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UN CÁNCER QUE DESTRUYE AL PAÍS

15 May

UN CÁNCER QUE DESTRUYE AL PAÍSLo sucedido en Bogotá es apenas la punta del iceberg de una Corrupción rampante que está destruyendo las instituciones; lo declarado públicamente por el ex contratista Julio Gómez, es revelador del grado de infiltración de este cáncer en el tejido público de la nación y en el que participan servidores públicos y agentes privados como células malignas que hacen metástasis en todos los órganos del poder local y nacional.

Desde aquella tristemente célebre consigna liberal de “reducir la corrupción a sus justas proporciones” (Julio César Turbay Ayala (1978-1982), esta se desbordo a extremos inimaginables; la coima o mordida se volvió el referente no sólo de la contratación con el Estado sino que incluso se extendió a las más simples diligencias que un ciudadano debe realizar ante las entidades, aquí se volvió costumbre pagar hasta por no hacer una fila para cumplir un trámite.

Para una democracia es supremamente grave que más de la mitad de un cuerpo colegiado pueda estar implicada en actos de corrupción que han sacudido no sólo a la ciudad, sino al país entero. Por cuenta de la malla vial, el sistema Transmilenio y el de Salud son miles de millones pagados por los contribuyentes que pasaron a manos privadas incluyendo al Alcalde, a su hermano Senador, al Personero y al Contralor distritales (los órganos de control que debieron vigilar para que eso no sucediera), y ahora uno de sus protagonistas revela que de 45 concejales 20 recibieron comisiones y dádivas por su ejercicio político a favor de los contratistas.

No se salva ningún partido político, incluido el recientemente creado partido verde, de esta feria de corruptelas que merecen todo el repudio de la ciudadanía, derecha e izquierda tienen su cuota de participación y quedan llamados a tomar las medidas del caso para expulsar de sus filas a los inmorales delincuentes que aprovechándose de los recursos públicos se enriquecen a costa de las necesidades de sus electores. Ninguno de estos individuos, de resultar judicialmente culpables, puede aspirar a volver a desempeñar el más humilde cargo dentro de la administración pública o a convertirse en vocero de alguna comunidad.

El triste ejemplo de la laxitud política y moral de la sociedad frente a hechos de corrupción es un acicate para que esas conductas se propalen; de hecho muchos de los corruptos, los que financiaron sus campañas políticas con dineros ilícitos, hoy pretenden convertirse en la conciencia moral del país y dan cátedra de cómo debe manejarse el Estado con el triste argumento de que no fueron condenados por la instancia correspondiente pero sin decir que esa instancia estaba manejada por sus copartidarios y aliados para conducir la investigación hacia la absolución.

La corrupción no es un mal reciente y esa reacción laxa de la sociedad se deriva del hecho real de que muchos de quienes condenaron actos corruptos de otros, terminan envueltos en los mismos ropajes clientelistas, corruptos y politiqueros; la condena a la corrupción por parte de nuestra clase política no ha pasado del discurso porque los métodos siguen siendo los mismos que la alimentan. Es inexplicable que no quiera endurecerse la normatividad relacionada con la contratación pública o que los mismos políticos de siempre, por ejemplo, ahora exijan que se les devuelva el manejo y control de los dineros de la salud como lo contempla la reforma ordinaria propuesta por el actual gobierno.

Estamos de acuerdo que debe surtirse el debido proceso frente a todas estas denuncias y que los señalados están cobijados por el principio de presunción de inocencia que consagra el art. 29 de nuestra Constitución, pero aquellos que resultaren condenados por estas conductas deben sentir no sólo todo el peso de la ley, sino que deben repara el daño hecho con su patrimonio y fundamentalmente deben ser condenados a la muerte política que de alguna manera debe afectar también a los partidos que los avalaron porque ellos tienen una responsabilidad directa en la escogencia y presentación de sus candidatos a los cargos de elección popular y de la administración pública.

Pero no sólo es en lo público. La Segunda Encuesta Sobre Prácticas Contra el Soborno en Empresas Colombianas 2010, realizada por Transparencia por Colombia y la Universidad Externado de Colombia, arroja que el 93% de los empresarios considera que hay empresarios que ofrecen sobornos en sus negocios, mientras que el 26% de ellos afirma tener programas e inversiones contra el soborno. El sector privado debe también caer bajo la veeduría de los ciudadanos y empresa que se sepa estimula o ejerce estas prácticas de corrupción debe ser vetada por los consumidores de bienes y servicios. En esto no se puede andar a medias tintas, no hay grises para contemplar este cáncer, la corrupción sólo debe ser vista en blanco o negro.

 

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1 comentario

Publicado por en mayo 15, 2013 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “UN CÁNCER QUE DESTRUYE AL PAÍS

  1. Nestor Arboleda

    mayo 20, 2013 at 3:10 pm

    Esto no es ni tampoco se cumplira nunca en Colombia la corrupcion de politicos INEPTOS para el cargo. Es solo que siempre se conoce la corrupcioon que existe, comenzando por los Magistrados de la Justicia, estos son mas ineptos y descalificativo el derecho de que se encuentra Colombia, dia a dia en desgracia, estos que se dicen ser Magistrados, son mas corruptos en toda la extension de la palabra…no sigamos diciendo pues la muestra de la piedra en el zapato, lo hizo el Doctor Uribe, y de que el siguiera haciendolo, todos los que estan en el curibito comandando el camino de Colombia, estarian purgando penas en las carceles .Olvidaron el caso 8 mil? lo de la las tales chuzadas? y mas por el estilo, era para acabarlos con pruebas, y cuando sew dieron cuenta que los descubririan, se vinieron contra lo que se deberia llamar ESCANDALO POLITICO…pero todos aquellos que se vinieron en contra de lo que realmente era necesario, acallaron la verdad con lloriqueos y alegando sobre sus derechos que no tenian, pero se siguieron ROBANDO! Esto no es nuevo…no importa el que diga si o no! dia a dia van sabiendo los problemas que ellos mismos hicieron y seguiran pudriendo a Colombia!

     

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