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LA BRAVATA DE TIMOCHENKO

26 Sep

La bravata de TimochenkoO Rodrigo Londoño Echeverry, alias Timochenko o Timoleón Jiménez, no entiende qué es lo que están negociando en La Habana o pretende que la negociación ya les dio un estatus de cogobierno y que los actos propios del gobierno deben ser consultados por el presidente a los cabecillas de la organización criminal Farc.

No de otra manera puede explicarse la bravata expresada en la carta en la que se queja de decisiones unilaterales del gobierno y amenaza con romper la confidencialidad de las negociaciones. Es evidente que Londoño Echeverry quiere introducir elementos de presión política sobre el gobierno en la etapa preelectoral para favorecer a partidos y movimientos que hacen apología abierta o soterrada a la narcoguerrilla manipulando los diálogos de La Habana.

Señala la información de prensa que ‘Timochenko’ menciona como imposiciones el Marco Jurídico para la Paz y el proyecto de referendo que hace curso en el Congreso para que los colombianos se pronuncien sobre eventuales acuerdos con esa guerrilla en un día electoral del 2014, y sostiene que cada cosa que dice su delegación en La Habana para el gobierno no merece ser discutida. Afirma que “cada gesto de reconciliación” de las Farc es asumido por el presidente Santos como producto de una derrota militar.

A cambio no considera mezquino y unilateral atribuirse como victoria política de las Farc los recientes paros campesinos y de mineros, ni la convocatoria que están haciendo para repetir los hechos en el mes de octubre alegando un presunto incumplimiento del gobierno a los acuerdos alcanzados en las diferentes mesas establecidas para superarlos. Valdría la pena que los promotores de estos paros y los desórdenes que los acompañan fueran sinceros esta vez; el mes pasado negaban vínculos con las Farc y ahora son estas las que dictan la agenda como se aprecia en la carta de Timochenko.

Evidentemente las Farc buscan fortalecer su argumento político de cara a temas como las víctimas; la cuestión agraria y las zonas de reserva autónomas; la modificación de la doctrina de defensa nacional y la reducción de las FF.MM y de Policía, la inclusión de estructuras criminales en las filas del Ejército y Policía y la renuncia del Estado a la lucha contra el narcotráfico, aspectos que son los que verdaderamente tienen valor estratégico para la narcoguerrilla.

Es un hecho que con la mención sobre las actividades de protesta a finales de agosto, las Farc quieren reflejar cierta sensación de recuperación de poder político acumulado hasta el momento, como un elemento legitimador de su pretendido “derecho a la insurgencia armada”. En ello están trabajando arduamente sus aparatos políticos al interior de organizaciones sociales, sindicales, comunales y demás aprovechando la pasividad de los partidos y organizaciones políticas tradicionales, más preocupados por la clientela y la repartija burocrática en este o en el gobierno que lo suceda que en los temas que afectan la seguridad nacional.

Las Farc hacen una lectura de los cuestionamientos públicos al proceso que se adelanta en Cuba y de manera oportunista introducen cierta sensación de secretismo que podría ratificar los temores de muchos colombianos sobre el proceso; de ahí su amenaza de romper la confidencialidad. Está mandando Timochenko un mensaje perverso: El gobierno nos está dando mucho más de lo que ustedes piensan a cambio de nada, con ello debilitan la posibilidad política de la reelección y afectarían de manera grave la llamada Unidad Nacional que acompaña al actual presidente y a la vez debilitar el discurso del Centro Democrático, con la idea de fortalecer una tercería representada por la izquierda en alianza con otros sectores más afines al espectro ideológico de las Farc.

Es evidente que en el curso de los próximos días el tema distractor pero que puede redituarles dividendos, es el lenguaje de representantes del gobierno, como el Ministro de Defensa, sobre la organización narcoterrorista y la manipulación de “las verdaderas causas de confrontación social y armada”; la amenaza de rompimiento de los diálogos no va a concretarse por parte de las Farc como ha sucedido en las anteriores ocasiones, convencidas de tener poder político acumulado, van a presionar para que sea el gobierno el que los dé por terminados.

Sobre la confidencialidad de los diálogos no hay que esperar nada nuevo a lo que ya ha venido sucediendo. Las Farc no la han respetado y de manera permanente y sistemática los voceros de esa organización criminal a través de ruedas de prensa, comunicados y otros medios han divulgado cuando menos sus propuestas y nuevas exigencias no contempladas en la agenda previa al establecimiento formal de los diálogos. Es más, está probado que las Farc a través de sus diversas organizaciones vienen desarrollando talleres, seminarios, encuentros, con diversos sectores, especialmente académicos, políticos y gremiales, para socializar las propuestas presentadas en los dos puntos tocados en La Habana y sobre los que están pendientes, para que en su momento esas propuestas narcoguerrilleras aparezcan como surgidas del “clamor popular por la paz”.

 
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Publicado por en septiembre 26, 2013 en Opinión Pública

 

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