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CRISIS CARCELARIA Y LAS CÁRCELES MILITARES

15 May

Crisis Carcelaria Y Las Cárceles MilitaresBien haría el señor General de la Policía Nacional Gustavo Ricaurte Tapia el asumir como le corresponde su papel de Director del INPEC y encontrar soluciones reales al grave problema carcelario en Colombia, en lugar de buscar figuración mediática participando en el injusto ataque contra las cárceles militares en el país.

Si, como él mismo señala, el 98% de los militares privados de la libertad observan un comportamiento ejemplar en sus sitios de reclusión, no se entiende cómo quiera generalizar el llamado escándalo del Tolemaida Resort que el amarillismo informativo ha creado en el país.

Hubo unos pocos casos, que no alcanzan a ser el 1% de la población carcelaria en los centros de reclusión militar que dieron lugar a la explotación sensacionalista de la prensa, propiciados por el Mayor (r) Maldonado en el 2010; sin embargo ciertos periodistas han tenido ese antecedente como un rico filón para buscar una figuración que realmente no merecen.

Hablar de privilegios exagerados o de comodidades en los centros de reclusión militar comparándolos con las condiciones de reclusión de la población general, además de injusto es absurdo, porque los permisos son concedidos conforme a las normas del régimen penitenciario y las condiciones en que se encuentran los militares privados de libertad simplemente obedecen a normas mínimas de respeto a los DD.HH de los detenidos, en su gran mayoría, personas que apenas están en el proceso investigativo y no han sido condenados por los delitos que se les imputan.

Las reiteradas informaciones, por ejemplo de la revista Semana, hacen parte de una campaña de enemigos ideológicos de la institución militar que aspiran ver en el patíbulo a los soldados y policías que han combatido a las organizaciones narcoterroristas y para quienes cualquier beneficio jurídico les parece demasiado cuando se trata de militares y policías sindicados de delitos de lesa humanidad aun cuando no hayan sido condenados. Delitos, que debe decirse de una vez por todas, si se cometieron fue al fragor del conflicto interno desatado por el comunismo desde hace 50 años con la tesis absurda de la lucha de clases y la combinación de las formas de lucha.

Los enemigos del Ejército señalan que la ausencia de una real privación de la libertad es una forma de impunidad, pero no señalan cuáles son las condiciones a que debe ser sometido el militar o el policía detenido para que ellos se sientan satisfechos en su ánimo de vindicta. Quizá aspiran a que en las cárceles castrenses se den las mismas condiciones de irrespeto y violación a los DD.HH que han sido tradicionales en las cárceles ordinarias, es decir con su carga de hacinamiento, insalubridad e inseguridad que las caracteriza.

En sus apresuradas declaraciones el señor General Ricaurte no señala qué normas del Régimen Disciplinario Penitenciario se están violando en las cárceles militares y no porque lo haya olvidado sino porque no pueden probarse tales violaciones sino a partir de especulaciones e infundios creados por los medios sensacionalistas para deslegitimar la existencia de sitios de reclusión especiales para el personal militar y de policía.

Qué más quisieran los narcoterroristas, sus apologistas y ciertos periodistas de pacotilla que les trabajan a sueldo, que ver a nuestros soldados y policías reducidos en condiciones humillantes en centros carcelarios comunes a merced de los delincuentes que combatieron; no pocos legisladores y politiqueros oportunistas han aprovechado la información sensacionalista para obtener figuración y simpatías entre los electores que comparten el odio visceral por nuestras instituciones inoculado por el comunismo, o socialismo o bolivarianismo, especialmente contra nuestras FF.MM y de Policía.

Los militares y policías que hoy se encuentran privados de la libertad son sindicados de delitos de lesa humanidad, especialmente homicidio o lesiones personales en persona protegida, sin que su situación jurídica se haya resuelto porque la Fiscalía o los jueces no han encontrado pruebas reales de responsabilidad penal, pero mantienen la privación de la libertad como un castigo injustificado por indicación de algunas ONGs y gremios sindicales que hacen parte de la estructura política de las narcoguerrillas; mientras los criminales que son capturados por el Ejército o Policía gozan de todas las garantías y son dejados en libertad por tecnicismos o interpretaciones leguleyas, al soldado y al policía se les niega el debido proceso, el derecho a la defensa, la presunción de inocencia en contra de lo ordenado por el art. 229 de la Carta.

Los términos contemplados en los Códigos Penales y de Procedimiento Penal son absurdamente pretermitidos por los operadores judiciales en perjuicio del militar o del policía y ya hay toda una arremetida de estos para recluir en cárceles comunes a quienes son señalados por las ONG afectas a las narcoguerrillas, ha sido necesario incluso recurrir a la acción de tutela que debe llegar a la Corte Suprema de Justicia para que se respeten los procedimientos, porque los miembros de Asonal de los juzgados y tribunales departamentales presumen la culpabilidad del soldado o del policía y contra toda evidencia se consagra la palabra del delincuente como verdad revelada.

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4 comentarios

Publicado por en mayo 15, 2013 en Opinión Pública

 

4 Respuestas a “CRISIS CARCELARIA Y LAS CÁRCELES MILITARES

  1. ASARIAS EMILIO LOPERA

    mayo 19, 2013 at 3:50 pm

    este malparido es un bavoso corruto al igual que el presidente santos

     
  2. Nestor Arboleda

    mayo 20, 2013 at 3:46 pm

    Ya lo habia mencionado; La Corte Suprema de Justicia…CUAL? alli en Colombia muy pocas veces se ve que hagan algo en derecho a su potestad. Son intransigentes en los derechos al ciudadano, no habren un libro de Justicia a favor de un caso u ofensa de un ciudadano, solo van a lo mas facil y que creen es o seria lo justo…son un poco ineptos en sus conclusiones a los veredictos que afrontan las FFMM y de Policia, como algun ciudadano comun que tal vez sea acusado con razon o sin razon…el ciudadano anda suelto para ver que sucede, bien o mal. Que ironia. Este si que es un CANCER!

     
  3. Juan Herrera

    mayo 20, 2013 at 3:50 pm

    Semana y sus lacayos, siguen orientaciones de Santos, es decir, desprestigiar todo cuanto sea militar a pesar de que Santinflas fue Ministro de Defensa,inocuo por cierto. Las cárceles deben ser centros de rehabilitación y las militares cumplen a cabalidad esa función el general Ricaurte es un lenguaraz que no ha podido con ese cargo, entonces, desvía la atención hacia otros que si pueden hacer de los reclusorios sitios donde se respeten los derechos humanos. En las cárceles de Ricaurte, que son hoteles disfrazados, quien tiene dinero la pasa bien, los pobres sufren; ejemplo los Nule y los narcos que hacen fiestas con Inpec a bordo. Para los periodistas de Semana, que tratan de voltear todo lo que no sea Santos, deberían hacer un curso de verdad en el Sena, porque la verdad velada que manejan ni siquieera sirve para subir la imagen de su protegido JMSantinflas.

     
  4. HUBERT CARDONA

    mayo 21, 2013 at 2:40 am

    EL REDENTOR Q DENTRO DE POCO MORIRA CRUSIFICADO SI NO LO HACEN ; SU MISMA ISNTITUCION,LO HARA, EL ESTADO PARA LAVAR SEN LAS MANOS…Y PARA LOS Q CREEN Q LAS CARCELES SON LA SOLUCION PARA CONTRARESTAR LAS DISTINTAS MAFIAS Y DELINCUECIA EN COLOMBIA, HAY UNA SOLUCION , Y ES LA EDUCACION , INTEGRAL, EFICAZ, E INCLUYENTE.

     

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