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LA DICOTOMÍA FARIANA

18 Jun

LA DICOTOMÍA FARIANAAhora los cantinflescos embajadores de las Farc sueltan una perla inimaginada: No es cierto que la justicia internacional esté por encima de la Constituyente y el soberano y cualquier transicionalidad solo la concebimos como producto de un acuerdo (SIERRA, 2013), tal es la concepción “filosófica” de los bandidos expresada en respuesta a la revista Semana, sobre el alcance de la justicia penal internacional, Estatuto de Roma, y el marco jurídico para la paz elevado a rango constitucional por nuestro Congreso en procura de acuerdos de paz con esta narcoguerrilla.

En la misiva a la revista Semana, las Farc exponen la realidad de su papel en la mesa de La Habana, el momento en que la ciudadanía interviene no está reservado a la visión de exegetas desactualizados, pues el sexto punto del Acuerdo de La Habana no desarrolla el concepto, precisamente porque está subordinado al espíritu preambular del mismo, que indica sí, que habría un periodo de amplia difusión y debate abierto y que “la construcción de la paz es asunto de la sociedad en su conjunto que requiere de la participación de todos, sin distinción” (SIERRA, 2013); es decir que lo acordado en la mesa de negociaciones no es lo que configura la dejación de armas y la renuncia al terrorismo, sino que este paso sólo se dará condicionadamente a la aprobación de su Plataforma Bolivariana para la Nueva Colombia.

Es una especie del juego del con cara gano y con sello pierdes; los preacuerdos del gobierno Santos y las Farc no tienen obligatoriedad para la narcoguerrilla y así hace rato lo vienen demostrando; la infiltración diaria de los sucesos de la mesa a sus apologistas y a organizaciones no gubernamentales, sindicatos, asociaciones comunales y otros, de sus posiciones frente a los puntos de debate, demuestran que mientras el gobierno mantiene las reservas de información a los ciudadanos, los terroristas socializan a diario sus posiciones para debilitar la legitimidad de los argumentos gubernamentales y presionar así la imposición de sus tesis y el chantaje es pleno: No estamos hablando de una Constituyente para después de la dejación de las armas, sino de una Constituyente como tratado de paz y nuevo contrato social. (SIERRA, 2013)

No es vana la inusitada actividad de organismo como la Marcha Patriótica, el Partido Comunista y sus satélites constituidos como organismos defensores de derechos humanos, la creación de nuevos aparatos controlados por las Farc y el PCC, con el apoyo interesado del llamado sector izquierdista del Partido Liberal y otros grupos minoritarios, que tratan de vender a diario la idea de que la constituyente es la llave para la paz.

Las Farc le están diciendo claramente al país que no van a dejar las armas sino hasta cuando la sociedad colombiana acepte como verdad absoluta su Plataforma Bolivariana para la Nueva Colombia y se reemplace el Estado social de derecho por su propuesta totalitaria a imagen y semejanza de lo acontecido en Cuba y la Venezuela de hoy.

No es gratuito o mero tema de interpretación que las Farc insistan en que la Constituyente es más que un escenario de refrendación; es el espacio que define la paz. Está llamada a discutir sobre el eventual acuerdo de La Habana y a superar las salvedades y disensos que van quedando en el congelador (SIERRA, 2013); las Farc saben a qué le apuntan políticamente: a presionar al gobierno nacional a renunciar o limitar los alcances del Estatuto de Roma y los compromisos internacionales que Colombia tiene en torno a temas de justicia, narcotráfico y terrorismo, de ahí su aseveración de que No es cierto que la justicia internacional esté por encima de la Constituyente (SIERRA, 2013).

Si lo afirmado por las Farc tuviere algún asidero jurídico habría que reformar los arts. 44, 101, 189, 214, 224 y 241 de la Constitución, que precisamente prevalecen el espíritu y la letra de los tratados internacionales como legislación supraconstitucional; el debate no es gratuito y se circunscribe al de la primacía de la Constitución por sobre cualquier norma regulatoria interna, de ahí lo prolijo del desarrollo normativo en Colombia y las reformas y complementos que por vía de jurisprudencia se hacen atendiendo el llamado “siglo de los jueces” promulgado por el ex magistrado Augusto Ibáñez,  principio recurrido por nuestros jueces y fiscales para renunciar a cualquier investigación sobre la farcpolítica y los delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra cometidos por la narcoguerrilla, evidenciando el cumplimiento de uno de los objetivos del Partido Comunista Clandestino Colombiana PC3, a través de la célula Jaime Pardo Leal del PCC, que controla a su acomodo el poder judicial en el país.

Es un hecho que la prevalencia de los tratados internacionales por sobre las normas de un país es motivo de discusión especialmente en Latinoamérica, donde gobiernos de izquierda afiliados al Foro de Sao Paulo y la nueva Internacional Socialista promovida por Cuba, quieren desconocer normas sobre libertades ciudadanas y libertad de prensa, como ha sucedido en Venezuela y acaba de ratificarse en Ecuador, con algunos alcances menos notorios en Argentina. Pero no hay congruencia entre las normas controladoras del Estado en esos casos y las libertades promulgadas por la ONU y la OEA de aceptación ya casi centenaria por nuestros países. Evo Morales, presidente de Bolivia y fiel vasallo de Chávez, lo acaba de ejemplarizar: Acabemos con la OEA.

Difícil sería la convivencia internacional si los tratados que se suscriben para facilitarla pudieran ser objeto de revisión unilateral, como por ejemplo el Estatuto de Roma y la persecución oficiosa de los delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra no sancionados o laxativamente sancionados por los Estados miembros. Colombia fue tan generosa que le otorgó a las Farc un quinquenio de gracia, parejo a la zona del Caguán, pero la narcoguerrilla ensoberbecida y prepotente rechazó esa oportunidad; ahora no puede reclamarla.

 
2 comentarios

Publicado por en junio 18, 2013 en Opinión Pública

 

2 Respuestas a “LA DICOTOMÍA FARIANA

  1. ASARIAS EMILIO LOPERA M

    junio 23, 2013 at 7:52 pm

    descarados ausivos y teroristas

     
  2. ASARIAS EMILIO LOPERA M

    junio 23, 2013 at 7:54 pm

    SEÑORES TERORISTAS SEAN SERIOS Y PONGANSE A PENSAR QUE USTEDES SON HIJOS DE FAMILIAS POBRES Y UMILDES

     

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