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LA RESPONSABILIDAD DE LOS MEDIOS EN LA CONSECUCIÓN DE LA PAZ

16 Sep

La responsabilidad de los medios en la consecución de la pazEn su columna del diario El Universal de Cartagena, la periodista Martha Amor Olaya plantea una interesante y necesaria discusión, la responsabilidad de los medios de comunicación frente al proceso que cursa en La Habana; invoca la objetividad e imparcialidad de la información y sobre todo a la responsabilidad del periodista en la transmisión de una noticia: el periodista no debe perder el rigor de poner en perspectiva y ponderar las versiones reflexivamente, en lugar de sólo contar lo que ha pasado o lo que se ha dicho, porque ni lo dicho, ni lo hecho, son acciones inocentes desprovistas de antecedentes, razones y versiones.

Aquí habría que cuestionar, por el ejemplo, la utilización de algunos medios televisivos, que siendo propiedad del Estado son utilizados para deslegitimar las instituciones democráticas y presentar acciones ilícitas de ayer o de ahora como legitimación de la lucha armada como expresión de la rebeldía ante el Estado social de derecho.

Hay que ver por ejemplo lo que se hace en Canal Capital desde la llegada del señor Hollman Morris a su dirección, impuesto por el alcalde Gustavo Petro. El 60% de la programación está dirigida a justificar las acciones del M-19 antes de su desmovilización, presentando a los gobiernos de entonces como los autores de la violencia que llevó a quienes lo conformaron a tomar las armas para defender sus tesis políticas; amparados en la existencia de una amnistía, los exguerrilleros o sus apologistas hacen alarde de los crímenes cometidos en su etapa delincuencial y se ensañan en mostrar a los servidores públicos, en especial a los integrantes de las FF.MM, como los autores de los delitos que ellos promovieron, v.gr. caso del Palacio de Justicia.

Por esa vía y mediante el sistemático y diario bombardeo ideológico de las tesis marxistas-leninistas, que disfrazadas de progresistas, socialistas, bolivarianas, etc., a que someten a los televidentes mediante la exposición de connotados columnistas, politólogos u opinadores afectos a la izquierda, no solo excusan la debacle administrativa en el Distrito Capital sino que justifican a las organizaciones armadas ilegales actuales, buscando mediante el discurso generar las condiciones de opinión favorables a las posiciones de las Farc en la mesa de La Habana.

No se trata, dice la columnista de El Universal, de hacer de los discursos altisonantes, la agenda mediática para servir el show informativo del rating y las audiencias. La responsabilidad de los medios en las negociaciones de paz es explicar por qué a unos les interesa el Referendo y a otra una Asamblea Constituyente.  Por qué la guerrilla hoy es un actor del conflicto y no los terroristas de ayer. Por qué en este escenario es válida su demanda de participar en política y no un reducto a la impunidad. Por qué el campo y el tema agrario están en la agenda y tiene tantos contratiempos, intereses y enemigos.

Pero la infestación de los medios de gentes amigables con las Farc o con su discurso, e inamistosas con el Estado social de derecho, no solo es contraria al derecho fundamental a la libertad de información (art. 20 C.N.), sino que se convierte en el caballo de Troya para desorientar, desinformar, atemorizar a la sociedad civil provocando su división frente al tema y coadyuvando a que los narcoterroristas y sus apologistas realicen toda una labor de zapa que permita hacer aparecer como única verdad válida la que los negociadores de la narcoguerrilla imponen desde Cuba y acompañan con actos terroristas en el  país.

Esta reflexión necesaria para los periodistas colombianos debe tener en cuenta, como lo señala Martha Amor, que la responsabilidad de los medios de comunicación en un proceso de paz, no es abrir el micrófono permanente a lo que digan los narcoterroristas o sus apologistas y con eso ufanarse de garantizar imparcialidad y pluralidad.  Esa es una actitud facilista y culpable de desorientar a la opinión pública creando una polarización que exacerba odios y pasiones y entorpecen los escenarios de encuentro y consenso. Ahora con las redes sociales las noticias se hacen con lo que trinaron unos y otros.  Los hechos los crean, como un dios todopoderoso, las palabras de los personajes que decidieron los medios convertir en protagonistas de nuestras historias y verdades. Como en toda estructura dramática, se hace necesaria la construcción de antagonista y coprotagonistas, y es de esta forma, lamentablemente, que se escriben los libretos de un país que ríe y llora al vaivén de las emociones creadas por los intereses de quienes manejan el discurso de esas verdades inventadas y legitimadas en medios que las reproducen sin ningún sentido crítico.

 
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Publicado por en septiembre 16, 2013 en Opinión Pública

 

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