RSS

EL PERDÓN Y LA RECONCILIACIÓN DESDE LA ÓPTICA ATÁVICA DE LAS FARC

08 Ago

EL PERDÓN Y LA RECONCILIACIÓN DESDE LA ÓPTICA ATÁVICA DE LAS FARCEs inconcebible cómo las Farc y sus apologistas mantienen una mentira como justificación de la agresión criminal que por más de 50 años han desarrollado contra el pueblo colombiano.

Decir hoy que Las Farc-ep, como organización marxista-leninista, saben que adelantan el combate con las armas en las manos en respuesta a la agresión de que fueron objeto con el ataque del gobierno de Guillermo León Valencia a la vereda Marquetalia –Tolima- en 1964(ANNCOL, 2013), es desconocer la realidad histórica para mantener el engaño y la mentira como medio político.

Las Farc no surgieron como ninguna respuesta armada a una pretendida agresión oficial, sus orígenes se remontan a la orden dada por el Kremlin desde Moscú para que se implementara la llamada “combinación de las formas de lucha” para la toma del poder y la imposición de la dictadura comunista; en ese sentido del Partido Comunista Colombiano PCC, orientó desde 1948 la formación de las llamadas “autodefensas campesinas” en el Sumapaz, Cauca y Tolima como organismos armadas que mediante el terror crearan lo que ahora se denominan zonas de reserva campesina bajo el control político y militar de los comunistas, lo que entonces se denominaron “repúblicas independientes”.

Por su ferocidad criminal en aquel entonces se destacará la llamada Columna Móvil Luís Carlos Prestes (comandada por Isauro Yosa, “Mayor Líster”), que converge en Rioblanco con las guerrillas liberales de los Loayza y los Marín, entre ellos Pedro Antonio Marín, quien después será conocido como Manuel Marulanda o Tirofijo. Ese es el germen nocivo que dará origen en 1964 a las llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias Comunistas FARC.

Pero ya desde 1951 en El Davis, cerca al rio Cambrin, las bandas criminales de los Loayza, de Jacobo Prías Alape y de Ciro Trujillo, habían comenzado la organización de fortines políticos, sociales, culturales y económicos autónomos, la conformación de “comités democráticos”, “comités de juventudes”, “comités de la mujer”, todos dirigidos por células comunistas; desde esos fortines acosaban a los alcaldes y párrocos de los municipios vecinos, “ajusticiando” a los más reacios a obedecerles; no menos de 22 municipios de los alrededores fueron objeto del acoso de las estructuras criminales.

Isauro Yosa era el ideólogo de la “república soviética” que se quería imponer, sus métodos intransigentes y bárbaros pronto lo hicieron enemistar con los Loayza, especialmente Gerardo Loayza que se separa y encabeza el movimiento de los “limpios” y pronto se enfrentará a los “comunes” dirigidos por Yosa.  Nosotros vivimos en la tierra de nuestros ancestros y no vamos a dejar que nos amarren a una tierra tan alejada como Rusia, fue el argumento de los “comunes”.

Pedro Antonio Marín hacía parte de los Loayza, eran primos entre sí, pero pronto los traicionaría y se pasaría a la facción de Yosa; pronto los enfrentamientos dejarían 47 muertos del lado de los Loayza y 25 de los de Yosa. El Davis será destruido tras un ataque de los Loayza y los hombres de Yosa deberán internarse en las selvas para salvar el pellejo. El mismo Gilberto Vieira admitirá amargamente esa derrota señalando que “el movimiento guerrillero (…) no llegaba a unirse alrededor del programa revolucionario y la solidaridad de las ciudades con la lucha armada era muy escaza”.  Esta derrota de los bandoleros comunistas será luego atribuida a ataques inmisericordes del Ejército y del Estado contra el movimiento campesino para justificar la violencia que desatarán hasta el día de hoy.

En 1954, luego de la declaratoria de ilegalidad del PCC, los rezagos de la banda comunista se convierten en “autodefensas campesinas”, estableciendo su nuevo fortín en la región del Támaro. Hábilmente aprovechan la amnistía del gobierno de Gustavo Rojas Pinilla y se camuflan entre la población presentándose como “inocentes campesinos”, sin abandonar las armas y su sueño de tomarse el poder. Del grupo inicial se separan bandoleros como el tristemente recordado Charro Negro que continua las acciones criminales contra la población civil, lo que obliga a una nueva ofensiva militar del Estado y a la huida de la banda criminal a la región del Sumapaz, al Pato y Guayabero.

Ya desde entonces practicaban la combinación de todas las formas de lucha y es así como logran en 1958 hacer elegir, disfrazado de liberal, al cabecilla comunista Juan de la Cruz Varela al Congreso. Entre tanto otros cabecillas aparentaban llevar una vida tranquila, como Marín que se hizo nombrar Inspector de Carreteras en el Tolima. A pesar de ser ilegal, el PCC realiza su VII Congreso al que el gobierno brinda todas las garantías, en dicho Congreso se sientan las bases para la penetración de los movimientos sociales, comunales, estudiantiles y demás, manejando fachadas para no despertar recelos o sospechas.

Hábilmente pretenderán utilizar incluso a las Fuerzas Militares para retomar su poder en El Davis y dan información sobre las actividades de los Loayza y Charro Negro que ya era opositor a sus intereses; ya para entonces se vuelven expertos en la utilización de sicarios de los cuales Marín conformaría un grupo de unos 30 hombres que mediante el pago de cinco pesos mensuales, realizaban trabajos de asesinatos y secuestros para presionar a quienes consideraren opositores o posibles opositores entre la población campesina. Esta situación perdurará hasta que el gobierno se ve obligado a romper la paz establecida y a iniciar una ofensiva militar para recuperar la zona, lo que los comunistas ahora llaman la violencia contra Marquetalia.

Así, desde la óptica de las Farc será imposible hablar con sinceridad de víctimas porque ellas se reclamaran como tales a partir de esa mentira y de ese engaño; no puede haber perdón y reconciliación si los autores de la violencia contra el pueblo colombiano no se reconocen como tales y dan muestra de verdadero arrepentimiento por sus acciones.

 
1 comentario

Publicado por en agosto 8, 2013 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “EL PERDÓN Y LA RECONCILIACIÓN DESDE LA ÓPTICA ATÁVICA DE LAS FARC

  1. manuel alfaro

    agosto 10, 2013 at 11:27 pm

    Y lo que se está cocinando en cuba no es diferente a lo expuesto hoy día, la diferencia es que los actores son otros pero la forma de actuar la misma.

     

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: