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LA DEMOCRACIA Y LA LIBERTAD TIENEN QUIEN LAS DEFIENDA

19 Abr

LA DEMOCRACIA Y LA LIBERTAD TIENEN QUIEN LAS DEFIENDAContrario a lo que señalan diversas informaciones derrotistas sobre la baja en la moral de combate del Ejército colombiano y de un repliegue de su decisión de neutralizar las acciones de las bandas criminales y narcoterroristas, nuestros soldados, fieles a sus deberes constitucionales y legales, no cejan ni por un instante en el cumplimiento de su misión institucional.

Y ese cumplimiento del deber es lo que más duele en estos momentos a las Farc en La Habana, no en vano sus esfuerzos políticos se dirigen fundamentalmente a presionar un cese al fuego bilateral, no para cumplirlo ellos como lo demostraron en la falaz tregua unilateral de diciembre de 2012 y enero de 2013, sino para evadir impunemente la eficaz y eficiente acción del Ejército en todo el territorio nacional.

A diferencia de la organización narcoguerrillera, el Ejército Nacional tiene clara la diferenciación entre la función política y el deber constitucional y legal en tanto no es similar de ninguna manera a lo proclamado por la “combinación de las formas de lucha” proclamada por el Partido Comunista en los años 40 para tomarse el poder mediante las acciones terroristas contra la población colombiana e imponer un modelo político socialista semejante al soviético de entonces o al cubano actual.

El Ejército Nacional y el conjunto de la Fuerza Pública no es constitucionalmente el brazo armado de ningún partido político, hasta el punto de que el artículo 219 de la Constitución de 1991 recogió el principio de no deliberación partidaria, ni de intervención en los asuntos políticos de soldados y policías, precisamente para garantizarle a todos los colombianos sus derechos fundamentales de participación y expresión ideológica y política.

Es una falsedad histórica del comunismo y de las Farc, como del Eln, señalar que la Fuerza Pública en Colombia ha estado al servicio exclusivo de las clases políticas gobernantes, tal falacia se cae por su propio peso cuando se observa que la Fuerza Pública también ha acompañado la gobernabilidad, la convivencia pacífica y el desarrollo de gobiernos locales de izquierda en diversos lugares del país donde democráticamente han ganado el favor popular en las elecciones.

Así como las Farc se ocupan insidiosamente de insistir en que no son terroristas, que no son narcotraficantes, que no reclutan menores ni secuestran, ni atacan a la población civil contra toda evidencia, insisten en tratar de desviar la atención a unos pocos hechos aislados en que miembros de la Fuerza Pública se han visto involucrados en excesos y abusos de su función, motivados por los mismos hechos y circunstancias fácticas que origina la existencia del conflicto, para declarase víctimas del Estado y de la sociedad colombiana como justificación para la comisión de delitos de lesa humanidad y crimines de guerra especialmente contra los sectores más vulnerables de nuestra nación.

Cuando Iván Márquez dice arrogantemente que No hemos combatido toda una vida por la paz con justicia social y la dignidad de los colombianos para terminar engrilletados en las cárceles de los victimarios (PAZFARC-EP.BLOG, 2013), la primera pregunta que debe formularse cualquier colombiano a partir de un pensamiento crítico y proactivo es si quienes combatieron a las Farc y demás organizaciones criminales si deben ser condenadas y encarceladas para justificar una paz que en esas condiciones solamente sería incubadora de nuevos conflictos violentos que harían nugatorio cualquier acuerdo de cese del conflicto.

Lo sucedido en los 80 y  90 con respecto al fallido proceso y a la muerte de dirigentes y activistas de la UP debe verse en todo el contexto histórico en que sucedieron los hechos y específicamente en lo sucedido en torno a la relación de las Farc y los cárteles narcotraficantes que fueron el detonante del llamado “genocidio”, omitirlo no sólo es un grave error político en el actual proceso de La Habana, sino que permite precisamente que las Farc y sus aparatos políticos legitimen una condición de víctimas que no se compadece con la realidad de los cientos de miles de hombres, mujeres y niños que han perdido la vida o han quedado lisiados como consecuencia de su accionar terrorista vinculado necesariamente a su actividad narcotraficante.

Actividad que quiere ser negada por las Farc al decir que no son narcotraficantes pero indicar públicamente que en el Valle, Chocó, Cauca y Nariño prevalezcan los cultivos de uso ilícito es debido a la existencia de un orden agrario injusto que lleva a la miseria a millones de campesinos, indígenas y afro descendientes que ante el abandono oficial y el incumplimiento de todas las promesas gubernamentales no tienen otra opción que la de cultivar coca, marihuana y amapola (PAZFARC-EP.BLOG, Las Farc-Ep somos revolucionarios, no narcotraficantes, 2013), zonas donde precisamente están ejerciendo su actividad criminal de la mano con las Bacrim.

Por si fuera poco, la acción narcotraficante de las Farc está universalmente documentada hasta el punto de comprometer gravemente a gobiernos extranjeros y específicamente a lo recientemente denunciado sobre las relaciones de la organización narcoguerrillera y el corrupto gobierno de Guinea-Bissau convertido por eso poder criminal del narcotráfico en el proveedor de armas para la narcoguerrilla colombiana.

No es pues una confabulación de los medios y el Ejército el señalamiento de narcotraficantes que pesa sobre las Farc, son las evidencias nacionales e internacionales que apuntan a evidenciar su verdadera naturaleza criminal y que les permite financiar su accionar terrorista. ¿O dirá como la Marcha Patriótica que lo hace con ferias de empanadas y bazares?

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2 comentarios

Publicado por en abril 19, 2013 en Opinión Pública

 

2 Respuestas a “LA DEMOCRACIA Y LA LIBERTAD TIENEN QUIEN LAS DEFIENDA

  1. Augusto Gutiérrez García.

    abril 19, 2013 at 11:45 pm

    Paz, triste paz, que solo entrega amplias zonas del territorio naciional a esos FATIDICOS TERRORISTAS HIPOCRITAS, que solo a Santos convencen con sus argumentos falsos………o se apoyan en la consabida VENIA COMPLACIENTE de nuesto lamentable presidente, quien, vaya uno a saber, comulga con las ideas de izquierda de aquellos a quienes les enrega el país.
    No olvidemos que su hermano es totalmente de izquierda y no seria raro su influencia en él, o a lo mejor éste, un virus de cuna que el país desconoce.
    Porque ese regalamiento y concesiónes generosas, no pueden ser más que comunión de ideas.

    Pobres de nosostros los colombianos con una paz impuesta y negociada en un comienzo a nuestras espladas.
    Paz, pobre paz, pobre País……………

     
  2. Nestor Arboleda

    abril 22, 2013 at 3:11 pm

    Es lamentable lo que se escucha de los reporteros sobre la paz en Colombia. Es de esperarse, por no dejar en dicho patriotico al dirigente que tuvimos anteriormente. Por razones o sin razones, le dijimos no al tercer mandato…pensemos que con este señor Uribe, que hizo o no, fue mucho mejor que lo que tenemos y hubo antes de El. El Pastranismo iba por el sendero de entregfar el pais y ahora Santos, se muestra como que no entiende la realidad. Todos los colombianos, somos un poco ignorantes, sobre lo que mas conviene o no al poais…ahora nos podemos avergonzar de haber dicho, hecho o no, a lo que se venia haciendo en esa epoca, para tener ahora que soportatr, la indecision del gobierno actual. Quien ayuda ahora? Santos que llame al Chapulin colorado…!!!!!!!!!!!!

     

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