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LAS FARC NUNCA DEJARÁN DE MENTIR SOBRE EL SECUESTRO

25 Sep

Las farc nunca dejarán de mentir sobre el secuestroMientras en La Habana juran de pies y manos que no tienen secuestrados, cínicamente ponen condiciones para devolver a la libertad a quienes han sido privados de ella de manera ilegal.

Tal es el caso del ciudadano norteamericano Kevin Scott Sutay, secuestrado por esa organización narcoterrorista el pasado 18 de junio en zona de El Retorno en el Guaviare y quien ha recorrido las mismas selvas que padecieron en su plagio Íngrid Betancourt, Clara Rojas y otros políticos y militares que esa guerrilla tuvo en cautiverio por varios años. La excusa de los secuestradores es que dicho ciudadano tiene la condición de ex marine, es decir reservista de las fuerzas militares de EE.UU., lo que en la paranoia comunista equivale a agente de la CIA o amenaza militar para los terroristas.

Las pruebas de la “peligrosidad” del secuestrado aducidas por la narcoguerrilla son que encontraron entre sus pertenencias mapas de Colombia y una brújula, elementos más que suficientes para indicar quién sabe qué actividad “imperialista”. El joven norteamericano había permanecido cerca de dos meses en una misión cristiana y había llegado legalmente al país en plan de turismo, pese a las advertencias hechas de manera oportuna, decidió por su voluntad internarse en el área selvática para satisfacer su afán medioambientalista.

Para las Farc la liberación del norteamericano se volvió una cosa de principios, quieren cobrarse una revancha que tiene pendiente. La zona en que mantienen secuestrado a Kevin Scott Sutay es Tomachipán, la misma región donde el Ejército hizo la Operación Jaque, que hace cinco años logró el rescate de Íngrid Betancourt y otros 14 secuestrados, entre ellos, tres norteamericanos, la vida del joven aventurero es la moneda con que los narcoterroristas quieren cobrar ese rescate de entonces.

Scott está en manos de Arsenio Mejía, alias ‘Kokorico’, el jefe de uno de los frentes más violentos de las Farc, el denominado frente 1, y quien mando a fusilar a varios guerrilleros que custodiaban a los secuestrados en el momento de la Operación Jaque. Pese a que después de anunciar su secuestro, la guerrilla se comprometió a dejar en libertad a Scott “como un acto de buena voluntad dentro del proceso de paz”, las Farc siguen moviendo por las selvas del sur de país al estadounidense.

Pero como siempre los “gestos de buena voluntad” de las Farc no tienen un contenido humanitario, son oportunistas y sólo buscan generar réditos políticos a su favor; pasar de criminales que secuestraron a un ser humano a sus benéficos “liberadores”, por eso insisten en que sea Piedad Córdoba la que presida el show de la liberación de Scott Sutay, porque si no es ella el resultado será su asesinato, un desenlace lamentable como ya ha ocurrido en ocasiones anteriores afirman cínicamente en su página Anncol las narcoguerrillas[1].

Lo lamentable es que esta actitud descarada y retadora de las Farc a Colombia y al mundo entero que sigue el proceso de La Habana, es refrendada de manera impune por sus negociadores en la capital cubana sin que merezca al menos la condena formal por parte del equipo negociador del gobierno y se continúe como si nada pasara.

Pero el caso de Kevin Scott Sutay no es único; según cifras documentadas de la Fundación Nueva Esperanza las Farc tienen en su poder a 694 ciudadanos civiles; si bien es cierto, las cifras sobre el número de plagiados por las Farc son confusas, pues según datos de Fondelibertad, son 400 los colombianos retenidos por esta guerrilla, 294 menos que los registrados en Nueva Esperanza y la Fiscalía se limita a decir desde tiempos inmemoriales que trabaja por establecer un dato verídico, lo que sí es claro y contundente es que la narcoguerrilla no solo mantiene secuestrados sino que ha seguido cometiendo ese delito atroz, de tal manera que no es cierto que desde febrero hayan dejado de hacerlo y tampoco es de recibo la cínica excusa de Pablo Catatumbo de que ellos no saben si sus hombres en Colombia siguen secuestrando.

El gobierno tímidamente habla de cerca de 600 personas de “paradero incierto”, de las cuales al menos 496 son militares y policías, entre ellos el soldado William Giovanni Gómez Carrera, secuestrado en Teteyé, Putumayo, en 2004; los del soldado Diego Fernando González, de quien se supo hasta el 26 de noviembre de 2010, y los allegados del oficial segundo de la Marina Cristhian William López Pedraza, secuestrado el 14 de febrero del 2011; los casos más aberrantes son los  del sargento Eduardo Morán López, secuestrado el 14 de noviembre de 1998 en Nariño; del soldado Reinaldo Piamba Ruiz, raptado hace 14 años en Orito, Putumayo, y del capitán Carlos Alberto Hernández, quien completa 5.350 días de cautiverio, cerca de 15 años.

Las Farc tienen que dar respuestas reales a todos los casos de secuestrados y decir dónde están los secuestrados-desaparecidos, no escudarse en la mentira y la elusión de su responsabilidad con discursos vacuos y falaces o con la manida excusa de que murieron en fallidos operativos de rescate como amenazan ahora para justificar el eventual asesinato del norteamericano Kevin Scott.


[1] ANNCOL. Comunicado. Agosto de 2013. En: http://farc-ep.co/?p=2505

 
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Publicado por en septiembre 25, 2013 en Opinión Pública

 

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