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194 AÑOS DE GLORIA Y DE HONOR

07 Ago

AÑOS DE GLORIA Y DE HONORAl conmemorar este 7 de agosto los 194 años de la batalla que selló la independencia colombiana de la corona española, se conmemora también un aniversario de nuestro Ejército Nacional, forjado con el heroísmo y el honor de aquellos soldados campesinos que conformaron las huestes libertadoras. En el campo de Boyacá los patriotas derramaron su sangre por nuestra libertad y hoy lo siguen haciendo con el mismo coraje, son los HÉROES de nuestras Fuerzas Armadas que hoy conmemoran su día. 

La batalla de Boyacá fue el glorioso colofón de la campaña libertadora, que en apenas 77 días, desde el 23 de mayo, cuando el Libertador Simón Bolívar expuso el plan militar en la Aldea de Setenta ante los Jefes del Ejército Patriota, siguiendo un itinerario militar con numerosos combates en los Llanos de Casanare, la cordillera de los Andes y las tierras de la antigua provincia de Tunja, culminando en el Puente de Boyacá; sentando las bases sobre las que se erige la independencia y la libertad de nuestra nación fundamentada en principios democráticos y fiel a sus valores ancestrales.

La batalla de Boyacá tuvo además trascendencia continental, allí se consolidó el triunfo de las armas independentistas que señalaría el camino de la libertad de las colonias españolas en Sudamérica y Centroamérica. El triunfo para los Patriotas Independistas de la Nueva Granada culminó la Guerra de la Independencia, permitió la organización y consolidación definitiva de la República de Colombia y facilitó el desarrollo y triunfo para las campañas de Venezuela, Quito, Perú y Alto Perú, que llevaron a la independencia definitiva de las colonias americanas en relación con metrópoli española.

Según un interesante relato de Javier Ocampo Flórez, el curso de los acontecimientos se desarrolló de la siguiente manera: El Ejército Patriota estaba conformado por 2.350 combatientes al mando del libertador Simón Bolívar el Jefe del Estado Mayor era el general Carlos Soublette. La División de Vanguardia conformada por 1.000 soldados estaba comandada por el general Francisco de Paula Santander; la Infantería estaba organizada en los siguientes Batallones: Batallón de Cazadores y el Batallón Primero de Línea de Nueva Granada; la Caballería estaba organizada por el Escuadrón Guías de Vanguardia.

La División de Retaguardia estaba conformada por 1.250 soldados al mando del general José Antonio Anzoátegui y el Jefe del Estado Mayor Divisionario, teniente José María Córdova; La Infantería de la retaguardia estaba organizada por los siguientes Batallones: Batallón Rifles; Batallón Barcelona; Batallón Bravos de Páez y la Legión Británica. La caballería de la Retaguardia estaba conformada por el Escuadrón Primero del Dano Arriba, el Escuadrón de Lanceros Segundo del Arriba, el Escuadrón Guías de Retaguardia y el Escuadrón Dragones, la reserva patriota estaba conformada por 600 soldados voluntarios de Tunja y los voluntarios del Socorro. En total eran 2.350 soldados de infantería y soldados de Caballería.

El ejército realista estaba conformado por 2.670 soldados, de los cuales eran de Infantería, 350 de Caballería y 20 de Artillería. El Comandante del Ejército Realista era el teniente José María Barreiro y el Jefe del mayor general era el teniente Sebastián Díaz. La División de Vanguardia estaba comandada por el teniente Francisco Jiménez y estaba organizada en la Primera Sección por el Batallón Primero del Rey, y en la segunda Sección por el Batallón Segundo de Numancia: La Reserva estaba formada por el Batallón Tercero de Numancia. La Caballería estaba organizada por el Regimiento de Dragones, los Flanqueadores y los granaderos; y además la Artillería.

El primer encuentro Patriota-Realista en el campo de Boyacá lo hicieron las Vanguardias en la planicie aledaña a la Casa de Teja y en el camino hacia Samacá, a partir de las 2 de la tarde. Los Patriotas al descender por el Boquerón del Tobal fueron atacados por los cazadores de la Vanguardia Realista, iniciándose la batalla y el movimiento de los Realistas hacia el Puente de Boyacá, a las 2.30 de la tarde; la Vanguardia Realista era comandada por el teniente Francisco Jiménez, y tenía como obstáculo el riachuelo de Teatinos o Boyacá; el objetivo inmediato era el Puente de Boyacá: Su defensa por los Realistas y la búsqueda del paso para los Patriotas; los primeros en el sur y los segundos en el norte.

A las tres de la tarde, la acción militar en la Batalla de Boyacá era intensa en todos los frentes. El Comandante General Barreiro dio la orden a su División para tomar las posiciones Realistas en la planicie que domina el campo de Boyacá, enfrentándose a la División Patriota comandada por el General José Antonio Anzoátegui. Desde ese momento se realizaron dos combates simultáneos: Las dos Vanguardias en los alrededores del Puente de Boyacá y el grueso de los Ejércitos Patriota y Realista en la planicie y hacia el camino de Samacá. Las fuerzas patriotas presentaban unidad y facilidad en las comunicaciones; en cambio las fuerzas Realistas estaban incomunicadas y separadas por el riachuelo Teatinos de la Vanguardia Patriota.

En la lucha y el combate intenso se destacó la acción decisiva de las fuerzas del General Anzoátegui en el centro y el General Francisco de Paula Santander en la Vanguardia contra el teniente Jiménez; la acción del Batallón Rifles frente al Batallón 1° del Rey y los «Granaderos», el Batallón «Bravo de Páez», frente al Batallón 2° del Rey. La Legión Británica y el Batallón Barcelona avanzaron con heroísmo destrozando diversos flancos de los Batallones Realistas. Por su parte el General Santander y la Vanguardia atacaron vigorosamente a la Vanguardia Realista; y los «Guías de Apure» buscaban un lugar para vadear el riachuelo Teatinos, el cual obtuvieron a 300 metros más abajo del puente, trepando la ladera para alcanzar las tropas del teniente Jiménez. El Libertador Simón Bolívar dirigió la Batalla de Boyacá desde la piedra que se ha llamado de «Bolívar», impartiendo las órdenes militares.

Los soldados del General Anzoátegui en la División Patriota en el centro, presionaron con heroísmo a las fuerzas de Barreiro en un movimiento rápido en el cual entraron los Lanceros de Rondón y las milicias de Tunja del Socorro. Este ataque frontal contra las fuerzas de Barreiro, impulsó: desorganización y la fuga masiva influyendo decisivamente en la derrota Realista. Por su parte los «Cazadores» y el Batallón 1º de línea comandos por el General Santander pasaron triunfalmente el Puente de Boyacá, en un movimiento simultáneo con lo Guías de Apure, quienes después de vadear el Teatinos subieron la ladera y cayeron sobre las tropas de Jiménez las cuales huyeron precipitadamente. El teniente Jiménez se rindió y el Comandante Barreiro fue apresado en las piedras llamadas actualmente «Piedras de Barreiro» por el adolescente boyacense Pedro Pascasio Martínez. En la misma forma fueron tomados prisioneros los demás Jefes, Oficiales y Tropa Realista. El Libertador Simón Bolívar, su Estado Mayor y la División Vanguardia siguieron hasta Ventaquemada; la otra parte del Ejército permaneció la noche del 7 de agosto en el Campo de Boyacá. El 10 de agosto, el Libertador y el Ejército Patriota, con sus Oficiales y Soldados entraron triunfalmente a Bogotá.

De acuerdo al Boletín del General Carlos Soublette, en la Batalla de Boyacá, perecieron 13 Patriotas y entre ellos Fray Miguel Díaz, Capellán de la Vanguardia y el teniente de Caballería N. Pérez; además hubo 53 heridos. En el ejército realista perecieron más de 100 soldados, entre ellos el teniente Juan Tolrá y hubo más de 150 heridos. Fueron hechos prisioneros 1.600 soldados realistas.

Ese mismo valor y heroísmo perdura en cada uno de los hombres y mujeres que conforman nuestro Ejército Nacional, virtudes que no solo son reconocidas por los ciudadanos colombianos que pueden ejercer a plenitud sus derechos fundamentales gracias al sacrificio de nuestros soldados al contener y reducir la amenaza narcoterrorista, sino que tiene reconocimiento universal por las acciones desarrolladas por el Batallón Colombia en la Guerra de Corea (1950-1953), cuando nuestros soldados ofrendaron su vida por la libertad del lejano país ante la agresión infame del comunismo internacional; como también por su desempeño como parte de las fuerzas de la ONU en el medio oriente durante estos últimos 30 años para preservar la paz amenazada por el terrorismo contra el pueblo de Israel y contra los ciudadanos árabes que no se pliegan a los protervos designios de oscuras fuerzas criminales.

Esta conmemoración debe reunir a todos los ciudadanos para hacer un reconocimiento sincero de afecto y solidaridad con nuestros soldados, para darle gracias a todos y cada uno de los miembros de un Ejército que en 194 años ha sido garante de la libertad y la independencia de la patria amenazada por la violencia desatada por egoístas intereses políticos de quienes pretenden eliminar el Estado social de derecho para imponer modelos socialistas o comunistas fracasados en el mundo entero.

 
1 comentario

Publicado por en agosto 7, 2013 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “194 AÑOS DE GLORIA Y DE HONOR

  1. Juan Herrera G.

    agosto 12, 2013 at 12:26 pm

    El ejército colombiano ha sostenido la democracia y salvaguardado la constitución nacional a través de los años, para lograr ese cometido sus hombres no participan de política partidista su misión tiene como fundamento mantener la soberanía que descansa en el pueblo y permitir el funcionamiento de las instituciones a todos los niveles. La misión se cumple porque Colombia es la democracia mas importante de sur américa,, único país donde el gobierno se elige democráticamente y donde el periodismo tiene libertad para expresar la voz popular además, cuando las condiciones son favorables y el gobierno encabezado por un presidente convencido de mantener la democracia, el ejército muestra su capacidad y reduce sin problemas a los facinerosos de las Farc y las Bacrim. Actualmente pasamos por otro período de patria boba porque el mandatario de turno tiene acólitos pro-socialistas y creen ciegamente en que las Farc, harán la paz, hecho que no podrá ser porque ellos quieren el poder y es posible que tengan que compartirlo con Santos, apologistas de la guerrilla e hipócrita con máscara de payaso, capaz de vender su patria por un cargo. Estamos con el ejército porque ha sido a través de la historia garante de nuestras vidas y barrera incólume para nuestras instituciones.

     

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