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EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI A LA COLOMBIANA

12 Abr

EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI A LA COLOMBIANABien preocupante resulta el rumbo que el actual gobierno le está imprimiendo a sus relaciones con los demás componentes del poder público, adoptando  los mismos aires de confrontación de sus pares socialistas en el subcontinente, para estar a la moda, el presidente, directamente o a través de sus ministros y funcionarios, descalifica e injuria a quien en ejercicio de sus funciones  no concuerde o siga su línea de pensamiento político o sus actos como ha sucedido con la llamada Comisión de Relaciones Exteriores y actualmente con la Procuraduría General de la Nación.

De manera burda y grosera el ejecutivo ataca al Procurador General de la Nación por no compartir su visión sobre el llamado marco jurídico para la paz, el Ministro del Interior alegremente califica de torpedo contra la paz la posición jurídica adoptada por el ministerio público y se soporta en la débil interpretación del Fiscal General sobre el tema para generar un nuevo frente de violencia verbal y mediática contra quienes ven impunidad para los delincuentes en la posibilidad de que cualquier pena pueda ser suspendida para que “ejerzan” derechos políticos dejando a las víctimas de sus desafueros con un palmo de narices.

El ambiente de confrontación creado por Juan Manuel Santos y su equipo de gobierno evocan lo planteado por el señor General (r) Álvaro Valencia Tovar cuando señalaba que tales animosidades entre los órganos del poder público jamás se habían presentado en la vigencia de la Constitución de 1886[1] al indicar como posturas de esta naturaleza corresponden a juicios temerarios que afectan el buen nombre, el honor y la dignidad de personas y propician conflictos entre organismos sin que la verdad haya sido establecida en los escenarios que corresponde.

Y es que el gobierno de Santos Calderón quiere convertir en instrumentos políticos unas razones eminentemente jurídicas que deben debatirse en la Corte Constitucional, convirtiéndolas en un tema de controversia pública a través de los medios y en los corrillos de calle, para justificar sus propuestas apaciguacionistas y claudicantes frente al narcoterrorismo a falta de argumentos serios para explicar que ellas no constituyen verdadera impunidad frente a los delitos de lesa humanidad o crímenes de guerra cometidos en 50 años de depredación irracional.

El gobierno Santos Calderón ha sido cuestionado con razón por sus propios electores en tanto las propuestas como candidato frente al tema de la seguridad nacional no se corresponden en su ejercicio de gobierno, lo que indudablemente deslegitima la acción frente al narcoterrorismo que adoptó como política de gobierno. Sólo la consabida conducta clientelista y politiquera del Congreso Nacional le permite mantener la gobernabilidad, la fementida unidad nacional,  porque el rechazo popular a su accionar está más que demostrado ante la posibilidad de no castigo a los autores de tanta barbarie en nuestra historia nacional.

En esta época en que el simple cambio de definiciones de léxico es lo que preocupa a los amigos del gobierno o del narcoterrorismo para imponer la impunidad como condición para la paz, la palabra gobernabilidad viene siendo reemplazada por gobernanza, que se refiere más al relacionamiento del Gobierno con todos los actores de la sociedad, y que se preocupa por la legitimidad del Estado y no sólo por su efectividad[2].

Así, si un no comprobado millón de personas que salieron a respaldar las negociaciones con las Farc en La Habana suplen el mandato que a Santos Calderón le impusieron 9 millones de colombianos a su gobierno a partir de la promesa de consolidar la seguridad democrática para alcanzar una verdadera paz y no de reactivar políticamente a las narcoguerrillas para congraciarse con el socialismo del siglo XXI, el gobierno encuentra razones de legitimidad pero no de legitimación de sus políticas.

Lo justo y equitativo es que la demanda de inconstitucionalidad del llamado marco jurídico para la paz se debata en la Corte Constitucional, con argumentos jurídicos y no mediante el linchamiento mediático que del Procurador y de una gran mayoría de colombianos que no compartimos las propuestas claudicantes frente al narcoterrorismo, quiere hacer el actual gobierno.


  1. VALENCIA TOVAR, Álvaro. Armonía de los poderes públicos. El Tiempo. Opinión. 12 de octubre de 2007. En: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-2688417
  2. FORERO TASCÓN, Álvaro. Gobernabilidad. El Espectador. Opinión. 19 de agosto de 2012. En: http://www.elespectador.com/opinion/columna-368738-gobernabilidad
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2 comentarios

Publicado por en abril 12, 2013 en Opinión Pública

 

2 Respuestas a “EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI A LA COLOMBIANA

  1. Rosita Welcker

    abril 12, 2013 at 4:42 pm

    En Colombia nos estamos dejando amedrentar por alguien traicionero bandido oportunista llamado Juan Manuel Santos , quien subio a la presidencia por el voto de nueve millones de Colombianos Uribistas y fuimos enganados y traicionados, y creo diria yo que si seguimos en este letargo donde hablamos mucho por las redes sociales pero actuamos muy poco,pero miren con se adelantaron los de la izquierda orgizando marchas etc pero no hemos sido capaces de organizar nada asi estamos dejando que este judas Colombiano no este llevando a la Republica Bolivariana de Colombia siguiendo los pasos de Venezuela sin siquiera mover un solo dedo para obstaculizarlo menos impedirlo , increible lo que vemos que ese sujeto del judas Colombiano se esta convirtiendo en dictador de pura pacotilla y que no tiene ni liderazgo ni sabe hablar ni nada parecido, porque les digo ni siquiera Santos le da la talla ni a Chavez pero este rufian de Colombia es una basura comunista que nacio en la oligarquia y tiene a los Colombianos sumidos en la miseria ese es el comunista que vive como principe y quiere denigrar a los idiotas utiles Colombianos, Ojo pués que este hombre es una gran amaneza de las mas grandes porque se mete entre las sisanas luego sale como un escorpion a atacar con sus ponsonas .

     
  2. Juan Herrera

    abril 12, 2013 at 5:52 pm

    Desde la llegada de Santos, sus esbirros con Roy Barreras a la cabeza están pasando por encima de las leyes y la Constitución en afanosa carrera por entronizar a las Farc, asesinas, a la vida política sin el mínimo de reparación a las víctimas que somos todos los colombianos a quienes nos han violentado sin misericordia. No es posible que sigamos en silencio el sainete que orquesta Santos y le hacen solos maquiavélicos sus ministros como el mal encarado Carrillo, quien parece un verdugo antes que nuestro empleado. Sabemos que se han encaminado hacia otro norte porque la cobardía probada de Santos no le da para más. No aplaudo la posición de Uribe porque fue él quien nos dejó ese esperpento de presidente, pero estoy listo con mi voto y lo que sea necesario para quitarnos ese karma tan doloroso que tiene la cara payasezca de Santos. Es lastimoso que De la Calle y otros que están en La Habana sigan con la cabeza gacha el mandato de este socialista de pacotilla.

     

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