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DELEGADO DE LA ONU DESBORDA PAPEL DEL ORGANISMO INTERNACIONAL

16 Jul

DELEGADO DE LA ONU DESBORDA PAPEL DEL ORGANISMO INTERNACIONALAunque trata de corregir el craso error cometido al adjudicar a excesos de la Fuerza Pública los fatales resultados de la campaña terrorista en El Catatumbo al señalar que es la Fiscalía General de la Nación la que debe investigar y determinar el origen y causa de los fallecimientos, es indiscutible que el señor Todd Howland, representante en Colombia del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, desbordó el papel del organismo internacional al asumir una posición política favorable a quienes han promovido los desórdenes en esa zona del país.

Olvidó el señor Howland al pronunciarse en días pasados que la presencia de esa Alta Comisión para los DD.HH ha sido precisamente solicitada por el Estado colombiano hace tres años, dada la degradación criminal de las acciones de las bandas narcoterroristas Farc y Epl, así como de sus aliadas Bacrim; degradación de fácil constatación con hechos como los sucedidos de manera sistemática en Cauca, Nariño, Putumayo, Caquetá, Arauca y ahora El Catatumbo y dirigidos principalmente contra la población civil más indefensa.

Pretende justificar su posición política el señor Howland achacando a las condiciones de pobreza o exclusión socioeconómica, que evidentemente se presentan en nuestras zonas agrarias, como sucede en toda Latinoamérica, Asia, África e incluso en los países industrializados, para tibiamente señalar que lo que en Colombia precisamente se presenta es una utilización indebida de esa realidad para promover conductas repudiadas por el mundo como son el narcotráfico y el terrorismo por parte de las organizaciones armadas ilegales y el crimen organizado.

Manifiesta una profunda ignorancia sobre la realidad de Colombia cuando señala que esos fenómenos son producto del desconocimiento de la realidad campesina, o indígena, por parte del Estado y la sociedad, dejando de lado los ingentes esfuerzos realizados en los últimos 12 años por recuperar la seguridad para garantizar el desarrollo social y económico de esas zonas que durante años fueron dejadas a merced precisamente de las organizaciones criminales que ahora promueven los desórdenes y la violencia.

El señor Howland desborda el papel de la ONU cuando sin peritajes previos o investigaciones reales sobre las causas de los hechos violentos asume que es el Estado el responsable y su Fuerza Pública la actora de las conductas que dieron como resultado la muerte de 4 civiles, heridas a más de 50 y la destrucción incalculable de recursos físicos de los habitantes de El Catatumbo; se basa en supuestas declaraciones de organismos de derechos humanos que a todas luces son afines a las organizaciones armadas ilegales que propiciaron el vandalismo, la destrucción y la muerte como lo aprecia cualquier desprevenido ciudadano que ve las imágenes de terroristas disparando artefactos explosivos, incendiando o apuntando con armas de largo alcance como lo han mostrado suficientemente los medios de comunicación. No basta con decir de manera burlona que “¿Hoy en día en Colombia quién tiene esa arma? La Fuerza Pública, las Farc, el Eln y las ‘Bacrim’. Expresamos preocupación porque el ataque habría, repito, habría podido ser de la Fuerza Pública.”

Esa actitud tolerante hacia los excesos de los delincuentes que promueven los desórdenes en El Catatumbo va en contravía del papel de conciliación y mediación que debe cumplir la ONU en la solución de los conflictos, de entrada ya está deslegitimando precisamente al Estado y sus instituciones para acudir en auxilio de los violentos y del crimen transnacional como es el narcotráfico, una de las causas más profundas del problema que se presenta en El Catatumbo.

Ahí están las imágenes del terrorista que resulta gravemente herido cuando le explota un mortero artesanal que pretendía utilizar contra los miembros de la Policía, terrorista que misteriosamente fue traslada a una población de la vecina Venezuela que antes del “conflicto” no tenía la estructura sanitaria para atender esta clase de lesiones. Está la imagen de otro terrorista que se prende fuego al tratar de lanzar una bomba incendiaria contra la Fuerza Pública; están los daños sufridos por más de una veintena de vehículos, viviendas, negocios y otros bienes civiles y causados por los violentos que reclaman el cese de la erradicación de cultivos ilícitos, algo que nada tiene que ver con el beneficio general de los campesinos.

El señor Howland no había estado en la zona de El Catatumbo, sólo se hizo presente el día sábado por invitación del Vicepresidente Garzón, con lo que demuestra su grave irresponsabilidad al lanzar juicios a priori. Estas conductas de funcionarios de la ONU debe llevar al gobierno nacional a repensar sobre la solicitud de la presencia del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU en el territorio nacional, porque en nada contribuye a resolver las diferencias que dan origen a los conflictos, sino que por el contrario alimentan las excusas de los narcoterroristas dedicados a promoverlos.

 
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Publicado por en julio 16, 2013 en Opinión Pública

 

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