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SENSATEZ Y RESPONSABILIDAD

30 Ago

Sensatez y responsabilidadSensatez y responsabilidad es el mínimo que espera el país de quienes representan verdaderamente a los sectores agrarios en conflicto; el objetivo propuesto con el Paro Nacional Agrario fue alcanzado suficientemente, el gobierno y la sociedad colombiana escucharon a los campesinos colombianos; amplios sectores sociales y económicos han defendido la justeza de los reclamos de nuestros agricultores y exigen igualmente al gobierno soluciones de fondo a la problemática planteada.

Pero los dirigentes agrarios y la comunidad en general deben entender que los cambios estructurales que se requieren no se pueden dar de la noche a la mañana, son años de acumulación de una problemática que requieren reformas legales que en nuestra democracia sólo puede realizar el Congreso y que otros problemas requieren cambios en las políticas definidas en las normas que requieren serios estudios para no trasladar la crisis a otros sectores tratando de resolver esta situación.

Los verdaderos dirigentes campesinos tienen la suficiencia para tomar las decisiones y su equipo negociador debe tener la autonomía para llegar a acuerdos, estos no pueden supeditarse a los intereses politiqueros de ningún sector; se sabe que la Marcha Patriótica está involucrada en la mesa, que representantes suyos hacen y harán todos los esfuerzos porque no se llegue a ningún acuerdo y mantener la situación de conflicto y de zozobra.

La captura y judicialización del individuo Huber Ballesteros, quien registra numerosos viajes entre Colombia y Cuba antes y durante el conflicto agrario, demuestra que las Farc están interviniendo directamente y a través de la Marcha Patriótica para profundizar la crisis del sector no para encontrar soluciones; en la medida que crezca la confrontación ellos obtienen ganancia política y asumirán posiciones de fuerza y de choque en la mesa para justificar la dilación del proceso de diálogos o su eventual ruptura.

Los verdaderos dirigentes agrarios deben dirigir su mirada a las miles de personas que se encuentran aisladas en las veredas y municipios, a quienes ya se les agotaron los víveres, medicamentos urgentes, que no cuentan con ingresos porque los bloqueos han impedido que ingresen a las veredas quienes pagan la leche o los productos agrícolas; estas gentes están llegando a una situación desesperada pues no justifican el prolongado secuestro a que están siendo sometidas y eso puede ser el germen de estallidos violentos que le quitará a la dirigencia agraria cualquier autoridad o margen de maniobrabilidad para lograr los justos fines que se han propuesto.

Es criticable que el gobierno haya acudido tarde a la solución de las situaciones que han conducido a la crisis y que haya optado por desafortunadas actitudes frente al paro, pero esas circunstancias se corrigieron y los campesinos son testigos directos de las manifestaciones de voluntad para encontrar soluciones conjuntas dentro de lo que permite la Constitución, las leyes y la realidad económica del país.

Aumentar las exigencias cada vez que se llega a un principio de acuerdo no es la mejor táctica de negociación y son muy pocos los que acompañan esa actitud. Es muy fácil que desde La Habana, Caracas o las cómodas curules en el Congreso en Bogotá algunos intransigentes quieran radicalizar el conflicto para su beneficio propio, mientras tanto serán esos campesinos rasos que viven momentos de angustia los que sufren las consecuencias directas y cualquier rebelión será contra los dirigentes del paro y no contra el Estado como aspiran las Farc y sus apologistas.

La Iglesia misma ha denunciado como en las veredas individuos ajenos al campo están amenazando o extorsionando a las humildes familias para que apoyen la prolongación del conflicto clamándole a los dirigentes del mismo que ante todo tengan en cuenta a quienes dicen representar y no los intereses de terceros que nada tienen que ver con la vida diaria del campesino, pero que aparecen de manera oportunista sentándose en las mesas de negociación con un falso papel de mediadores para impedir cualquier acuerdo.

Sensatez y responsabilidad es lo que debe primar en las decisiones que se tomen a partir de hoy para evitar el rompimiento de las conversaciones en Tunja y devolverle al país la tranquilidad que necesita.

 
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Publicado por en agosto 30, 2013 en Opinión Pública

 

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