RSS

Las magistraturas deshonradas en el siglo de los jueces

30 May

Las magistraturas deshonradasHace muy poco tiempo la periodista María Isabel Rueda de El Tiempo (TIEMPO, 2012), recordaba lo declarado por el ex magistrado Jaime Ibáñez, cuando se refería a que el siglo XXI sería el siglo de los jueces; con razón la periodista señalaba una inquietud que ha preocupado a la mayoría de los ciudadanos pero que no ha tenido el eco suficiente para generar una protesta social contra el manejo chabacano y torticero del poder judicial en Colombia.

María Isabel Rueda hizo referencia al gravitante cuerpo colegiado de intocables, ejerciendo un derecho propio en el “siglo de los jueces”, como se ha demostrado reiteradamente cuando quieren imponer sus criterios personalísimos, sus vindictas y su odios sobre la correcta administración de justicia, hecho corroborado con la saña con que persiguen a funcionarios del anterior gobierno y a militares víctimas de la guerra jurídico-política del narcoterrorismo, mientras cínicamente se niegan a investigar cualquier conducta relacionada con la farcpolítica y la instigación del odio de clases y la combinación de las formas de lucha como forma de hacer política en el país en 50 años de depredación irracional.

Por si fuera poco lo anterior, los escándalos de corrupción o al menos de indelicadeza ética y moral rondan a diario las altas magistraturas, desde el carrusel de las pensiones hasta los permisos remunerados para disfrutar de cruceros por el Caribe aduciendo stress laboral.

Ser magistrado era uno de los más altos honores concedidos a un ciudadano no sólo en la antigua Roma, sino en nuestra república; ese honor estaba reservado para los más sabios de los jueces y debía ser ajeno a toda manipulación política o del poder pues el magistrado era el garante para la sociedad de la recta administración de la justicia. Sólo quienes ostentaban los mayores honores académicos y de ejercicio de la profesión de abogados podían llegar a esos escenarios que son los altos tribunales de la nación. La probidad, como sinónimo de honradez, rectitud de ánimo e integridad en el obrar, debía ser su mayor cualidad.

Desafortunadamente, hoy en día las altas magistraturas del poder judicial han perdido ese norte y en general el aparato de justicia sólo muestra su total incapacidad de luchar contra la corrupción, proteger al ciudadano de la inseguridad, garantizar que los culpables sean castigados y los inocentes exonerados. Aterra que quienes han convertido a este país en el reino de la impunidad, decidan que ahora van a liderar la sociedad. El liderazgo y el respeto que jueces y magistrados exigen tiene primero que ganárselo. Para ello los jueces deberían mostrar resultados concretos en la lucha contra la injusticia. Cuando los bandidos, corruptos, asesinos, terroristas, violadores y ladrones tengan miedo de una justicia eficiente y transparente, podrán los jueces reclamar que la sociedad reconozca su liderazgo (GÓMEZ MARTÍNEZ, 2009)

Cómo creer en la probidad de un magistrado acusado de haberse apropiado de los dineros de un cliente en el ejercicio profesional como abogado y que precisamente ese magistrado represente a la Corte Constitucional encargada de velar por el cumplimiento de la carta magna de la nación que asegura la existencia en un Estado social de derecho garante de la convivencia pacífica y un marco jurídico justo. Aun respetando la presunción de inocencia de ese magistrado, él no ha dado explicaciones claras y confiables sobre su conducta en torno a la acusación presentada por una ciudadana afectada, por el contrario, buscar a un tercero que sin pruebas intentara enlodar la reputación y la honra de la denunciante sólo sirve para aumentar las sospechas de su falta de ética y moral.

Cómo creer en la rectitud de ánimo e integridad en el obrar de magistrados que reciben regalos de sospechosos personajes vinculados al delito organizado o que no tienen pudor para tomar trago con presuntos testigos utilizados para enlodar el nombre de ciudadanos para justificar la animadversión y el odio de sus colegas contra algún servidor público.

Estas Cortes que no han tenido reparos en abrir investigaciones amañadas contra quienes osen cuestionar su papel de cogobierno inconstitucional e ilegal, no pueden ser garantía para los ciudadanos.  Si a ello se añaden los constantes conflictos de competencias y las sentencias contradictorias con las de otras Cortes, hay muchos motivos para creer que la politización de la justicia es un hecho. No olvidemos la sentencia según la cual “cuando la política entra a los tribunales, la justicia sale” (GÓMEZ MARTÍNEZ, 2009)

Mientras las altas cortes y el aparato judicial estén salpicados de corrupción e ineficiencia, el Poder Judicial no puede aspirar a guiar a esta sociedad. El colombiano honesto sabe que muchos fiscales y jueces son venales; no entiende por qué los hampones reciben penas simbólicas; observa a los criminales de cuello blanco saquear el presupuesto con total tranquilidad. Los ciudadanos se aburrieron de esperar que las múltiples reformas de la justicia agilizaran los procesos y garantizaran la igualdad frente a la ley (GÓMEZ MARTÍNEZ, 2009)

Muy negro es el panorama para la paz en Colombia si son estos jueces y magistrados quienes tendrán que elegir que cabecillas e integrantes de las narcoguerrillas serán judicializados por crímenes de guerra o delitos de lesa humanidad en la aplicación de la justicia transicional propuesta dentro del marco jurídico para la paz. Es allí donde nace el escepticismo de los ciudadanos sobre el proceso de La Habana. Si a pesar de las pruebas los magistrados se han negado a investigar y sancionar la farcpolítica, mucho menos van a asumir procesos contra los terroristas que puedan dificultar su tránsito impune a la actividad

Anuncios
 
1 comentario

Publicado por en mayo 30, 2013 en Opinión Pública

 

Etiquetas: , ,

Una respuesta a “Las magistraturas deshonradas en el siglo de los jueces

  1. Nestor Arboleda

    junio 3, 2013 at 1:07 pm

    Porque no se les exige que hagan su trabajo de acuerdo a la ley de Colombia, escrita en los Derechos del Hombre por Nariño? Se le olvido por completo, que el ser un juez es impartir la ley de acuerdo a lo que se hace mal, mas no se ajusta a perdonar, mas bien se debe imponer justicia y eso ellos en Colombia no lo saben hacer.

     

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: