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FARC A REPETIR FRACASO DE EL DAVIS EN EL PUTUMAYO

20 Oct

FARC A REPETIR FRACASO DE EL DAVIS EN EL PUTUMAYOMediante un criminal comunicado de las Farc, pretenden provocar un desplazamiento masivo de habitantes en el departamento del Putumayo, al sur de Colombia; en efecto la banda narcoterrorista ha conminado a religiosos y a familiares de soldados y policías a abandonar el departamento so pena de ser asesinados; se anticipan los delincuentes a la creación de las pretendidas zonas de reserva campesina para ir consolidando su control político y militar sobre los habitantes de esta y otras regiones del país.

Pero es evidente que 2013 es bien diferente a los finales de la década de 1940 cuando los bandidos comunistas y rezagos delincuenciales de las guerrillas liberales de la violencia deciden crear las llamadas repúblicas independientes bajo la orientación del Partido Comunista Colombiano PCC; la táctica fariana es la misma de entonces: sabotear cualquier esfuerzo de pacificación gubernamental, suscitar atentados terroristas contra la población civil en diversas regiones del país, pero mantener el disfraz de su línea criminal mediante aparatos políticos encargados de discursos pacifistas y defensivos infiltrando especialmente comunidades indígenas para presentar sus acciones criminales como una respuesta popular a la “agresión de la oligarquía”.

El Davis, una región cercana al río El Cambrín, entre Rioblanco, Planadas y Praga, en el departamento del Tolima, que se encontraba dominada por la banda criminal de los hermanos Loayza, cabecillas de reductos de las guerrillas liberales a los que más tarde se unirá un fugitivo de la justicia, Pedro Antonio Marín; la zona es escogida por el PCC para su primer experimento de un soviet a la colombiana. Allí se concentrarán fuerzas de los Loayza y las facciones comunistas de Jacobo Prías Alape y Ciro Trujillo, especializadas en el asesinato individual de conservadores y que operaba en la región de El Támaro. Los comunistas quieren imponer sus peculiares concepciones de control político y militar a la población; organizados en comités de “frente democrático”, comités de la juventud y de la mujer, férreamente controlados por las células comunistas se dedican a la “educación política marxista-leninista” de la población y a la organización militar de las “autodefensas campesinas”.

Las facciones armadas comunistas recorren la región para acosar a los colonos, indígenas, a los alcaldes y a los párrocos para someterlos a su nuevo modelo socio-político, ejercen campañas de represión contra los “no convencidos” y llegan al asesinato de los más recalcitrantes; no menos de 22 pueblos de la región fueron sometidos a ese tratamiento; a principios de 1952, el PCC reúne la primera conferencia nacional de guerrillas para promulgar “la lucha armada por el poder” y la formación de “consejos populares de gobierno en las zonas dominadas por las guerrillas”.

El ideólogo comunista era Isauro Yosa, conocido con el alias del Mayor Líster, cuyo autoritarismo y salvajismo pronto sembrarán la discordia con la facción de los Loayza; las fricciones por el poder, la tenencia de bienes e incluso de las armas, generan roces que son alimentados por el Directorio Liberal del Tolima que les recuerda que ellos son “limpios”, combatientes políticos, mientras los hombres del PCC son bandidos “comunes”, que están en contra de la propiedad privada que el liberalismo defiende.

Arturo Alape relata la cotidianidad de El Davis señalando como cada mañana, toda la población civil y las bandas armadas, debía ponerse en fila ante el cuartel de Yosa para ser inspeccionada y recibir las instrucciones y consignas del día. Al estilo hoy conocido como talibán, el fundamentalismo comunista abole todo espacio privado de las personas y las familias; las mujeres formaban en grupos detrás de los hombres y a ellas sólo se les reservaban las tareas domésticas comunales: cocinar, lavar y “reconfortar” a los hombres. La intimidación, la delación y la violencia se erigen en el mecanismo de control y gobierno, los “consejos populares” son el instrumento de dominación psicológica de los pobladores para eliminar cualquier expresión de disenso o inconformidad, la cual puede llevar a la muerte a quien ose expresarla.

La agricultura local, el cultivo de los campos y la recolección de las cosechas debían desarrollarse al estilo soviético, ninguna libertad personal para trabajar. Para recoger las semillas y preparar las cosechas se debía esperar la orden del comisario político, incluso para la distribución de las cosechas y de las provisiones acumuladas, en todo prima el criterio de clase, donde los primeros servidos son los cabecillas comunistas y los hombres armados, el remanente es para distribuir entre la población. Algo similar a lo desarrollado por los infiltrados milicianos en los paros y bloqueos manipulados como protesta social de campesinos e indígenas en el último año en el país.

Las fricciones entre “limpios” y “comunes” se agrava por el robo de un fusil al grupo de los Loayza marcará la ruptura de los criminales; los Loayza se atrincheran en El Cambrín y será la traición de Pedro Antonio Marín, protegido por estos, la que le permita a los comunistas organizar un golpe de mano a los Loayza que responden tomándose El Davis y dando de baja a la mayoría de los hombres de Yosa; el balance: 47 muertos de los Loayza y 25 de los comunistas (hábilmente las Farc reclaman todos los muertos como “víctimas de la represión oficial”). Pedro Antonio Marín y Charro Negro huyen y se internan en la selva perdiendo contacto con el PCC por cerca de dos años. La lucha de “limpios” y “comunes” se prolongará hasta 1953.

Traer a colación esta historia es necesario para que los habitantes del Putumayo no permitan que ella se repita. Es un hecho que las fuerzas del terror que están actuando en ese departamento son el resultado de la unión entre las Farc y las Bacrim, especialmente “Los Rastrojos”, que para ellas es fundamental obtener un control político y armado para gobernar una posible “zona de reserva campesina” en los enclaves dedicados al narcotráfico; hoy el trabajo de los antiguos “consejos populares” está encomendado al PC3 y la Marcha Patriótica, de ahí el férreo control sobre agremiaciones y organismos de carácter campesino o indígena.

Pero ese maridaje de las organizaciones criminales es débil y su único vínculo son los intereses delincuenciales, cualquier diferencia en el manejo de los asuntos narcotraficantes o terroristas dará como resultado un rompimiento violento donde las principales víctimas serán hombres, mujeres y niños de la población civil utilizados como instrumentos de dominio y control y por ende de venganzas y retaliaciones de las distintas facciones como ya ha ocurrido en nuestra dolorosa historia de un conflicto declarado por el PCC contra el pueblo colombiano.

La única forma en que la población del Putumayo puede evitar que la historia se repita y que por acción u omisión acepten convertirse en víctimas de los protervos planes de la narcoguerrilla, es unirse solidariamente contra los violentos criminales, unirse en torno a los religiosos y a las familias amenazadas por las Farc y denunciar ante las autoridades a los agitadores e infiltrados narcoterroristas que siembran el terror psicológico y la violencia contra los humildes habitantes. Unidos podrán eliminar esa amenaza y darle al departamento el rumbo hacia el desarrollo equitativo que requiere.

 
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Publicado por en octubre 20, 2013 en Opinión Pública

 

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