RSS

EL MAL EJEMPLO COMIENZA POR CASA

26 Sep

El mal ejemplo comienza por casaComo exigirles a los ciudadanos el cumplimiento de sus deberes si el alcalde es el primer ejemplo de violación de las normas constitucionales y legales y de elusión de sus responsabilidades. Gustavo Petro, recurriendo a artimañas leguleyas quiere imponer su voluntad por encima del ordenamiento que rige la administración pública en Colombia.

En menos de un mes ha violado la ley al eludir la notificación del acto administrativo proferido por la Registraduría que avala el proceso democrático de revocatoria del poder y ahora pretende amedrentar a los jueces administrativos que deben conocer de las demandas contra la arbitraria expedición del Plan de Ordenamiento Territorial por Decreto del burgomaestre.

La obligación de observar la Constitución y de respetar las leyes no es de libre interpretación o del arbitrio del mandatario; es el primero llamado a demostrar con su acatamiento el ejemplo a la sociedad. Cuando esto no sucede se está introduciendo un elemento de disociación y anarquía que amenaza la existencia de la sociedad misma.

Las normas que rigen la administración pública prevalecen sobre cualquier acuerdo de la voluntad de las personas sujetas a ellas y el señor Petro, como quienes apoyan su gestión en el Concejo capitalino o las organizaciones políticas que lo respaldan no pueden supeditar su cumplimiento a que sean o no favorables a los intereses políticos o personales del alcalde.

Así como para la administración pública es imperativo notificar sus actos a quien pueda ser afectado por ellos, es obligación ineludible del ciudadano notificarse de los mismos; eludir, como lo hace el alcalde frente a la Registraduría, ese deber es un quebrantamiento gravoso del ordenamiento legal que no tiene justificación en argumentos políticos. Los ciudadanos de Bogotá y el Distrito Capital podrían entonces, a partir de su ejemplo, negarse a notificarse de las decisiones de la administración en cualquier materia y generarse el caos absoluto que haría ingobernable el Distrito.

Los dueños y administradores de clubes clandestinos como en el que se presentó la tragedia reciente, pueden entonces negarse a notificarse de las decisiones administrativas de cierre y mantener ese estado de cosas que son amenaza para la convivencia; de la misma manera pueden actuar quienes invaden el espacio público o quienes con sus conductas escandalosas son fuente de inconformidad de los vecinos como ocurre en los conjuntos residenciales. En fin el pésimo ejemplo del alcalde incentiva el desorden social y el desconocimiento de las normas como fundamento de la cohesión social.

Ahora, mediante interposición de acciones judiciales temerarias, el alcalde quiere constreñir a los jueces administrativos a conocer de las demandas contra la expedición del POT por decreto, ya por lo menos con la leguleyada ha logrado por lo menos un mes más para mantener la presunción de legalidad del hecho y con ello crear situaciones jurídicas de mayor complejidad al aplicar una norma a todas luces ilegal.

La Alcaldía sabe bien que el POT aprobado por decreto difiere del presentado al estudio del Concejo, como conoce que el cabildo si discutió pero no aprobó el inicialmente presentado por la administración para su análisis conforme a la Constitución y la ley; que el argumento de que no fue discutido es mendaz y que por lo tanto toda decisión tomada unilateralmente por Petro sobre el particular es ilícita.

Lo actuado por Petro es una clásica alcaldada, un abuso de sus funciones y constituye una gravísima falta disciplinaria del servidor público cuando emite actos contrarios a la Constitución y las Leyes, de tal manera que ante un hecho notorio como éste la Procuraduría General debe actuar de manera inmediata para evitar que del abuso se generen daños antijurídicos a la ciudad y a la nación.

Petro es consciente de su conducta ilícita y es sabedor de las consecuencias que ella acarrea, pero así como lo hacía con un fusil en sus épocas de terrorista, ahora lo hace desde el cargo que a mala hora le otorgó una minoría de electores para crear caos y anarquía y obtener provecho político con el único y falaz argumento que quienes se oponen lo hacen resentidos por su “nueva forma de gobernar” que le quitó a “la burguesía y las mafias” el control de la ciudad. La única defensa a la que recurre Petro es incentivar el odio de clases y amenazar con llevar ese odio a hechos violentos en las calles como lo ha advertido su secretario de gobierno y el destituido Asprilla, lo que implícitamente constituye una amenaza contra el orden público en Bogotá.

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en septiembre 26, 2013 en Opinión Pública

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: