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LA PAZ INCIERTA

17 Oct

LA PAZ INCIERTANo es normal, ni puede considerarse como parte del conflicto armado, que una organización armada ilegal que dice tener interés en una paz negociada arremeta contra la población civil con una inusitada violencia terrorista que afecta los derechos fundamentales más elementales, incluidos los de niños y niñas, para mostrar que tienen fuerza armada y por ende son un elemento de poder negociador en una mesa de diálogos.

El presidente de la república ha llamado a tener confianza y a creer en la buena voluntad de las narcoterroristas Farc, pero los hechos violentos ocurridos al cierre del 15º ciclo de negociaciones en La Habana, despiertan más recelo, desconfianza y rechazo al proceso entre la población, que es la víctima directa del accionar de los narcoguerrilleros, sobre todo frente a hechos tan aberrantes e inhumanos como la utilización de un niño-bomba, un menor de 12 años de edad obligado por los terroristas a portar un artefacto explosivo en un atentado donde resultaron heridas 6 personas, entre ellos dos policías, siendo destrozado el infante por la bomba detonada por las Farc en El Charco, departamento de Nariño, en el sur colombiano.

Las acciones terroristas no se detuvieron allí, en el curso de la semana, los bandidos detonaron también un carro bomba en Buenaventura, incineraron tractomulas en el Valle y en Arauca y realizaron un cobarde atentado contra un grupo de policías en la vía Panamericana, entre otros hechos que en total han dejado más de una docena de muertos.

Recientemente se han conocido vídeos que prueban como las Farc utilizan a menores de edad con el cuerpo pintado de verde para camuflarse y disparar o activar artefactos sin levantar sospechas. En las imágenes, televisadas por medios locales, aparece una guerrillera de 14 años cargada de explosivos, semidesnuda, pintada de verde y herida en una pierna tras un combate en la zona del Catatumbo, en el noreste de Colombia, que fue curada por los enfermeros militares. También se ve a un joven de 17 años camuflado, que de acuerdo a las autoridades activó los explosivos contra la tropa y luego murió, así como miembros de la Fuerza Pública.

Niños desmovilizados de la organización narcoterrorista han contado como las Farc entrenan a los menores de edad para utilizarlos como instrumento de guerra; uno de ellos, con lágrimas en los ojos recordaba los duros momentos, contaba como fue entrenado durante cerca de ocho meses en zonas rurales y sometido a duras pruebas  inhumanas, como la de “fortalecer un callo en la planta del pie que suple la suela del zapato, principalmente para no resultar heridos por espinas, vidrios y piedras, y poder llegar con el mayor silencio al objetivo, que es asesinar a miembros de la Fuerza Pública“.

Son innumerables los testimonios gráficos en vídeos y fotografías, que incluso las Farc exhiben como material publicitario para demostrar una falsa acogida de la población a sus acciones, y en los que se aprecian niños menores de 16 años uniformados, con armas en la mano y realizando tareas propias de la guerra, en contra de las disposiciones universales sobre Derecho Internacional Humanitario y Derechos Humanos; ya se conoce públicamente lo revelado en documentos de la narcoguerrilla obtenidos en operaciones militares y policiales contra las Farc. Para estos delincuentes incluso reclutar menores de 10 años es una obligación para formar el grupo de “pioneros bolivarianos” como semillero de futuros terroristas, al igual que lo hacen organizaciones criminales como Hezbollah y otras en el medio oriente, o como fue y es usual en países comunistas.

Es tal la degradación de las acciones de las Farc, que curtidos ex terroristas como Antonio Navarro del M-19, grupo responsable de la trágica toma del Palacio de Justicia el 5 y 6 de noviembre de 1985, señalan aterrados que nunca en las guerras revolucionarias habían visto acciones criminales de tal inhumanidad como la desarrollada en El Charco, Nariño, al utilizar un menor de 12 años como instrumento explosivo.; tal es la indignación que ya hasta grupos internacionales que combaten la pederastia han comenzado a señalar en sus páginas electrónicas a las Farc no solo como autoras de delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes, sino como una de las mayores amenazas contra la infancia en el mundo.

El niño asesinado por las Farc en El Charco, Nariño, tenía un nombre: Heriberto Grueso Estupiñan, un menor al que la narcoguerrilla le pagó engañosamente mil pesos para llevar un paquete, nunca le dijeron que contenía al menos 10 kilos de anfo. El cuerpo de Heriberto voló en pedazos tras la detonación de la carga, mientras sus victimarios seguramente reían por su hazaña en alguna tienda cercana y los voceros de las Farc preparaban su habitual negación de los hechos en La Habana o en Caracas.

“El chino al fin sirvió pa’lgo” fue el brindis de los terroristas de las Farc cuando vieron los resultados, brindis que seguramente tuvo una cadena: El Charco, Secretariado y La Habana. Y no es indudable, para las Farc los problemas de pobreza son lo menos, el “chino” era del estrato 0 de la sociedad; toda la historia del comunismo demuestra que sólo quieren alcanzar el poder, no para resolver esos problemas, sino para crear una nueva clase dominante como sucedió en la URSS, China, Corea, Vietnam o Cuba en el pasado, ahora Venezuela y otros lugares que desafortunadamente nos rodean.

La familia de Heriberto Grueso Estupiñan, compuesta por 13 hermanos, es tan pobre que muchas veces deben ir a estudiar sin almorzar porque en su casa se come cuando se puede. Ese día, cuando fue contactado por las Farc,  era uno de esos. Sus padres, que se ganan la vida cultivando coco o vendiendo ostras y cangrejos, no habían llegado. “Parece que en su casa aún no había nada que comer y se fue para el muelle, donde lo contactó la persona que le propuso el mandado”, explicó Dolores, la madre del pequeño a la prensa que quisiera escucharla y seguramente no se replicaría por “razones de Estado” en la mesa de La Habana; como dijo el poder judicial: solo será un muerto más en procura de un bien superior, como se están calificando a las víctimas de las narcoguerrillas: a los ciudadanos, a los niños, niñas y adolescentes, a los miembros de la Fuerza Pública, “muertos para que otros vivan mejor”.

 
1 comentario

Publicado por en octubre 17, 2013 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “LA PAZ INCIERTA

  1. Rosita Welcker

    octubre 19, 2013 at 9:50 am

    CLARO LA PAZ INCIERTA PORQUE DE QUE ESTOY SENTADA PAZ NO HABRA MIENTRAS NO HAYA JUSTICIA SOCIAL QUE DE ESO SANTOS NO TIENE NADA ARROGANTE DICTADOR COMUNISTA DE LOS DIENTES PARA FUERA ,SANTOS ES EL HOMBRE MAS ODIADO EN COLOMBIA EL PUEBLO TAMPOCO QUIERE LAS FARC DE DONDE PUTAS VAN A SACAR LOS VOTOS CUANDO LA BARRIDA QUE LE VA PEGAR URIBE SERA TENAZ, ESO FUE LO QUE SANTOS LOS COMUNISTAS Y LAS FARC ALIMENTARON CON TODOS ESOS DIALOGOS LA DERECHA CRECIO EN COLOMBIA , SOBRETODO LA CENTRAL DERECHA HOY ES UN HECHO MUY GRANDE CONTRA ESO NADIE PUEDE NUESTRO LIDER ALVARO URIBE VELEZ ES NUESTRO MAXIMO LIDER ASI VAMOS A CARGA AMIGOS .

     

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