar marchas en oposición a la política traicionera de Santos de no consultar con el país la propuesta de los debates de la Habana, ni de comentar los logros para saber “cuánto ha entregado” y como nos está vendiendo, por una reeleción y más, por un mal llamado Nobel de “Paz” que es lo que persigue. Triunfos vanales en los que solo él cree. Porque muchos no seríamos capaces de vender el país ni a sus ciudadanos, en una forma tan VIL.
    Pensemos en marchas, en grupos ciudadanos estratégicos con planes concretos, publicidad, firmas y demás, que seguramente tendrán el apoyo de la mayoría.

     
  3. Nestor Arboleda

    abril 20, 2013 at 2:28 pm

    Como me da pena de no estar de acuerdo con estos mensajes atrevidos de ciertos ciudadanos…pueda ser que tengan razon, pero en Colombia ningun ciudadano esta de acuerdo en nada politicamente hablando, siempre se encuentran sin razon para hablar o escribir en lo que haga o deje de hacer un presidente. Hasta este momento, ni con Uribe estan de acuerdo despues de ser el unico que resulto con pantalones bien puestos para daselojar del Caguan a esa partida de imbeciles de la FARC, no fue su tercer termino absoleto para continuar gobernando, porque como a Santos, lo juzgaron mal…piensen que es lo que realmente quiere?

     

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